The Restaurant, la vida empieza cuando termina la guerra

En agosto de 1945 en Nueva York, el fotógrafo Alfred Eisenstaedt captó una instantánea que se convertiría en símbolo sobre la paz: un marinero besaba a una enfermera a la que no conocía en las calles de la ciudad como celebración del fin de la Segunda Guerra Mundial.

En primavera de 1945, los habitantes de la ciudad de Estocolmo salen a la calle a festejar el fin de la Segunda Guerra Mundial y un joven en bicicleta se cruza con una joven morena con vestido rojo, se miran y le planta un beso en los labios. La serie homenajea así una imagen mítica que no ha envejecido bien ya que debido a declaraciones de la joven enfermera y lo que hemos aprendido sobre el consentimiento, aquella imagen está más cerca del acoso que del romance.

Este mes viajamos a Suecia en  nuestra sección mensual de Series del Mundo  y lo hacemos con la superproducción más grande del país escandinavo: "Var tid är Nu" (algo así como Nuestro tiempo es ahora), que se ha distribuido internacionalmente con el nombre de "The Restaurant", y que podemos ver en España gracias a Filmin.

Creada por Johan RosenlindUlf KvenslerMalin Nevander y protagonizada por un reparto acertado de intérpretes que desconocemos porque no han trascendido a sus fronteras, la serie pretende dar a conocer la historia reciente de Suecia a través de un género que engancha y enamora a toda la familia: las sagas familiares.  Sin embargo no nos equivoquemos, de serie para todos los públicos tiene lo justo ya que no escatima en lo explícito al mostrar sexo, consumo de drogas etc...

La "Downton Abbey" escandinava

La ambiciosa propuesta que nos ocupa ha sido rápidamente comparada con la queridísima "Downton Abbey", y tras verla es evidente evocar a la familia Crowley y su equipo de sirviente, pero es justo decir que no está para nada a su altura.

Es de comprender que los países intenten evocar a series de gran éxito, sin ir más lejos en España también tuvimos nuestro intento de "Downton Abbey" llamada "Gran Hotel", y bueno... las comparaciones son odiosas en ambos casos, pero nos sirve para ilustrar como punto de partida de lo que pretende esta serie.

¿Qué cuenta?

Drama que relata las vivencias de la familia Lowander, propietaria del restaurante más elegante de la ciudad de Estocolmo: el Djursgårdskällaren durante varias generaciones (afortunadamente su nombre cambia a DK en algún punto de la serie).

La serie tiene su punto de partida, tal y como hemos comentado, en 1945 donde el fin de la Gran Guerra marca el comienzo de una nueva era. Una era que se alargará 25 años y durante tres temporadas, de las que hemos podido ver dos. Tanto la familia Lowander y sus diferentes visiones para regentar el restaurante como los conflictos en el equipo de cocina y sala, y las relaciones que se producen entre ellos son los que marcan el hilo. Seguiremos las vidas de esos protagonistas con una cosa en común: el restaurante.

La matriarca de la familia es Helga, una viuda que no se achanta ante nada y pese a su rol conciliador no le tiembla la mano a la hora de conspirar para que las cosas salgan como ella quiere o cierta persona se aleje de su familia si no cumple con sus requisitos. Tiene tres hijos: Gustaf (Mattias Nordkvist), Nina (Hedda Stiernstedt) y Peter (Hedda Stiernstedt), herederos de una gran fortuna y con perspectivas muy diferentes de cómo afrontar la vida y gestionar el restaurante. Cada uno representa una postura, Gustaf es más tradicional, es el que ha estado regentando el restaurante mientras Peter estaba fuera en los años de la Guerra, Nina es una joven alocada que busca la diversión y no se preocupa demasiado del negocio familiar hasta que descubre que puede empezar a opinar y modernizarlo con su juventud. Peter hace su aparición en el segundo episodio y empieza a interesarse también por el negocio, además trae consigo a una amiga judía que sobrevivió al Holocausto.

Gustaf no verá con buenos ojos que se inmiscuyan en un negocio que había hecho suyo y donde hacía sus chanchullos con impunidad y albergaba reuniones filonazis en sus mesas. La posición neutral de Suecia durante la Gran Guerra fue bastante criticada sobre todo porque se intuía cierta simpatía germánica, y la serie muestra con sutileza que algo de eso hay.

En cocinas, es el primer día de Calle (Charlie Gustaffson) como pinche de cocina. Un joven que no tardará en demostrar su prodigioso talento para la cocina, algo que irritará a sus compañeros de trabajo especialmente al actual chef, que le hará la vida imposible. En el equipo de sala destaca Maggan (Josefin Neldén) una joven madre soltera con conciencia de clase que vivirá una gran evolución como personaje.

