‘Todo lo Otro’ y la comedia de la generación millenial

Todo lo Otro 1x01

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Series: Todo lo Otro

3 Stars

Summary

Dafne es una treintañera a la que acaba de dejar su novio. La ruptura amorosa hará que se replantee su vida.

Coder Credit

Todo lo Otro intenta ser el espejo de la generación millenial. La serie bien podría dar voz a esos treintañeros que encandenan un contrato basura tras otro y que, obligados por las circunstancias, solo se permiten soñar lo justo siempre y cuando les permita llegar a fin de mes. También podría ser una crítica poderosa de la sociedad de nuestros días y del sistema en el que nos ha tocado vivir. Todo lo Otro podría ser una muy buena serie y centrar el debate televisivo o incluso llamar la atención de la crítica. Sin embargo, la serie se conforma con no ser más que una serie más.

Creada, escrita y dirigida por su protagonista, Abril Zamora, la serie nos cuenta la historia de Dafne, una mujer trans en su treintena a la que acaba de dejar su novio. Esto genera una especie de crisis existencial en Dafne que la lleva a darse cuenta de que no le gusta su vida y que es tremendamente infeliz, aunque el verdadero problema de Dafne probablemente sea que no sabe qué quiere hacer con su vida. Como tantos otros millenials obligados por las circunstancias a dar tumbos por la vida. Pero aquí no acaba la cosa. Para colmo, entre tanta diatriba, Dafne descubre que está enamorada de su mejor amigo y compañero de piso en un giro de la trama que apunta más a pseudohistoria amorosa en ciernes y no a alegato generacional.

Esta decisión hace que una serie que podía haber sido relevante se convierta en un producto más dentro del catálogo de la plataforma. La historia de amor entre mejores amigos no es nueva para el público. Tenemos miles de ejemplos televisivos, desde amigos de toda la vida como Ross y Rachel en Friends a compañeros de piso como Jess y Nik en New Girl. La historia no es nueva. La hemos visto reversionada tantas veces que nos hemos vuelto más exigentes. Queremos el romance pero también queremos que sea algo diferente a lo que hemos visto anteriormente.

La serie no es una comedia, a pesar de que sus episodios de treinta minutos de duración la sitúen más cerca de la sitcom. Pero tampoco es un drama. Es una suerte de dramedia o al menos intenta serlo. Una cosa intermedia donde ninguna situación es excesivamente intensa o grave pero tampoco es lo suficientemente ligera como para provocar la carcajada en el espectador. La ficción intenta ser un lugar feliz o al menos parecerlo. Lo suficientemente conocido como para que nos resulte cómodo sentarnos delante de la pantalla a ver lo que tiene que contarnos.

Los referentes de Todo lo Otro son evidentes ya en su primer episodio. Su creadora se inspira en series como Girls o Fleabag y no lo oculta. Sin embargo, a diferencia de sus predecesoras, a Todo lo Otro le falta esa voz propia que la haga erigirse como voz de una generación. El quedarse en un algo entre medias que no parece tener muy claro qué es hace que no termine de encajar del todo. La forma de contar su historia está lejos de ser revolucionaria o novedosa. Las ideas que propone apenas se quedan en la superficie, no llegan a profundizar lo suficiente en la realidad de la generación millenial de la que pretende ser eco. Se queda en lo justo como para que podamos sentirnos medianamente identificados con sus protagonistas y para que pueda interesarnos su discurso.

Dafne es el centro de la narración. Pero no está sola. La acompaña un variopinto grupo de amigos con los que comparte sus penas, sus desamores, sus fiestas y, por supuesto, el alcohol y las drogas. En el primer episodio se limitan a ser personajes que entran y salen de escena según convenga a la historia de Dafne. En la primera aparición de cada uno de ellos se enfatizan sus rasgos más característicos que hace que en ocasiones sus diálogos parezcan forzados y poco naturales. Sin embargo, cada uno de ellos parece aportar algo no solo a la historia sino a nuestra protagonista. De momento, parece que sus historias, si es que las tienen, son solo un complemento de la de Dafne. Esta es su historia y el resto de personajes parece no ser más que un grupo de apoyo.

Y es que Dafne es insoportable. Su situación no es tan mala. No consigo explicarme cómo consigue pagar ese maravilloso piso en pleno centro de Madrid con el sueldo de una dependienta en una tienda de ropa. Sus amigos parecen estar ahí siempre que los necesita. Le dan su apoyo, le prestan su hombro para llorar y siempre están dispuestos a tomarse un café con ella para que les cuente sus penas. Todas las conversaciones con el resto de personajes la tienen a ella como protagonista. Como si sus amigos no tuvieran problemas o vidas propias. En el primer episodio no le vemos preguntarles cómo están o qué tal les va. Todo gira en torno a ella. Sus problemas primermundistas son los únicos que pueden existir en este mundo. Aunque oyéndola hablar muchas veces una se cuestiona si tal vez su verdadero problema sea ella misma y su falta de madurez.

Aún así, Dafne es interesante en sí misma. Es una mujer trans pero eso no la define. Es solo un rasgo más como podría serlo el color de su pelo o sus ojos. Esta decisión creativa es muy inteligente ya que permite poner el foco en una realidad fuera de lo normativo y normalizarla, mostrándonos a una protagonista que tiene problemas de lo más cotidianos y sin que en ningún momento esta realidad opaque la propia historia. Esto podría verse como una oportunidad perdida para mostrar los conflictos y situaciones a las que se enfrenta este colectivo a diario y aportar un interesante punto de vista personal al respecto. Sin embargo, Todo lo Otro decide optar por simplemente normalizar la situación y hablarnos de Dafne como mujer. Sus problemas son los propios de su generación y eso es igualmente válido. Que su protagonista sea LGTBQ+ no convierte a la serie en un género en sí mismo. Esto que puede parecer una tontería no lo es. Todo lo Otro se limita a retratar una realidad que hasta el momento ha sido ignorada y mostrándonos algo tan normal como las trivialidades de Dafne derriba un muro que hasta hace bien poco parecía infranqueable. 

Aún más insoportable que la propia Dafne es el mal uso de la voz en off a cargo de Alberto Casado. Una especie de narrador que desde el primer momento sitúa al espectador en la historia y que no duda en dar su opinión y hasta adelantar la acción antes de que los protagonistas muevan siquiera un dedo. Nunca he sido fan de este recurso, y mucho menos cuando se utiliza tan mal. Desconozco a qué se debe esta decisión que no aporta absolutamente nada. Como si el espectador necesitara que una voz externa construyera la opinión que cada uno de los personajes le merece. Es un recurso totalmente innecesario que bien podrían haberse ahorrado. 

A pesar de esto, Todo lo Otro termina siendo una serie normalita. Entretenida y cargada de buenas intenciones. No pretende ser la voz de una generación aunque podría llegar a serlo si se lo propusiera. Tiene potencial de sobra para ello. Su mayor acierto es la normalización en a representación de una realidad que hasta no hace mucho parecía no tener cabida en televisión. Personalidad tiene Dafne de sobra para llegar hasta donde quiera. El tiempo dirá.

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Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.

About Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.