Y: El último hombre, una distopía que podía dar para mucho más

Y: El último hombre: una distopía que podía dar para mucho más

Y: El último hombre: una distopía que podía dar para mucho más

Series: Y: El último hombre

2.5 Stars

Summary

Un extraño evento a nivel mundial hace que, en cuestión de segundos, fallezcan todos los hombres del planeta que han nacido con el cromosoma Y. Todos salvo un hombre, Yorick, quien casualmente es el hijo de la actual presidenta de Estados Unidos.

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La humanidad se enfrenta a su mayor crisis cuando el 50% de la población fallece en cuestión de segundos; en concreto, la mitad que ha nacido con el cromosoma Y, lo que deja sobre la faz de la tierra millones de cadáveres de hombres. Con esta premisa arranca Y: el último hombre, la nueva serie distópica que pretende hacernos reflexionar sobre un futuro en el que gobiernen las mujeres.

Basada en el cómic de mismo título de Brian K. Vaughan y Pia Guerra (y que inicialmente se había planteado como un largometraje, además de contar con otro reparto), la nueva ficción de FX tiene un interesante arranque que parece prometer buenas dosis de misterio y tensión. De hecho, ya en la primera escena nos encontramos con una ciudad de Nueva York repleta de cadávares y entre los cuales camina Yorick, el que resultará ser el único hombre vivo del planeta.

Sin embargo esa primera escena, ciertamente inquietante, también parece anunciar el desarrollo de una ficción que se va a alejar del concepto de distopía para ofrecer un nuevo ejemplo de mundo postapocalíptico. Y es que esa primerísima imagen hace imposible no pensar en otros futuros desoladores como el visto en "Yo, Robot" o "The walking dead", por poner solo unos ejemplos.

Y aparte del hecho de lo poco novedoso que resulta esto, en el caso de "Y: El último hombre" está decisión por apostar hacia lo ya explotado tantas veces resulta un tanto decepcionante. Así, las posibilidades que podrían haberse planteado ante el hecho de que solo han sobrevivido las mujeres, como por ejemplo cómo será esa nueva sociedad feminista o cómo va a sobrevivir la especie humana en un futuro próximo al haber desaparecido la opción de procrear (al menos de manera biológicoa), van a dejarse de lado para mostrarnos lo de siempre: un mundo caótico en el que reina la violencia y han desaparecido las necesidades más básicas (comida, luz y agua), y donde cada uno va a pensar en sí mismo en lugar de intentar buscar el bien común.

Al menos, esto es lo que se observa en los tres primeros episodios con los que se ha lanzado la serie, ya disponibles en la plataforma de Disney+. Tal vez más adelante se planteen esas otras cuestiones pero, teniendo en cuenta que la primera tempora cuenta con diez episodios de una hora de duración, y que solo al final del tercero empiezan a pasar cosas de verdad, puede intuirse que ese posible desarrollo tardará bastante tiempo en verse.

Y es que el ritmo es el otro gran hándicap con el que el espectador puede encontrarse si lo que busca es una buena serie para pegarse un maratón. A base de flashbacks que nos introducen en las antiguas vidas de los principales protagonistas para conocer un poco más de sus personalidades, la acción transcurre a un ritmo demasiado lento para lo esperado en una ficción donde, en teoría, el objetivo es sobrevivir y saber "¿por qué?" ha ocurrido esto.

Sobre todo por qué Yorick, quien casualmente es el hijo de la Senadora Jennifer Brown -y que casualmente acaba de convertirse en la nueva presidenta del país-, es el único hombre sobre la faz de la Tierra que continúa respirando.

Lógicamente, este detalle va a hacer que surgan muchos recelos. Especialmente entre los conspiranoicos que piensan que lo ocurrido ha sido obra del actual Gobierno ya que, de no ser por esa tragedia humanitaria, la Senadora Brown (interpretada por Diane Lane, probablemente el gran aliciente para ver esta ficción) jamás habría ocupado su actual puesto de Presidenta de Estados Unidos. Y por lo visto en la carta de presentación sí parece que esa va a ser la principal trama por la que se va a apostar. Pero de nuevo, visto todo el juego que podría haber dado de sí esta ficción, se antoja insuficiente.

Crítica social

Por poner una nota positiva en cuanto a novedad, sí se observa un esfuerzo por parte de los creadores de traer a la palestra temas de actualidad que tienen especial sentido cuando se habla de las diferencias entre hombres y mujeres.

Es el caso del colectivo transgénero, que en este nuevo mundo volverá a verse señalado e incluso criticado, pues ellos sí han conseguido sobrevivir pese a ser hombres porque nacieron siendo mujeres.

Y lo mismo ocurre con el no menos acuciante problema del "techo de cristal", cuyos efectos se van a ver desde muy pronto en la ficción. En concreto, en cuanto las ciudades se encuentren con graves problemas con el suministro de la luz o el propio mantenimiento de las centrales nucleares porque todos los trabajadores de esas empresas eran hombres.

Sin embargo, incluso con estos dos temas da la impresión de que no van a desarrollarse tanto como podrían y que solo van a usarse para explotar un poco más todo ese caos esperado en un mundo postapocalíptico.

En definitiva, una superproducción que podría haber dado para más.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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