Vuelve “Paquita Salas”: torreznos, resiliencia y sororidad

Paquita Salas

Paquita Salas

4.5 Stars

Summary

Paquita Salas atraviesa una pequeña crisis personal y profesional, sus artistas la abandonan cuando alcanzan el estrellato y además siente que todo su mundo está cambiando y ella se está quedando atrás. Por suerte contará con Magüi y sus amigas para poder salir adelante.

Coder Credit

Hace dos años se estrenó el primer episodio de una webserie de la que solamente se sabía que la protagonista era una representante de artistas interpretada por un hombre.La plataforma Flooxer apostó arriesgadamente por un proyecto de Javier Ambrossi y Javier Calvo que nació como una broma entre amigos que simplemente grabaron por diversión un video en Instagram. Por aquel entonces ya gozaban de cierto renombre gracias a su obra teatral de "La Llamada", pero nada remotamente parecido a lo que han conseguido hasta ahora.

El estreno de ese episodio en pantalla grande y bajo el marco de un festival televisivo hizo que llegara a la prensa especializada, que evidentemente cayó rendida a los pies de Paquita Salas, Magüi y compañía y se fue corriendo la voz durante todo ese verano hasta convertirse en el fenómeno que es ahora. El premio Feroz a la mejor serie, interpretación masculina y de reparto para Brays Efe y Belén Cuesta respectivamente marcaron un hito fueron alargando la vida de una serie breve y de formato poco convencional hasta convertirla en un fenómeno que se ha mantenido con vida gracias a la conexión que generan con el público que ve los episodios una y otra vez y hasta adapta las frases más célebres de la serie a su vocabulario convencional.

Un éxito que no pasó desapercibdo para la plataforma Netflix, que pronto supo ver el tesoro que se escondía tras este inusual producto y decidió acogerla bajo sus alas con todo lo que eso conlleva. Una campaña publicitaria sin precedentes en la que el metalenguaje y esa delgada linea entre realidad y ficción con la que juega la serie se funden a la perfección creando sketches tan memorables como estrambóticos como aquel en el que Paquita conoce a los niños de "Stranger Things" o se cuela en las oficinas de Netflix en Los Ángeles para trolear a los trabajadores de la sede.

No controles

La segunda temporada de "Paquita Salas" arranca un tiempo indeterminado después de que dejáramos a las chicas de PS Management con su nuevo proyecto de estrella, la aspirante a actriz Belén de Lucas (Anna Castillo). Son malos tiempos para la representante de artistas, que atraviesa un bache profesional y personal debido a la falta de trabajo y al sentirse abandonada por esos artistas a los que ha lanzado al estrellato y que la han dejado tirada en cuanto han alcanzado el éxito.

Todavía duele ver el éxito del que disfruta Mariona Terés, que rueda una superproducción que adapta una novela negra de Arturo Pérez Reverte. ¡Y con Roi de OT!. Un éxito y unos royalties de los que Paquita no ha visto un duro, y mientras unos se enriquecen ella ve con frustración peligrar su negocio.

Lo que convierte a "Paquita Salas" en un producto magistral, además de por su hilarante guion es la habilidad con la que lanzan sus mensajes y lo pegados a la actualidad que están en cada una de sus tramas. El formato de falso documental en el que los personajes verídicos se combinan con personajes ficcionados basados en hechos reales, les permite jugar con hallazgos del anecdotario español y convertirlos en lecciones de humildad que apuntan el dedo acusador a ese espectador que se rió una vez de esa actriz que fingió estar triunfando en Hollywood, o a ese otro que boicoteó a ese director que dijo que no sentía orgullo de ser español o a esos jóvenes cantantes que fueron a Eurovisión y leyeron un libro llamado "España de mierda". Y además conseguirlo sin que nadie se sienta increpado.

La pertinente trama que envuelve a una sensacional Verónica Echegui en el primer episodio de la segunda temporada puede que sea el momento más memorable de la temporada y uno de los más importantes de la serie. Ese canto a la libertad, la honestidad y los principios por encima de todo es un verdadero bofetón al sinsentido que estaba alcanzando nuestro país mientras se envolvía en banderas y bandos y cerraba bocas a base de sentencias judiciales.

También se preocupan de darle la vuelta a los peligrosos mensajes de falsa felicidad que fomenta esta sociedad 2.0. Ser feliz de cara a la galería y no mostrar debilidad en ningún momento está incrementando la frustración de toda una generación que ya no sabe qué hacer con su frustración, con sus fracasos y con no tener a nadie con quien sentirse reflejados en su imperfección. Una colleja con guiño en el ojo a esos coaches y a esas tazas con unicornios y mensajes atosigantes. Una colleja a esas tortitas bajas en sal, una colleja a todo lo que se aleje de la verdad y la honestidad. Maravilloso el episodio dedicado a Lidia San José con el que muchas actrices se sentirán reflejadas y reconfortadas. Maravillosa la propia Lidia San José por jugar a ser ella misma y exponerse de esa manera con tanto sentido del humor y humildad.

