Una voz silenciosa, la voz de la culpa

Una voz silenciosa

Una voz silenciosa

3 Stars

Summary

Ishida es un adolescente retraído y despreciado socialmente que vive marcado por un error que cometió en el pasado y que le persigue hasta hoy en día. Pero decide hacer todo lo que esté en su mano para conseguir el perdón de la persona a la que dañó y de paso perdonarse a sí mismo.

Coder Credit

Dos años después de su estreno en Japón llega por fin a nuestras pantallas la obra de la directora japonesa Naoko Yamada. La particular adaptación del cómic de  Yoshitoki Oima que indaga en las profundidades del bullying y sus consecuencias.

La voz silenciosa a la que hace referencia el título no es la de Nishimiya, la joven chica sorda que sufre de acoso escolar en sus años de primaria. La voz silenciosa es la que retumba en la cabeza de Ishida cada día y la que le ha arruinado la vida: la culpa.

La película comienza con una dura escena clásica de acoso escolar, en la que varios alumnos abusan de una niña sorda, liderados por un cabecilla implacable llamado Ishida. En uno de los ataques se echan a perder los valiosos aparatos auditivos de la chica, y de la insoportable situación, y como por desgracia suele ocurrir en la vida real, es la víctima la que tiene que cambiar su vida y desplazarse a otra escuela para poder vivir tranquila.

El hecho de tratarse de una chica discapacitada y desarrollarse los hechos en un reputado colegio hacen que la reprimenda sea pública y notoria a los alumnos, a los que se promete un castigo ejemplar pero no especificado. Ishima carga con todas las culpas mientras sus compañeros cómplices escurren el bulto, al fin y al cabo él es el máximo responsable de los daños de la chica y el que emprendió los hechos más graves.

Años después el foco lo encontramos en Ishida y en cómo aquel lamentable suceso ha cambiado su vida. Pocas veces se encuentra una historia que enfoca el problema desde un punto de vista tan valiente: del verdugo en lugar de la víctima. En esos años que han pasado Ishida se ha convertido en un apestado social, sus compañeros le señalan como un ser indeseable que acosó a una discapacitada y le hacen el vacío. Hay un curioso detalle que puede pasar desapercibido, pero una característica de Ishida es que lleva siempre la etiqueta por fuera en la camiseta, este pequeño hecho le da una humanidad tremenda y es una metáfora de cómo hay algo que está fuera de lugar en él y de lo que no sabe darse cuenta.

Es difícil encontrar un gris en acontecimientos tan en blanco y negro. Es difícil ponerse en la piel de Ishida y no alegrarse de que el karma haya jugado sus cartas. Sin embargo es todavía más fácil sentirse incómodo por entrar en un juego como este y sentirse señalado como cómplice de un sistema tóxico que promueve la violencia y la enemistad.

Del mismo modo que "Por trece razones" supo poner sobre la mesa el tema de la depresión adolescente y el suicidio apuntando directamente al acoso escolar como principal causa, "Una voz silenciosa" juega de un modo similar a la hora de presentar a los presuntos culpables y víctimas de la historia y conocer su punto de vista. Ishida no jugó solo, quizá fue el que golpeó más fuerte pero aquellos que se reían o miraban para otro lado también hubieran merecido una cinta de Hannah Baker (Nimishiya en este caso). Y todos parecen escurrir el bulto y sentirse ultrajados por algo que ellos, como mínimo, han permitido.

Sin embargo, donde la película falla es en el tono almibarado de la historia y en sugerir un interés amoroso tras la culpa que hay en Ishida. Ve años después a Nimishiya a lo lejos y algo nos hace pensar que queda prendado de ella, porque a partir de entonces pondrá todo su empeño en conseguir que ella la perdone y de paso hacerse amigo suyo. Es un activo de la película el que proponga el camino de la concordia en un mundo tan propenso al odio sin miramientos. La película explora los límites de la culpa y el perdón, y amplía el foco del dolor al mostrarnos las familias de ambas partes.

A eso sumarle un tono almibarado y un exceso de metraje en el que un montón de personajes secundarios entorpecen la historia, convierten a la película en un proyecto que intenta abarcar tanto que aprieta menos de lo que desearía.

Una directora en un mundo de hombres

La industria del cine y de animación japonesa es un mundo muy machista donde la perspectiva del hombre ha sexualizado a sus personajes femeninos hasta convertirlos en un fetiche exportado a todas partes del mundo y donde el estereotipo y la frivolidad se han convertido en marca de la casa, tristemente. Afortunadamente llegan voces jóvenes que pretenden aportar su grano de arena para darle una vuelta al relato y contar nuevas historias, o al menos hacerlo de una forma diferente. 

Naoko Yamada tuvo la mala fortuna de coincidir en el espacio y en el tiempo con el superéxito de "Your Name", esa pequeña maravilla que consiguió un éxito rotundo en todo el mundo contando una historia original y conmovedora al mismo tiempo. El éxito de "Your name" encumbró a "Una voz silenciosa" que al parecerse un poco a ella pasó más desapercibida. El lanzamiento internacional ha sido inteligente y la llegada a nuestro país ha sido un año después del estreno de aquélla, por lo que saben que cuentan con el público objetivo que quedó prendado de "Your name" y se apuntarán sin duda a la compleja y benévola historia que nos ocupa.

La diferencia con "Your name" es que aquélla era una historia conmovedora y fantasiosa que no pretendía contar más que lo que contaba. "Una voz silenciosa" hace malabares entre la comedia ligera de instituto y el drama serio sobre la depresión. Ayuda a hacerse preguntas, tiene un par de ideas muy potentes (la perspectiva del protagonista, que siempre anda cabizbajo y nunca vemos las caras de sus interlocutores) y juega sus cartas con unos personajes muy cuidados. Pero falla en el tono, frivoliza por momentos, se pasa con la tensión en otros y llega un momento en que se llega a romantizar con la relación de los personajes con ellos mismos y con la depresión que acarrean de una manera un poco turbia.

Pero es una propuesta válida y ambiciosa que supone un paso adelante en la animación por el tema que trata y sobre todo por quién lo trata.

         
The following two tabs change content below.

Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

About Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.