The Walking Dead 8×11: Dead or Alive or…

The Walking Dead 8x11: Dead or Alive or...

The Walking Dead 8x11: Dead or Alive or...

Series: The Walking Dead

3 Stars

Summary

En el Santuario Negan se desespera por la lenta producción de balas. En Hilltop Maggie tiene que hacer frente a la escasez de víveres. La huída de Gabriel y Carson les lleva hasta una casa abandonada. Tara no se fía de Dwight.

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Hubo un tiempo en el que la semana comenzaba con un comentario sobre "The Walking Dead". Un lunes significaba comenzar el día habiendo dormido poco, con las ojeras puestas y en los que el ir a por un café era la excusa perfecta para comentar las últimas desventuras de Rick y los suyos. Hubo un tiempo en el que "The Walking Dead" ERA relevante.

Ha pasado el tiempo y, a diferencia del buen vino, la serie de zombies no ha mejorado con el tiempo. Más bien todo lo contrario. Cada semana son más los que se desencantan con una serie contra la que hasta hace no mucho pocos se atrevían a competir. Curiosamente, ahora que supuestamente la serie cuenta con el villano perfecto que cualquier historia que se precie quisiera para sí la serie despierta bostezos. Somos cada vez menos los que seguimos fieles a nuestra cita con Rick y compañía. Resistiéndonos a afrontar que la serie se ha terminado convirtiendo en los protagonistas que le dan nombre. El título de este episodio bien podría ser el debate que muchos seriéfilos tienen al abrigo de un café sobre si la serie merece un final medianamente digno cuanto antes o si aún hay esperanza para ella. "¿Aún sigue eso?" me preguntaron el otro día.

Y es que la serie que adquirió fama por dejar a sus telespectadores ojipláticos y con la mandíbula desencajada hace tiempo que no consigue sorprender. Se nos ha pasado el efecto sorpresa y ahora somos inmunes a los pobres intentos desesperados de sus creadores de volver a ser relevantes. Lo único que causa sorpresa es la duración de un día en el universo de la serie. Las horas se alargan, se eternizan hasta lo agonizante. Nunca la expresión "exprimir el tiempo" fue tan acertada. Los guionistas de "The Walking Dead" lo exprimen tanto que cada día en este universo posapocalíptico tiene la duración de un día venusiano. Solo así se explica que llevemos tantísimos episodios relatando las mismas 24 horas.

Pero vayamos a lo que ha sucedido en el último episodio. Continúa la historia, esta vez desde el punto de vista de Negan, Maggie, Daryl y Gabriel. Mientras que unos personajes dan un paso para adelante reivindicando su sitio en esta interminable historia, otros nos cuentan... lo mismo de siempre.

En el Santuario Negan parece olvidar su filosofía de ver a las personas como recursos de los que hacer uso. Su paciencia ha llegado a su límite y en lo único que piensa es en tomar Hilltop acabando de una vez por todas con Rick, Maggie y sus aliados. Se acabaron las contemplaciones. Esto es ya mero orgullo. Nadie chulea al chulo del barrio. Lo único malo es que para que su plan tenga éxito necesita balas. Es por eso por lo que su siguiente paso es poner a Eugene al frente de su propio equipo, darle su propio espacio donde sea él el que ordene y mande en la producción de munición. Lo único relevante en esta historia es el grave problema que ha empezado a desarrollar Eugene con el alcohol.

Por su parte, el padre Gabriel y el doctor Carson han logrado alejarse lo suficiente del Santuario como para sentirse medianamente a salvo. Sin embargo, no se engañan. Cuanto antes lleguen a los muros de Hilltop mejor. Lo malo es que la enfermedad de Gabriel ha mermado su visión y para colmo se quedan sin medio de transporte. Les toca improvisar. Por fortuna llegan hasta la casa de un radiotelegrafista que durante un tiempo intentó sin éxito captar alguna que otra señal de radio. Desesperado, el tipo terminó suicidándose y se acabó convirtiendo en no muerto. Por suerte para Gabriel, Carson encuentra antibióticos en la casa, de modo que la infección del padre logra ser controlada. Pero su enfermedad le ha dejado como secuela una importante disminución de la vista. Aún así, el padre no se lo toma mal. Todo lo que sucede lo ve como un designio de Dios. A Carson le cuesta compartir la fe ciega de Gabriel aunque por un momento parece cambiar de idea cuando el padre tira accidentalmente una hucha en cuyo interior encuentran un mapa de la zona y las llaves de un vehículo.