Los Javis le dan la vuelta a esos mensajes y vuelven a escribir a los niños que fueron una vez, para decirles que no pasa nada.  Que si el plan A no funciona, el abecedario tiene otras 25 letras y que cada día es una nueva oportunidad para cagarla y aprender, y que cada una de esas lecciones te formará como persona y te ayudará a encontrar tu verdadera pasión. Y que cuando la encuentres no te rindas, porque vale la pena luchar por aquello que te hace vibrar. Y que ya está.

A mi manera

Porque los Javis no juegan a reivindicar, no ponen nombres ni etiquetan. Simplemente actúan en consecuencia de aquello en lo que creen. En "Paquita Salas" no se habla de feminismo, ni de tolerancia, ni de orgullo LGTB, ni anti-bullying, ni de igualdad de derechos ni de libertad de expresión. En "Paquita Salas" se muestra la sororidad de las mujeres fascinantemente normales que lideran una trama en la que se valen por si mismas y se ayudan unas a otras. La lealtad entre ellas es inquebrantable y nunca se muestra ningún tipo de rivalidad ni competitividad entre ellas por la atención de un hombre.

Esas mujeres están en el medio de la lista, no son las más guapas ni las más feas, ni las mejores ni las peores actrices, son simplemente normales y se dedican a aprender a la vez que viven, y si se equivocan...pues a otra cosa ("lo hacemos y ya vemos" siempre como mantra). Una de ellas es lesbiana, otra de ellas tiene novio, otra de ellas no tiene tiempo para esas tonterías porque su vida son esas chicas a las que quiere ver brillar. Aparecen personajes diversos con capacidades especiales, y no son niños entrañables y estereotipados, son simplemente naturales y graciosos.

Los Javis se muestran siempre conciliadores en su discurso y se alejan de cualquier rencor o linchamiento, incluso hacia gente de la que se sienten muy lejos. En cambio, les invitan a unirse a la fiesta. A salir a bailar. Al petardeo, al fracaso, al miedo, al ridículo, a la tontería y a la cooperación sobre la competencia. A sentirse bien siendo uno mismo, a atreverse a hacer caso a tu voz interior.

En el punto de partida

Unas veces se gana y otras se aprende. Y en otras simplemente no pasa ninguna de las dos cosas. Tras un duro año en el que Paquita y Magüi intentan sacar adelante a sus artistas y saldar una deuda que las ahoga, los caminos se separan para estas dos amigas inseparables con un sueño en común. La tercera temporada está confirmada en Netflix, aunque tememos que no llegue hasta dentro de mucho tiempo, habrá que imaginar lo que sucederá con ese cameo tan sorprendente y esperado que cambiará el mundo de Paquita y sus compañeras, para siempre.

Renovarse o morir, dicen. Paquita no se quiere renovar porque siente que ya es feliz donde se encuentra y porque no sabe jugar.

La reivindicación de los 90 que se promueve en esta serie no es casual. Los años noventa son como un cuento de hadas en el que Paquita se ha quedado atrapada y no quiere salir (como muchos de nosotros). La sencillez de la época con finales felices en la que ella asistía a un festival de cine y podía comer torreznos y cordero en un catering mientras charlaba alegremente con las estrellas, en la que la pequeña Lidia San José (¡Laia Artigas de "Estiu 1993"!) salía de los casting e iba a merendar a PS Management hasta que sus papás la recogían, en la que estaba casada con Paco Cerdeña y las ofertas de trabajo le llovían, la época en que había fax. La época en la que las cosas le iban bien y de la que no quiere salir aunque le obliguen a la fuerza.

No sabemos qué deparará al futuro de las chicas de PS, si conseguirán recuperar su domain, si una llegará a escribir una obra que le haga sentirse orgullosa, si Noemí (Yolanda Ramos) conseguirá escapar a la justicia o si Lidia San José se queda en "El Secreto de Puente viejo" el resto de la temporada. Lo que sí sabemos es todo lo que hemos disfrutado con sus andanzas hasta el momento y que no podemos esperar para ver la siguiente de un tirón.

Una segunda temporada a la altura de las expectativas, que supone una continuación perfecta respecto a la primera, un almacén de cultura pop y canto a la libertad que sigue manteniendo un perfecto equilibrio entre la carcajada y la ternura. Si es que todos te quieren, todos te buscan... Paquita.

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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

About Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.