The Good Doctor 4×12: Teeny Blue Eyes

The Good Doctor 4x12: Teeny Blue Eyes

The Good Doctor 4x12: Teeny Blue Eyes

Series: The Good Doctor

4.5 Stars

Summary

Shaun y Lea tienen que pensar detenidamente que hacer con el embarazo inesperado de la chica. Mientras tanto, en el hospital se enfrentan a dos casos que ocasionarán varios conflictos.

Coder Credit

The Good Doctor regresa tras el parón con un episodio que esperábamos impacientes para saber qué iba a ocurrir tras la sorpresa con la que finalizó el capítulo anterior. Las tramas personales van a cobrar un peso importante de la trama aunque los casos médicos no se quedan atrás, haciendo que el episodio sea bastante redondo. Análisis con spoilers a continuación.

No vamos a negar que estas dos semanas se nos han hecho eternas porque todos queríamos saber qué iba a pasar con Shaun y Lea ahora que la mujer estaba embarazada. Nada más empezar el capítulo vemos que Lea no puede dormir porque no deja de darle vueltas a todo lo que está pasando, es normal que tenga dudas y esté asustada porque ser madre supone una serie de cambios para los que no sabe si está preparada. Shaun en un principio lo ve mucho más fácil, ama a su novia y quiere tener al niño por lo que busca rápidamente soluciones a las dudas de Lea.

Veremos a uno y otro plantear sus preguntas y temores a su entorno más cercano. Por ejemplo, Shaun irá a contarle la noticia a Aaron alegremente y será su mentor quien le ponga los pies en la tierra, diciéndole que ser padre conlleva una serie de responsabilidades y que todo será muy diferente: y esto hará que Shaun recapacite mejor sobre el tema. Lea hablará con Claire y le confesará sus temores a que el bebé pueda heredar el autismo de Shaun, la doctora le dice que es una posibilidad que existe y si sería un problema tan grande tener a un mini Shaun.

Lea sonríe ante la idea de tener un hijo con Shaun, sabe que su novio será un padre estupendo porque es inteligente, atento y la quiere mucho, pero no está tan segura de que ella vaya a ser una buena madre y no sabe qué hacer. Claire le responde que no hay una respuesta correcta, y es algo que deben pensar y decidir ellos según su situación.

También veremos a Claire y Shaun hablar del tema, para entonces el chico tiene mil dudas e inseguridades sobre la idea de ser padre y vemos que también tiene miedo por su futuro hijo o hija en caso de que también sea autista y eso provoque que no tenga amigos. Además teme no ser un buen padre si no puede entender los sentimientos del niño, a lo que Claire le recuerda lo mucho que ha cambiado y mejorado en cuanto a sus relaciones personales desde que se conocieron.

Llegará el momento en el que Shaun y Lea se sientan a hablar de sus pensamientos sobre si deben tener al niño o no. Nuestro protagonista acaba admitiendo que es una situación complicada antes de decir que lo único que quiere es que Lea sea feliz, y cuando esta admite tener dudas y creer que no es el mejor momento para tener un bebé, Shaun acepta y deciden juntos que es mejor no tenerlo.

Al final del episodio los veremos en la clínica donde Lea va a abortar, sabíamos que cualquier cosa podía pasar pero no es hasta que llaman a Lea para que entre cuando ella confiesa que se lo está replanteando. Lea es sincera con sus inseguridades, tiene miedo y no sabe si es un buen momento pero tampoco sabe si alguna vez será el momento, Shaun asiente diciendo que él piensa lo mismo y finalmente acuerdan seguir adelante y tener al bebé: ¡Se avecinan grandes cambios para la pareja!

Vayamos ahora a los casos médicos que no han tenido una mayor trascendencia excepto para ver las tramas personales de varios de los protagonistas. Por un lado tenemos a Morgan, Park y Asher tratando a un hombre que ha llegado al hospital con fuertes dolores cada vez que algo le roza o le toca las mejillas y el cuello. Morgan y Park regresarán a sus piques de siempre, que van ganando intensidad, mientras Asher los mira a uno y otro sin querer posicionarse en un bando u otro.

Un vistazo al historial del paciente y una conversación con su esposa, quien cree que su marido está fingiendo el dolor, hacen que Park opine que el hombre sólo ha ido al hospital para conseguir pastillas mientras que Morgan insiste en creer que al paciente le ocurre algo. La bronca entre ambos aumentará cuando Morgan se salte las órdenes de su compañero de piso de dar de alta al paciente para hacerle una nueva prueba: momento en el que descubren que el paciente sufre neuralgia y su dolor es muy real.

Lim dirigirá la operación asistida por Asher y Park, mientras Morgan observa desde el exterior. La jefa del departamento no está para soportar los piques de los dos residentes y los hace callar para seguir con el procedimiento. El problema llega cuando el paciente despierta y no sólo sigue teniendo dolor, sino que este se ha incrementado y solo tienen dos opciones: derivarlo a un especialista y recetarle pastillas para el dolor o someterse a una cirugía invasiva que podría provocarle parálisis de la mitad de su cuerpo.

