The Walking Dead 10×19: One More

The Walking Dead 10x19: One More

The Walking Dead 10x19: One More

Series: The Walking Dead

4 Stars

Summary

Aaron y Gabriel buscan víveres en los lugares marcados en el mapa por Maggie. Su viaje les lleva hasta un viejo almacén en el que vive Mays.

Coder Credit

Una semana más continuamos con la tanda de episodios que hacen de puente entre la décima y la undécima temporada. Esta vez les ha tocado el turno a Gabriel y a Aaron ser los protagonistas en un episodio que se iba volviendo más y más oscuro y desesperanzador conforme avanzaban los minutos.

Aaron y Gabriel se hallan inmersos en su propio viaje particular en pleno infierno postapocalíptico en busca de comida y de cualquier cosa que pueda resultar útil para la reconstrucción de Alexandria. Los ánimos están bajos. Llevan dos semanas deambulando de un lado a otro sin éxito. El mapa que Maggie les diera antes de partir es su última esperanza. Visitan los lugares marcados por su amiga en busca de víveres. Cualquier cosa que les haga volver a casa cargados de esperanza para los suyos. 

Los días pasan y con ellos se diluye la esperanza de volver a casa cargados de víveres que hagan más llevadero el fin del mundo. Los sitios a los que llegan ya han sido saqueados anteriormente. No queda nada en ellos salvo la muerte. A su paso solo encuentran cadáveres. Algunos parecen haber muerto esperando alguna especie de milagro que les rescate del infierno. Otros parecen haber sido devorados por las llamas en extrañas circunstancias. Historias de personas interrumpidas abruptamente. Historias que nunca conoceremos realmente.

Cada nuevo lugar que visitan es igual o peor que el anterior. Prometedor en la lejanía. Decepcionante en las distancias cortas. Vayan donde vayan parece no quedar nada salvo la muerte. Tal vez ya no quede nada ahí fuera esperándoles. Conforme pasan los días Aaron va sintiendo más y más el peso de la desesperanza. El ir de un lado a otro empieza a no tener sentido. El mapa de Maggie parece estar tan vacío como el propio Aaron en estos momentos. Necesita volver a casa y abrazar a su hija. Solo así podrá recobrar las esperanzas perdidas. Pero Gabriel está empeñado en seguir adelante. “Una más” dice señalando el mapa. 

Aaron termina aceptando a regañadientes. Sabe que volver con las manos vacías sería un nuevo varapalo para una comunidad que ha sido tremendamente golpeada en los últimos tiempos. Además, el siguiente punto del mapa de Maggie no está muy lejos. Si tienen suerte podrán volver a casa con alguna que otra sorpresa para sus amigos y familiares. Si no… al menos lo habrán intentado. 

Por desgracia, tanto mirar el mapa hace que Gabriel no se fije por dónde va y termina siendo sorprendido por un caminante que se ocultaba en un charco de barro. Ambos forcejean y, con ayuda de Aaron, logra acabar con el caminante. El mapa termina lleno de barro. Una herramienta inútil para nuestros supervivientes. Para colmo, empieza a llover. Sus pasos les llevan hasta un viejo almacén que ni siquiera aparecía en el mapa de Maggie. Un lugar perfecto en el que refugiarse para pasar la noche. Tal vez incluso encuentren algo útil dentro de sus muros.

Inspeccionan el lugar y encuentran algunos juguetes, viejas Biblias con páginas arrancadas y, para sorpresa de Aaron, un jabalí encerrado. Gabriel mata al animal y deciden cocinarlo para la cena. Lo acompañan con una botella de whisky que el pastor encuentra escondido en el almacén. La buena comida y sobre todo el alcohol hace que ambos hombres pasen la noche jugando al póker, contando viejas historias y haciendo alguna que otra confesión. El whisky hace que Gabriel vuelva a aquellos primeros días de su ministerio en los que aprendió que la verdadera labor de un buen pastor era saber escuchar a sus feligreses, acompañarles en su dolor y saber dar consuelo a aquellos que lo necesiten. Aaron le dice que debería volver a predicar pero Gabriel no cree que pueda hacerlo nunca más. El mundo ya no volverá a ser cómo era antes. ¿Cómo va a predicar un hombre sin fe? 

A la mañana siguiente, Gabriel despierta solo. No hay ni rastro de Aaron. Gabriel le busca por el almacén. De pronto, encuentra frente a él a un hombre que le apunta con una escopeta. Gabriel le pregunta si ha visto a Aaron pero el hombre, Mays (Robert Patrick), le recrimina no solo que hayan entrado en su casa sino, también, que se hayan comido su jabalí y beberse su whisky. Gabriel trata de disculparse y le dice que no son mala gente, no han venido para hacerle daño a nadie. Pero Mays no le cree. Le tira el brazo-maza de Aaron y le dice que eso no le parece muy inofensivo. 