Por cierto, los jóvenes que protagonizaron el beso con el que hemos abierto el artículo son nada menos que Calle y Nina, que tras ese beso se volverán a ver en el restaurante y pese a los obstáculos y sus diferencias sociales vivirán la gran historia de amor de la serie.

Rivalidad, romance, reivindicación

Estos podrían ser tres de los grandes temas que abarcan la serie, quizá la corrupción del carácter en cuanto se entra en el poder podría ser otro.

La primera temporada abarca poco más de cinco años, la segunda unos diez, llegando a 1962 y la tercera (todavía por emitir) se espera que llegue hasta la década de los 70. A este paso la podemos comparar también con "Cuéntame", que más allá de los años en los que se alarga se siente próxima a esta en cuanto a sentir que "a esta familia le pasa de todo". Es cierto que la temática de la serie se extiende por muchos años, pero la serie se hace abrumadora y algo densa al contar con episodios de 59 minutos en los que no dejan de pasar cosas. No escatiman en tratar un montón de temas que suelen finiquitar rápido (adicción a las drogas, terapias de redonducción, intentos de suicidio, cárcel, divorcio, hijos ilegítimos...) es como que quieren abarcarlo todo y solventan las tramas de manera desigual.

La evolución de las vidas de los personajes no va acorde a una evolución de los personajes en si. Es cierto que la Nina que encontramos en el primer episodio nada tiene que ver con la que encontramos al final de la primera temporada, ni de la segunda. Quizá la evolución más interesante sea la del personaje de Peter, un tipo que comienza siendo la personificación de la bondad y que los golpes de la vida y la corrosión del carácter que lleva el poder le convierten en alguien más parecido a su hermano de lo que a él le gustaría admitir.

La trama más interesante y el personaje que sufre una mejor evolución es el de Maggan. Una sirvienta que empieza a detectar injusticias en el puesto de trabajo (clientes con la mano larga, horas extras sin pagar, desigualdad) y decide unirse al sindicato. Allí se abrirá un nuevo mundo para ella en el que descubrirá el feminismo, la sexualidad y la política, cosas que le harán ver que es una mujer que tiene algo que decir y que puede convertirse en parte activa de la solución a las injusticias que la rodean. Es sin duda el personaje mejor escrito y con una historia más atractiva.

Balance

Si me preguntas el primer gran fallo de la serie, sería el de situar la serie en torno a un restaurante. Un país con pobre tradición gastronómica (con perdón) y que le quita gracia a las escenas donde la comida es la protagonista, que son muchas. Desde el primer bocado que Calle le prepara a Nina, a los menús que deben reestructurar si quieren prosperar como negocio y donde terminan por recurrir a la cocina francesa para ganar en elegancia. No sé, quizá hemos visto demasiado Master Chef, pero las escenas en la cocina pierden mucha gracia al no contar con menús apetecibles o vistosos, algo fundamental en un restaurante, vaya. Los harenques no son apetitosos, lo siento.

El otro, la frialdad de toda producción escandinava. Desde "Borgen" al nordic noir, grandes ficciones nos llegan desde aquellos países con un gran estado de bienestar pero poco apego por la emoción. La serie no tiene ni pizca de humor y la emoción brilla por su ausencia. Hay romance, hay conflicto y hay ganas, pero cuesta crear un engagement con el espectador que pasa horas delante de esta propuesta que parece ir de una cosa a otra sin gran continuidad. La historia de amor de Calle y Nina es posiblemente lo más emocionante, la química entre los dos intérpretes funciona y su complicidad resulta verosímil. Otro aspecto que funciona es el de la rivalidad entre hermanos, ante la madre y el negocio familiar y la posición de los conyuges en las decisiones familiares, las sagas familiares y las historias con hermanos adultos siempre funcionan porque puede sentirse identificado con ellas casi cualquier espectador.

En definitiva, una serie para ver sin prisas. No invita a hacer una maratón debido a su larga duración y tramas abrumadoras, pero se ve con agrado y hará las delicias de los aficionados a las grandes producciones de época. No esperéis un "Downton Abbey", no está Maggie Smith, ni el castillo de Highclere, ni los diálogos brillantes, pero resulta elegante, tiene una ambientación excelente y es una forma de aproximarse a la historia reciente de Suecia y de contar una trama que se ha contado mil veces, pero desde una perspectiva diferente.

 
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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

About Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.