El paciente está decidido a arriesgar su vida para dejar de sufrir el dolor y decide someterse a la operación contra la opinión de los médicos y de su propia mujer. Por otro lado, vemos que Morgan y Park hablan sobre sus riñas, y es cuando el hombre confiesa que simplemente discute para tratar de ignorar los sentimientos que tiene por ella. Morgan se queda helada al escucharlo y rápidamente le dice si está de broma, Park tarda unos segundos en responder pero dice que claro que es broma. Pero Morgan no le cree, nosotros tampoco lo hacemos, y le dice que no pueden seguir compartiendo piso si él siente algo por ella y que tiene que irse de su casa.

En la nueva operación surge un problema al que Morgan dará solución, logrando que la dejen entrar en quirófano para ayudarlos a salvar la vida del paciente, la mujer y Park formarán un buen equipo para resolver la complicación y la intervención es un rotundo éxito. Más tarde veremos a Park con el equipaje hecho para irse de la casa de Morgan, la mujer le preguntará una vez más si bromeaba sobre sus sentimientos, le repite que debe irse y entonces se besan. Ya veíamos venir que algo así podía suceder entre estos dos y, aunque Morgan ha dejado claro que va a ser algo de una vez, habrá que ver si hay futuro para ellos.

El otro caso lo lidera Andrews acompañado de Claire, Shaun, Ricky y Jordan, quienes van a ser puestos a prueba de su paciencia con el paciente que les toca: un exitoso cirujano cerca de la edad de jubilación quien llega con temblores en su mano y pondrá pegas a todos sus diagnósticos, además de meterse con ellos y criticarlos. Pero quien más problemas va a tener con el hombre será Shaun cuando insinúe que este tiene comportamientos típicos de una persona autista: algo que el paciente se tomará francamente mal.

Las discusiones con el paciente van a ser constantes mientras buscan un diagnóstico y luego para operarlo, porque el hombre prefiere someterse a la cirugía más peligrosa con tal de poder seguir ejerciendo aunque eso le cueste la vida. El equipo se sorprenderá por esto aunque Shaun será quien lo comprenda mejor porque dice que el hombre no tiene ni amigos, ni familia y su vida se limita a ser médico, por lo que si le quitan la opción de trabajar no tendrá ningún motivo por el que seguir viviendo.

Shaun y el paciente tendrán otro encontronazo que acabará con este último aceptando someterse a un test para demostrar que no está dentro del espectro autista. La sorpresa se la lleva cuando el resultado es justo lo que Shaun insinuaba y ambos tendrán otra discusión que acabará con nuestro protagonista poniéndose nervioso y rompiendo sin querer la taza del hombre, que echará a gritos de su habitación al médico.

Shaun irá una vez más a ver al paciente con la esperanza de hacerle cambiar de opinión, para lo que se pondrá a sí mismo como ejemplo para demostrar que aún puede cambiar y mejorar en cuanto a su forma de comportarse con los demás y que no todo se limite a ser médico. El hombre no tiene ganas de escucharlo y le pide que se vaya, pero Shaun le entrega la taza que ha arreglado tras explicarle que él también está muy apegado a un objeto, concretamente al bisturí de juguete que le regaló su hermano Steve.

El hombre acaba sincerándose y admite que nunca ha sabido cómo encajar con los demás y que tan solo su padre lo entendía, pero este murió cuando él era un niño y finalmente acabó desistiendo a tratar de hacer amigos. Añade que la gente sólo se interesa por él porque es médico y salva vidas y que sin eso nadie se preocupará por él, a lo que Shaun responde que él si se va a preocupar por él.

Tras la operación (hemos de suponer que Shaun lo convenció y le han hecho la cirugía menos invasiva) el hombre está recuperado y listo para abandonar el hospital, no sin antes dar las gracias a Ricky y Shaun por su trabajo.

Pero el capítulo nos depara una sorpresa más y es que Ricky (Brian Marc) decide abandonar el hospital. Ya habíamos visto a lo largo de estos cuarenta minutos que el residente de primer año estaba teniendo dudas sobre las cosas a las que iba a tener que renunciar, o cambiar de sí mismo, para ser un buen cirujano y el hecho de haber conocido a su paciente y ver la vida que llevaba le ha hecho abrir los ojos.

El joven cree que será más útil ayudando como médico en distintos lugares del mundo donde lo necesiten, y se despide de Claire pidiéndole que de vez en cuando se acuerde de cuidarse a ella misma y no estar tan entregada a los demás. Se han ido dos residentes, Olivia se fue hace tan solo un par de episodios, y quedan otros dos: ¿seguirán hasta el final de temporada o habrá una nueva baja?

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.