The Good Doctor 4×11: We’re All Crazy Sometimes

The Good Doctor 4x11: We're All Crazy Sometimes

The Good Doctor 4x11: We're All Crazy Sometimes

Series: The Good Doctor

4 Stars

Summary

Aaron lleva al hospital a un paciente cuya única posibilidad de llevar una vida normal pasa por una cirugía por complicada. Por otro lado, Shaun y Morgan tendrán sus más y sus menos a la hora de tratar a una mujer en coma.

Coder Credit

The Good Doctor regresa tras un parón de dos semanas para nuevamente dejarnos la próxima semana sin nuevo episodio, algo que no ayuda mucho a mantener el ritmo de las tramas pero que encima nos va a dejar con ganas de ver más. Un buen episodio que tendrá a Aaronn Glassman con mayor protagonismo y alguna que otra sorpresa. Análisis con spoilers a continuación.

En el capítulo anterior vimos a Lea salvando al hospital de un ciberataque que ponía en peligro todo el sistema informático del centro, y justo empezamos viendo a Shaun muy orgulloso de su novia y diciéndole que se merece un aumento de sueldo. Lea lo frena cuando ve que el chico es capaz de ir a Glassman a pedirle el aumento de salario, pero su conversación se ve interrumpida cuando descubren que una grúa está a punto de llevarse el coche de la mujer. Lea tratará de convencer sin éxito alguno al tipo para que no se lleve el vehículo.

El problema para la pareja llega cuando Lea acusa a Shaun de no haberla apoyado e incluso haber destapado su mentira sobre su lugar de aparcamiento. Este no entiende que su novia esté tan cabreada con el hombre que se llevó el coche y vaya a iniciar una batalla por internet para acusarlo de un comportamiento muy poco profesional. Como es habitual en Shaun, acabará comentando la situación con sus compañeros, en esta ocasión serán Morgan y Jordan las que tengan que darle consejo y la primera insiste en que debe apoyar a Lea.

Shaun así lo hará y consentirá en que su novia utilice su teléfono móvil para crear cuentas falsas y dejar malas críticas al de la grúa, algo que no gusta a Shaun porque lo considera un fraude. Nuestro protagonista tiene sentimientos encontrados porque por un lado quiere ser de ayuda para Lea, pero por otro no está cómodo haciendo algo que considera poco ético.

Dejemos por un momento la trama de Shaun y Lea, y vayamos a los casos médicos. Aaron va a tener mucho peso en el episodio y además lo hará como cirujano, algo a lo que no estamos acostumbrados ya que siempre lo hemos visto como presidente del hospital o mentor de Shaun. Ahora vuelve a ponerse al frente de un caso y presenta a los residentes un paciente joven con una extraña enfermedad que le ha dejado totalmente deformada la columna vertebral. La cirugía para arreglar la columna del chico es muy compleja y todos los residentes quieren formar parte del equipo liderado por Aaron y Andrews pero, tras ser puestos a prueba, serán Claire y Asher los elegidos.

Aaron está muy emocionado con la operación hasta que habla con Andrews y este lo acusa de no estar siendo objetivo y haber dado esperanza a un hombre joven con un procedimiento tan peligroso que podría acabar con su vida. El ex jefe de cirugía acusará incluso a su superior de volcar todas sus frustraciones y el vacío que siente en su vida en el trabajo, algo que Glassman niega categóricamente. Sin embargo, sí que es verdad para él este no es un caso más y será quien convenza al paciente de seguir adelante cuando este tenga miedo de someterse a la operación.

Ya en quirófano las cosas se complicarán cuando el corazón del paciente empieza a fallar debido a que no hay espacio suficiente en su pecho para el corazón y el colocarle recta la columna va a matarlo. Andrews dice que la única opción que tienen es revertir todo lo que ya han hecho, pero Aaron tiene una idea que lo cambiará todo. Tras recuperarse de la operación, veremos que el paciente ya puede estar recto y es capaz de mantenerse en pie con la ayuda de un andador. Todo lo que el joven quería era poder llevar una vida normal y entre las cosas que más añoraba estaba el poder abrazar a alguien, por lo que será muy emotivo ver cómo Aaron y él se funden en un abrazo.

