Yo, Tonya: el triunfo de Margot Robbie

Yo, Tonya

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4 Stars

Summary

La película narra el ascenso y caída de Tonya Harding, la primera patinadora estadounidense en lograr completar un triple axel en una competición deportiva.

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La historia de la patinadora Tonya Harding dio mucho que hablar a principios de los noventa y, viéndolo en perspectiva, no es de extrañar que su vida se haya llevado a la gran pantalla. Bajo la dirección de Craig Gillespie (Lars y una chica de verdad), Margot Robbie protagoniza esta peculiar película, nominada a tres premios Óscar: mejor actriz, mejor actriz secundaria y mejor montaje.

Tonya Harding fue posiblemente una de las mejores patinadoras estadounidenses de la historia, pero será más recordada por el incidente que se produjo justo antes de sus segundas olimpiadas que por su técnica. Pese a que fue la primera estadounidense en lograr ejecutar un triple axel en una competición (y segunda en la historia del patinaje, pues sólo lo había logrado la japonesa Midori Ito hasta ese momento), su carrera quedó destruida a causa de su implicación en el ataque a su rival, Nancy Kerrigan (interpretada en la película por Caitlin Carver).

Robbie (Tonya) junto a Stan (Jeff)

La cinta nos cuenta la vida de Tonya, desde su infancia hasta su caída en desgracia, con un desparpajo y un humor bastante negro que la hace destacar y que, aunque no nos provoque carcajadas, sí que nos encontramos sonriendo en situaciones de lo más inverosímiles y crudas. Contada con un estilo cuasi documental, con partes que simulan ser parte de una entrevista muchos años después de todo lo ocurrido, Yo, Tonya funciona muy bien, con un tono hecho a medida de la estrafalaria historia real en que se basa.

Todos los actores están perfectos. Empezando por Robbie, la actriz australiana se mete en la piel de la estadounidense Harding y sinceramente, su caracterización es impresionante. En ningún momento vemos a Margot Robbie la actriz, sino a una joven de Oregón con muchos problemas y relaciones abusivas a sus espaldas, una joven de clase baja que lo único que quiere en su vida es patinar, pero que el mundo parece empeñado en negarle su deseo.

Allison Janney interpreta a LaVona, la madre de la protagonista, quien hace la vida imposible a su hija y la trata con mano dura, literal y figuradamente. Es curioso que tres de las actrices nominadas este año a los Óscar (la propia Janney, Frances McDormand en Tres anuncios en las afueras y Laurie Metcalf en Lady Bird) interpreten a tres madres duras e inflexibles, cada una con un grado de ferocidad diferente y con distintas motivaciones, pero cuya relación con su hija es clave en el desarrollo de su personaje.

Janney interpreta a LaVona, la madre implacable de Tonya

La transformación de Janney es asombrosa, está casi irreconocible y, sin duda, merecedora de todos los premios y nominaciones que ha acumulado gracias a esta película. Por otro lado, las dos jóvenes que interpretan a Tonya de niña también están espectaculares, sobre todo Mckenna Grace, a quien hemos visto en multitud de películas y series de televisión como, por ejemplo, Un don excepcional junto a Chris Evans.

Uno de los pilares fundamentales en que se apoya la película es la tormentosa relación entre Tonya y su marido, Jeff Gillooly, al que interpreta Sebastian Stan. Stan hace un buen trabajo dando vida al controlador y maltratador marido de la patinadora, al que ella vuelve una y otra vez, atrapada en un círculo vicioso de abusos que ha sufrido desde su infancia.

El elenco lo completan Paul Walter Hauser, Julianne Nicholson, Bojana Novakovic y Bobby Cannavale, entre otros, que dan vida a diferentes personajes alrededor de la pareja (o mejor dicho, trío) protagonista: Shawn, el guardaespaldas de Tonya; sus entrenadoras Diane Rawlinson y Dody Teachman; y un periodista de un tabloide, respectivamente. Realmente no hay nadie que desentone y todo tiene un aire muy noventero, con detalles de la época y música e imagen apropiados.

Tonya, en un momento de la entrevista

No es inusitado que la película haya sido nominada por su montaje, pues las escenas de patinaje en las que se intercambian Robbie y su doble son impecables. Pese a que estaba especialmente atenta a esos posibles cortes, no me di cuenta ni una vez del cambio entre las dos mujeres. Además, la combinación de formatos (cuadrado en los tramos de las entrevistas) es un acierto, dándole un toque extra de realidad.

Los trajes de Tonya están recreados hasta el más mínimo detalle, y sus intervenciones en las competiciones transmiten muy bien la dureza del deporte, pues podemos incluso oír su respiración y los cortes que producen los patines sobre el hielo. Una de las características más sorprendentes, pero que mejor funciona de la película, son los momentos en los que los personajes rompen la cuarta pared, dándole a esas escenas un punto aún más demente de lo que son.

La cinta también puede verse como una crítica a las competiciones deportivas de este tipo, donde lo tienes difícil si no encajas en el canon de lo que una patinadora debe ser: delicada, guapa y con dinero para poder pagarte los mejores modelos que lucirás en la pista de hielo. De poco le sirve la técnica a Tonya cuando el jurado está en su contra desde el principio por el mero hecho de no cumplir con «el decoro». Es incluso una crítica a los medios de comunicación, que tergiversan muchos hechos para vender periódicos, noticias y conseguir más audiencia.

El momento triunfal de la patinadora

Si todo sale según lo planeado (esto es, si los Óscar no dan la sorpresa y siguen la tendencia del resto de premios), Janney se llevará sin lugar a dudas el premio a mejor actriz secundaria. Aunque previsible, será merecido. Robbie lo tendrá más difícil, pues todo parece indicar que este es el año de McDormand y que se llevará un segundo Óscar a casa. Pero que eso no os detenga para ir al cine y disfrutar de esta genial y poco convencional película sobre uno de los casos más comentados de los noventa. No os defraudará.

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Natalia Méndez

Tenía algo parecido a una vida hasta que arquitectura y las series me la arrebataron. Todo empezó con Xena. Y Urgencias. Y Mujeres Desesperadas. Fan incondicional de Nathan Fillion y Felicia Day.

About Natalia Méndez

Tenía algo parecido a una vida hasta que arquitectura y las series me la arrebataron. Todo empezó con Xena. Y Urgencias. Y Mujeres Desesperadas. Fan incondicional de Nathan Fillion y Felicia Day.