The Good Doctor 4×08: Parenting

The Good Doctor 4x08: Parenting

The Good Doctor 4x08: Parenting

Series: The Good Doctor

4.5 Stars

Summary

Shaun y Lea se preparan para cenar con los padres de la chica, algo que sin duda va a ser un desafío para la pareja. Por otro lado, en el hospital tratarán a un padre y su hija gimnasta.

Coder Credit

The Good Doctor llega esta semana con un capítulo que mejora notablemente la calidad de la temporada y donde volveremos a ver lo mejor de Shaun Murphy. Las tramas personales cobran más protagonismo mientras nuestros protagonistas hacen frente a un doble caso bastante delicado.

Pese a que conocemos a Lea desde el inicio de la serie y es un personaje que ha tenido mucha importancia, no ha sido hasta este episodio cuando por fin hemos conocido a sus padres y, la verdad, no nos extraña que la mujer los haya estado evitando hasta ahora: cuando se presentan para conocer a Shaun. Los nervios de presentar a tu pareja a tus padres es algo muy común, pero cuando los padres son muy críticos y el novio en cuestión es una persona como Shaun, es mucho más estresante pensar en la situación.

Lea deja muy claro que la relación con sus padres no es la mejor ya que siempre se meten en su vida y critican cada decisión o novio que ha tenido, pero le da miedo pensar que su presencia pueda apabullar a Shaun. Hay que recordar que nuestro protagonista odia las sorpresas y no reacciona bien a estas cosas, pero el chico nos vuelve a sorprender porque ya tenía en mente que conocer a los padres de su novia era algo que podía ocurrir en cualquier momento.

Shaun parece tranquilo pero la inseguridad de Lea hará que empiece a preocuparse por la cena y por todo lo que puede salir mal. Es entonces cuando tiene una idea desternillante consistente en ensayar la situación utilizando a Aaron y Morgan para que actúen como los padres de la mujer. No podemos evitar reírnos al ver a Morgan tan metida en su papel, después de todo tiene vía libre para criticar y ser borde, mientras que Aaron opina que lo que están haciendo es una estupidez y que la pareja va demasiado rápido, momento en el que Shaun le reprocha que no aprueba su relación porque Lea le cae mal.

Siempre hemos visto que Aaron no termina de ver con buenos ojos a Lea, pero cuando ambos tengan una conversación al respecto entenderemos mucho mejor sus motivos y su forma de actuar. Glassman se acercará a la chica en la cafetería donde le dirá que sí que le cae bien, antes de enumerar varias de las cosas que le gustan de ella. Sin embargo, el hombre no puede evitar preocuparse porque al igual que Lea hace muy feliz a Shaun también puede romperle el corazón.

Lea asegura que jamás le haría daño intencionadamente a su novio pero Aaron le recuerda que las cosas pueden salir mal por otros motivos y Shaun acabaría destrozado, a lo que añade que jamás va a dejar de preocuparse por él. Lea lo comprenderá y las cosas vuelven a estar bien entre ellos, sobre todo porque no quiere que haya malentendidos con el hombre que es como un padre para el chico. Volviendo a los padres de Lea, nos tememos lo peor cuando estos quieren saber qué opina Shaun sobre las vacunas ya que él es autista y la chica no puede evitar enfadarse porque hayan sacado ese tema.

Pero Shaun logra salir del paso cambiando de tema y haciendo una analogía con un caso médico que ha llevado, y cuya enseñanza es que aunque las cosas puedan ser difíciles y no vayan a cambiar siempre se puede hacer algo para aliviar la situación. Parece que sus suegros lo han aceptado pero al día siguiente descubrimos que le han mandado un mensaje de texto a Lea porque quieren hablar del tema.

Lea está agobiada y asegura que no van a volver a quedar con ellos, pero Shaun nos asombra más aún cuando se presenta en el hotel de los padres para defender a Lea y su relación. Nuestro protagonista es brutalmente honesto y asegura que no conocen a su hija ni el cambio que ha dado, y que aunque es cierto que su relación tiene grandes desafíos los afrontan juntos y ambos aprenden del otro.

Es muy emotivo ver a Shaun hablando con tanta sinceridad de cómo ve las cosas y a su pareja, de cómo admite que Lea es muy paciente porque él mismo se da cuenta que puede ser muy irritante pero su novia sigue ahí apoyándolo igual que él hace todo lo posible por adaptarse a sus locuras y a las cosas que le obliga a probar. Sus palabras hacen reaccionar a los padres de Lea quienes aparecen a la noche para invitarlos a cenar y limar asperezas con su hija.

En el hospital han estado muy ocupados con una gimnasta adolescente que llega con varias patologías y deficiencias alimentarias consecuencia de una dieta muy estricta. Tras hacerle varias pruebas ven que tiene un bloqueo en el intestino, pero el mayor problema es que padece una grave osteoporosis y tienen que operarla cuanto antes de la columna vertebral: lo que supone el fin de su carrera como deportista.

El padre y entrenador de la joven pregunta si pueden posponer la cirugía hasta que pase la próxima competición pero rápidamente le dicen que los riesgos son muy altos. Aún así el hombre no parece muy seguro y deja que sea su hija quien decida, quien obviamente prefiere arriesgarse y competir una vez más. Las cosas empeoran cuando la operan del intestino y la joven sufre una arritmia muy preocupante en alguien de su edad. Asher y Enrique hablan con la paciente quien finalmente admite que ha estado tomando algo para que le creciera el pecho.

Su padre se enfada al descubrirlo y por una vez es consciente de que aún es una niña y no puede dejar que sea ella quien decida poner en riesgo su vida, por lo que autoriza a los médicos a hacerle la intervención en la columna. La joven no se lo toma nada bien y amenaza con emanciparse, llamando a sus abogados para que inicien el proceso. Hay que añadir que el padre también está ingresado con una infección en el esófago con muy difícil solución, de hecho lo más seguro para el hombre es una operación que lo obligará a alimentarse a través de un tubo el resto de su vida.

Andrews da a Park, Olivia y Jordan veinticuatro horas para que piensen alguna otra opción, situación que aprovechará para meter más presión a su sobrina, pero cuando por fin tienen una y están en quirófano descubren que no es factible y sólo pueden arriesgar con otro procedimiento o hacer la cirugía segura. Como el paciente está sedado y no puede decidir, Lim se lo dirá a la adolescente quien se ve abrumada ante tal responsabilidad y acaba entre lágrimas diciendo que no puede hacerlo: por lo que es Lim quien toma la decisión.

La idea de Lim era que la paciente se diera cuenta de lo que supone tener la vida de alguien en sus manos y cambiara de idea con respecto a emanciparse y no someterse a su operación. Tal y como la doctora esperaba, la joven espera a que su padre despierte y por fin hablan, hacen las paces y la chica acepta someterse a la intervención. La brusquedad de Lim tiene su explicación en que sigue mal por su estrés post traumático y acaba cabreándose con Claire por intentar ayudarla.

La jefa de cirugía y la residente de cuarto año han tenido una gran amistad desde hace tiempo, motivo por el que Claire tiene aún más necesidad de ayudar a su jefa y amiga pero viendo que esta no atiende a razones y acaba poniéndose violenta, acabará acudiendo a Glassman para que haga algo. Ya veremos si la situación no acaba volviéndose peligrosa para la joven doctora si Lim descubre que ha hablado con Aaron del tema pero, sinceramente, es la única opción que le quedaba a Claire para arreglar las cosas.

También hemos vuelto a ver a Andrews y su sobrina Olivia teniendo un desencuentro. Es comprensible que el hombre quiera ayudar a la residente e intente aconsejarla para ser mejor en su trabajo, pero parece no ser consciente de que sólo logra meter más presión y agobiar a la joven quien acabará enfrentándose a él para decirle que no intente cambiar quién es.

Los favoritismos no siempre salen bien y es de esperar que Andrews pare de una vez, lo mejor de esta situación ha sido ver a Morgan hablando del tema con Olivia y siendo de mucha ayuda con sus consejos. Ya no la tenemos como cirujana pero de momento los guionistas están sabiendo mantenerla en la trama y en los casos sin que resulte forzado y eso es algo que se agradece.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.