Pero la ceguera de Gabriel les jugará una mala pasada. Cuando Carson va en busca del coche, Gabriel no puede avisarle del cartel que anuncia trampas para osos en el suelo y el bueno del doctor termina atrapado en una de ellas. Esto atrae a los caminantes de la zona y la situación se torna más peligrosa cuando Carson pierde su revólver en un forcejeo con un caminante. Por fortuna la mismísima mano de Dios parece guiar a Gabriel que logra hacerse con el arma y disparar en la cabeza del caminante que en ese momento amenazaba con acabar con la existencia del médico. La mala noticia es que el grupo de Salvadores que partió del Santuario en busca de los desertores ha llegado hasta ellos. En un último intento, Carson logra hacerse con la pistola de uno de ellos pero antes de que siquiera pueda apuntar con ella acaba recibiendo un disparo que acaba con su vida y que deja a Gabriel muy tocado. Al final, el padre termina en el taller de Eugene como mano de obra.

En Hilltop la situación comienza a ser desesperada. Cada vez quedan menos víveres y aún racionándolos es evidente que pronto no habrá nada que llevarse a la boca. Y el tener que alimentar a los prisioneros solo agrava la situación. Maggie espera la vuelta de Jesús casi implorando que no regrese con las manos vacías sino con un buen cargamento de víveres. Mientras tanto, la líder de Hilltop tendrá que lidiar con la última propuesta de sus prisioneros que le piden que les deje salir de su jaula a cambio de realizar tareas para la comunidad. En un primer momento Maggie rechaza la petición pero posteriormente accede a dejarlos salir de dos en dos y sus salidas serán para realizar trabajos en Hilltop.

Por otro lado, Daryl lidera la marcha de los supervivientes de Alexandria a Hilltop. Saben que los Salvadores están tras ellos y tratan de buscar el camino más seguro para llegar hasta los muros de Hilltop sin tener que lamentar incidentes. Cuando no saben qué camino tomar, Dwight les aconseja que vayan por el pantano ya que Negan siempre ha considerado la zona como peligrosa y nunca se ha atrevido a mandar a sus hombres por ahí. Daryl y Rosita sopesan la situación y Tara estalla contra ellos incrédula al ver que escuchan lo que tiene que decir un traidor. Siddiq, Daryl y Rosita se adentran en el pantano adelantándose al grupo para limpiar la zona de caminantes. Tara queda a cargo del grupo aunque lo que busca es una excusa para encararse con Dwight y cobrarse por fin su venganza por la muerte de Denise.

Es curioso como una y otra vez Tara trata de hacer ver al resto que Dwight no es de fiar por ser un traidor, señalando que precisamente por eso la única oportunidad que merece es la de morir rápido. Y es curioso porque si echamos la vista atrás a cuando Rick y los suyos vivían en la cárcel precisamente Tara era una más en las filas del Gobernador, más que dispuesta a acabar con quien se le pusiera por delante. Recordemos que tras la derrota del Gobernador no solo imploró clemencia sino que pidió unirse al grupo de Rick. ¿Acaso ella no es la prueba fehaciente de que cualquiera puede cambiar? ¿En serio vas a darnos lecciones de moral, Tara?

En cambio Dwight parece tener muy interiorizado el final que le espera. Es más, hasta parece haber hecho las paces con él. Sabe que ha hecho cosas terribles y que la única forma de pagar por sus pecados es la muerte. Aún así, se resiste a morir antes de haber acabado con Negan. Es por ello por lo que cuando Tara le encañona echa a correr. La carrera de Dwight hace que Tara y él terminen topándose de frente con un grupo de Salvadores. Para evitar poner en peligro a Tara, Dwight sale de entre los arbustos y les cuenta la historia de cómo logró escapar del ataque a Alexandria. Corrobora que ninguno sabe que es un traidor y vuelve junto a ellos al Santuario.

De vuelta en el Santuario, Negan acude al taller de Eugene para meterle prisa en la fabricación de balas. Sin embargo, el proceso es laborioso y le guste o no tendrá que esperar. Eugene le dice que podría utilizar catapultas medievales con las que arrojar trozos de muertos. Esto da una idea a Negan. No hace falta que mate a los rebeldes. Solo necesita herirlos e infectarlos con la sangre de los caminantes de modo que la enfermedad acabe con ellos. La última sonrisa de Negan no podría ser más maligna.

Aparte de la inminente pérdida de fe del padre Gabriel y la nueva estrategia de Negan, poco o nada puede sorprendernos. Era obvio que la posible victoria de Rick pasaba por la vuelta de Dwight en el Santuario, de modo que pueda informar de los nuevos movimientos de los Salvadores y la dureza que Maggie ha tratado de mostrarnos en los últimos tiempos no podía ser más que una fachada. A juzgar por el final del episodio, parece que el próximo capítulo podría ser más interesante... o no. 

   
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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

About Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal