The Walking Dead 10×20: Splinter

The Walking Dead 10x20: Splinter

The Walking Dead 10x20: Splinter

Series: The Walking Dead

3 Stars

Summary

El grupo de Eugene, Yumiko, Ezekiel y Princesa es apresado por unos soldados misteriosos.

Coder Credit

The Walking Dead sigue con su tanda de episodios extra. En esta ocasión, el capítulo se centra en Princesa, el último personaje en unirse a la trama zombie postapocalíptica. Un episodio muy diferente a lo que hemos visto en estos diez años, en los que la realidad se mezcla con la locura de su protagonista.

El capítulo arranca justo donde terminó la temporada anterior. El grupo formado por Eugene, Yumiko, Ezekiel y Princesa se ve rodeado por un grupo de soldados que portan armaduras que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Princesa lucha para no ser atrapada y Yumiko trata de ayudarla. Se produce un violento forcejeo y, al final, terminan siendo apresados por los soldados.

Encierran a cada uno en un vagón diferente. Princesa intenta por todos los medios no dejarse llevar por el pánico. Escucha voces fuera. Oye a Eugene diciendo que está dispuesto a cooperar con sus captores para que no les hagan daño y a Yumiko plantando cara para que no la toquen y la dejen en paz. De pronto, se hace el silencio. Princesa se va poniendo poco a poco más nerviosa. Su nueva celda es estrecha y está oscura. Empieza a contar en voz alta. Pero no sirve de nada. Su ansiedad va en aumento y empieza a recitar capitales de los Estados Unidos en orden alfabético buscando calmarse. 

Algo más tranquila, empieza a buscar en el vagón algo que pueda servirle para salir de allí. Se asoma buscando el hueco entre los tablones del vagón para ver si puede averiguar algo sobre el paradero de sus nuevos amigos pero no consigue ver nada. De pronto, la puerta del vagón de al lado se abre y escucha como los soldados meten a Yumiko en lo que será su nueva celda. Yumiko está algo aturdida por los golpes recibidos al tratar de ayudar a Princesa. Le dice que se tranquilice y que no intente hacer nada. Lo mejor que puede hacer Princesa es hacer caso a lo que le digan sus nuevos captores.

Princesa está preocupada por el estado de Yumiko. Empieza a hablarle de su pasado para evitar que se quede inconsciente. Ve un agujero en la pared del vagón y con las manos trata de agrandarlo, de ese modo podrá ver a Yumiko. Se clava una astilla y eso lleva a Princesa a contarle una historia acerca de su pasado. Cuando tenía catorce años también se clavó una astilla en el dedo. No pudo sacarla del todo y eso le provocó una infección. Su madre la obligó a ir al colegio antes de que la infección se le curara del todo lo que hizo que empeorara. Su madre no se dió cuenta pero el hecho no pasó desapercibido para su padrastro que se burló de ella y le prohibió sentarse a la mesa para cenar. Princesa plantó cara al hombre pero éste le golpeó tan fuerte que terminó rompiéndole la mandíbula. Entonces pidió a su madre que interviniera pero ella se limitó a mirarla y le dijo que entonces no comiera. Yumiko se queda callada. Princesa la llama pero nadie responde. Es entonces cuando su mente enloquece. 

A la mañana siguiente, con la luz del día, Princesa repara en un extraño tablón de madera. Se acerca a él y descubre que el tablón oculta un agujero en el vagón. Princesa se introduce por el agujero y logra salir del vagón. Ya en el exterior, se da cuenta de que en el vagón contiguo se encuentra Eugene. Logra hablar con él a través de una rejilla. Le dice que le ayudará a salir pero él le contesta que prefiere seguirle el juego a los guardias. Teme lo que podrían hacerles si no lo hacen y tiene la esperanza de que en el fondo sean buenas personas que simplemente están siendo muy cautas. Además, tal vez pueda lograr que se conviertan en sus aliados y así ayudar a Alexandria y al resto de supervivientes. Princesa decide hacer caso a Eugene y vuelve a su celda. 

Poco después, la puerta del vagón se abre. Entra un soldado y se lleva a Princesa consigo. La registran a fondo y, a continuación, la llevan a una sala de interrogatorios en la que le preguntan acerca de su nombre y el de sus compañeros, sus intenciones y su lugar de origen. Princesa permanece en silencio, dispuesta a no decir nada por el bien de sus nuevos amigos. Pregunta por Yumiko. Tantea al guardia intentando llegar a algún tipo de acuerdo: ella responderá a sus preguntas si ellos le dicen qué ha sido de Yumiko. Como muestra de buena fe le dice que estaba en Pittsburg cuando se produjo “la caída”. Vuelve a preguntar por Yumiko pero la única respuesta que recibe es un fuerte golpe en la mandíbula.

De vuelta en su celda, Princesa no para de dar vueltas. Está desesperada por saber qué ha sido de Yumiko así que sale por el agujero en busca de Eugene para contarle lo sucedido. Pero esta vez Eugene no está en su celda. Princesa está cada vez más nerviosa y decide volver al vagón. Está a punto de sufrir un nuevo ataque de ansiedad cuando, de repente, Ezekiel cae del techo. Le dice que ha logrado escapar, que a él también le han interrogado y cuando ella le dice que la han golpeado le promete que nadie volverá a hecerle daño mientras él esté cerca. Ezekiel cree que no se puede confiar en los guardias y lo mejor que pueden hacer es salir corriendo de este lugar cuanto antes. 

La puerta del vagón vuelve a abrirse. Ezekiel se esconde al fondo del vagón. Es un guardia que trae la comida para Princesa. Ezekiel logra golpearle por la espalda y lo desarma. Le esposan y Ezekiel le pregunta por sus amigos. El guardia trata de explicarse diciendo que ellos defienden altos ideales y que si se llevaron a Yumiko probablemente fuera para recibir la ayuda que necesitaba. Les dice que ellos no son los malos y que su grupo tiene acceso a cosas poco comunes para los tiempos en los que viven. Que tienen que seguir un estricto protocolo y que simplemente están siendo precavidos. Ezekiel pierde la paciencia y comienza a golpear al soldado. Un golpe tras otro… y otro… y otro… Pero no es Ezekiel quien golpea al soldado. Es la propia Princesa quien se ha dejado llevar por la locura y se ha imaginado a Ezekiel como una especie de proyección de sí misma. 

Princesa ve sus puños ensangrentados y esto le devuelve algo de cordura. Coge el arma del soldado y escapa. Llega hasta una valla. La libertad está al otro lado. Solo tiene que cruzarla… Pero, en el último momento, decide volver sobre sus pasos. No se irá sin sus amigos. Vuelve a ver a Ezekiel. Esta vez al otro lado de la valla, animándola a marcharse y a seguir su camino. Pero Princesa se niega. 

Una vez más, vuelve al vagón y trata de razonar con el soldado. Le dice que no está loca a pesar de sufrir Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, síndrome de estrés postraumático, depresión y una soledad insoportable. Sin embargo, estos trastornos a su entender son la única respuesta cuerda a un mundo demencial en el que la muerte camina a sus anchas. Trata de justificar su agresividad diciendo que los sitios oscuros y pequeños le traen malos recuerdos de su pasado y trata de negociar con él: le dejará libre si le dej ver sus amigos. Le quita las esposas, le devuelve el arma y, por último, le pregunta que cuándo podrá ver a Eugene, Ezekiel y Yumiko. El soldado responde, “ahora mismo” y a continuación abre la puerta. Al otro lado le esperan sus amigos, maniatados y con una capucha negra en la cabeza.

Este episodio no arroja mucha luz acerca de este nuevo y misterioso grupo con el que se han topado Eugene y compañía. Seguimos sin saber quiénes son ni cuáles son sus intenciones. Parecen muy equipados y organizados y por cómo hablan entre ellos parecen tener cierta obsesión por el control. Se nota que este ha sido un capítulo extra en esta historia y por eso los guionistas no han querido desvelar nada sobre este nuevo grupo sabiendo que será clave para el desarrollo de la undécima temporada.

En cambio, el capítulo sirve para que profundicemos un poco en el personaje de Princesa. Al ser la recién llegada poco sabemos de su historia aunque ya su presentación como personaje dejaba bien claro al espectador que su cabeza no andaba muy bien. Quizás por eso este episodio resulte en cierto modo tan innecesario. Ya sospechábamos que Princesa cargaba con una dura historia a sus espaldas que la había llevado a que estuviera sola en una ciudad en donde quien verdaderamente reinaba era la muerte. Sus obras de arte realizadas con caminantes no eran sino el reflejo de algún tipo de locura o trastorno. Unos rasgos del personaje que supieron introducir muy sutilmente cuando nos la presentaron por lo que no era necesario dedicarle un capítulo entero a su locura. Al acabar de verlo sabemos poco más o menos lo mismo de Princesa que cuando la conocimos.

Al final, el giro guión de mostrar al espectador lo que ve Princesa para luego mostrarnos la realidad no logra el efecto deseado. Desde el principio se intuye que lo que estamos viendo es producto de la prolífica imaginación de Princesa. Conocemos muy bien a Ezekiel y a Yumiko como para saber que ni el primero es tan beligerante ni la segunda tan temerosa. Es sin duda el episodio más flojo de esta tanda de episodios extra. Uno que probablemente olvidaremos más pronto que tarde.

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Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.

About Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.