Gabriel no es el único que parece haber perdido la fe en la humanidad. Mays también cree que ahí fuera no hay más que ladrones y asesinos dispuestos a tomar lo que sea y a llevarse por delante a quien haga falta con tal de seguir un día más con vida en este infierno. Es por eso por lo que ha preparado un macabro juego a costa de Gabriel y Aaron. Está dispuesto a que le demuestren que se equivoca. Sienta a Aaron, a quien tenía atado y amordazado a una silla, en la mesa que anoche compartiera con Gabriel. Saca una pistola. Quita todas las balas excepto una. Hace girar el tambor del arma y la planta frente a Gabriel. Él empieza. Puede decidir apuntar el arma hacia su persona o disparar a Aaron. La suerte dirá a quién le toca el tiro de gracia. 

Gabriel no duda y apunta el arma hacia su cabeza. Dispara pero no hay bala. Es el turno de Aaron. Mays le pregunta que cómo perdió su brazo y qué pasó con el ojo de Gabriel. Pero Aaron no cae en la trampa de Mays y también apunta el arma a su cabeza. Aprieta el gatillo y no pasa nada. Le responde que en su caso fue un desafortunado accidente y Gabriel le responde que su ojo se debió a una infección. Le devuelve el arma a Gabriel que, una vez más, apunta a su sien y dispara sin dudarlo. El arma vuelve a manos de Aaron que la amartilla y… esta vez suena diferente. Gabriel le dice que no son ladrones ni asesinos y que para demostrárselo están dispuestos a hacer lo que sea, incluso capturarle un jabalí si hace falta. Es entonces cuando Mays confiesa que no se fía de nadie. Que tuvo que encargarse de su propio hermano y su familia una noche después de pillarles robándole comida mientras dormía. El fin el mundo les ha convertido a todos en ladrones y asesinos.

Gabriel estalla. Le dice que esa es la explicación que le buscó a lo que le sucedió pero que eso no quiere decir que sea cierto. Es la mentira que ha estado contándose todo este tiempo para justificar lo sucedido. Pero Mays tan solo espera que le demuestren que está en lo cierto. Ha llegado el momento. Aaron coge la pistola y vuelve a apuntarse a sí mismo. Está a punto de apretar el gatillo cuando Mays le detiene. Gabriel le dice que no debería juzgar a todo el mundo por lo que hizo su hermano. En el mundo aún queda gente buena y ellos conocen a unos cuantos. Le mostrarán que aún hay esperanza. 

Mays decide irse con ellos. Desata a Aaron y le ayuda a levantarse cuando, de pronto, Gabriel le golpea por la espalda en la cabeza con el brazo-maza de Aaron. La sangre salpica a Aaron que no puede creer lo que acaba de suceder. Gabriel se justifica diciendo que no podían llevarlo con ellos después de haber matado a su propia familia. No era de fiar. Gabriel coge sus armas y todo lo que pueda serles útil. Antes de marcharse se preguntan dónde pudo estar escondido todo ese tiempo sin que se dieran cuenta. Finalmente, encuentran su escondite en una buhardilla oculta donde les aguarda una última sorpresa. Al fondo, encadenado a la pared, encuentran al hermano de Mays junto a los cadáveres de su propia familia. Le liberan pero el hombre parece estar ido. Dice algo de que le hizo jugar con ellos. En un descuido logra hacerse con un revólver y antes de que puedan hacer nada para detenerle se dispara en la cabeza.

Gabriel y Aaron vuelven al camino. Dirigen la mirada hacia el horizonte y ven a lo lejos el depósito de agua que Maggie había señalado en su mapa. “¿Qué opinas?”, pregunta Gabriel. “Uno más”, responde Aaron. 

Este episodio ha estado marcado por la desesperanza. Su toque deja una oscura impronta en Gabriel y Aaron dispuestos a recorrer todo el país si hace falta con tal de no volver a casa y mentir a aquellos a los que quieren. No es solo que su regreso suponga volver a casa con las manos vacías sino llevar a los suyos la desgarradora idea de que, tal vez, las cosas no vayan a salir bien. Quizás el mundo que les rodea ya no tenga nada bueno para darles y si eso es así ¿merece la pena seguir luchando?

The following two tabs change content below.

Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.

About Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.