Las cosas no terminan aquí porque Andrews irá a hablar con Aaron y le llevará los historiales médicos de varios pacientes a los que descartó porque vio imposible llevar a cabo las cirugías que requerían. En opinión del hombre, hacen falta más médicos como Glassman que tengan el empuje y el conocimiento suficiente como para arriesgarse a mejorar la vida de aquellos que no han encontrado apoyo en otros cirujanos.

Por otro lado, nos encontramos con Morgan y Shaun acompañando a un hombre cuya mujer lleva en coma diez años. Viendo que no ha habido ninguna mejora, el marido se decide a desconectarla del respirador y dejarla marchar pero es entonces cuando Shaun ve que la mujer mueve un dedo y lo dice creyendo que puede ser una señal de actividad cerebral. El esposo pide al momento que vuelvan a conectar a su esposa creyendo que es una señal, mientras que Morgan se enfada mucho con su compañero porque ahora va a ser imposible que el hombre consiga pasar página.

Shaun se escuda repitiendo que puede que la mujer sí tenga opciones de recuperación y que deben hacerle más pruebas. Será en un escáner cuando descubran que la paciente tiene un tumor maligno en el cerebro que va a acabar con su vida antes o después, algo que no comparte el marido cuando insiste en que la operen y se lo extraigan. Morgan no está de acuerdo pero debe dejar que Lim, Shaun y Jordan vayan a quirófano siguiendo los deseos del hombre. La sorpresa será mayúscula cuando la paciente despierte en mitad de la operación, en perfectas condiciones de salud y nadie entienda cómo ha podido pasar.

Shaun dará con la respuesta poco después: el tumor que le extrajeron tenía mucha dopamina que fue liberada al torrente sanguíneo haciendo que la mujer despertara, pero con el paso de las horas el efecto pasará y volverá a quedarse en coma. El marido se niega a aceptarlo e insiste en que debe haber una solución pero no la hay y será la paciente quien tenga que hacerle ver que están teniendo una oportunidad para despedirse ya que, tras hablar con Morgan, ha decidido que no vuelvan a conectarla al respirador y la dejen morir en paz.

 

La sensación agridulce que nos queda con la muerte de la mujer será rápidamente sustituida por las sorpresas que nos deparan Shaun y Lea al final del episodio. Los dos van a recoger el coche, y Lea se pondrá a amenazar al encargado con dejarle muchas críticas negativas que puedan arruinarle el negocio, el hombre no se siente intimidado y sube el precio de lo que tendrá que pagar para poder recuperar el vehículo. Incapaz de seguir viendo la batalla de su novia, Shaun dice que pagará en efectivo y se marcha con el tipo a la oficina ante la cara de decepción de Lea, expresión que rápidamente cambia por una de sorpresa cuando Shaun le hace unas señales desesperadas.

La mujer rápidamente se da cuenta que Shaun le está dando el tiempo necesario para coger las llaves que le ha dejado al lado y corra a sacar el coche de allí, momento en el que nos reímos cuando Shaun sale a toda prisa de la oficina para unirse a la fuga mientras los dos se ríen por lo que acaban de hacer. Aún así, Shaun admite que no ha sido totalmente sincero porque sí que pagó la cantidad que consideraba justa por recuperar el vehículo (y no la elevada suma que pedía el tipo).

Nuestro protagonista se justifica diciendo que Lea se ha comportado de una forma un poco alocada los últimos días y cree que era él quien debía poner algo de cordura a la situación. Es cuando llega la gran revelación, Lea acepta que está actuando de modo extraño los últimos días pero tiene un motivo para ello: acaba de descubrir que está embarazada.

Shaun se queda paralizado sin saber qué decir, más o menos la misma reacción que tenemos los espectadores ante la noticia. ¿Qué opinará el chico sobre convertirse en padre? ¿Es muy pronto para la pareja embarcarse en la aventura que supone formar una familia? Tendremos respuestas en dos semanas.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

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About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.