The Good Doctor 2×17: Breakdown

The Good Doctor 2x17: Breakdown

The Good Doctor 2x17: Breakdown

Series: The Good Doctor

4.5 Stars

Summary

Todo el departamento de cirugía trabaja en el caso de un paciente con un tumor de gran tamaño. Shaun no se resigna a seguir en patología y busca una forma de hacer que Han cambie de idea y, por último, Aaron espera los resultados de sus pruebas finales.

Coder Credit

“The Good Doctor” llega al penúltimo episodio de la temporada dejándonos con el corazón en un puño y mucho miedo por lo que vendrá la próxima semana. Freddie Highmore vuelve a bordar su papel una vez más, especialmente en dos escenas que no se nos irán de la cabeza en mucho tiempo y que piden un premio a gritos.

A estas alturas no vamos a decir nada nuevo si aseguramos que la interpretación de Highmore como el doctor Shaun Murphy es asombrosa y brillante, pero aún es capaz de sorprendernos y hacernos llorar con intensidad cuando le vemos sufrir. Creo que nadie puede ser inmune a los cinco últimos minutos del episodio, anteriormente habíamos visto algunas escenas que nos provocaban tristeza pero ese final es totalmente devastador y nos deja destrozados y con el corazón roto, tal y como se siente nuestro protagonista.

Pero vayamos con el principio y esto supone ver que Shaun es incapaz de asumir que ya no trabaja en cirugía. La situación le está afectando tanto que es incapaz de dormir, cambia sus rutinas e incluso se pelea con Lea cuando esta quiere consolarlo, porque no puede entender lo importante que es para él ser cirujano. Shaun llega a la conclusión de que debe encontrar la forma de convencer al nuevo jefe del departamento para que le devuelva su empleo pero Han es un hueso demasiado duro que roer.

Lea no sabe qué hacer ni qué decir para ayudar
 

Carly sigue tratando de hacer que Shaun se sienta cómodo en patología pero es una pérdida de tiempo porque el residente no va a estar nunca a gusto allí, sin embargo tienen trabajo y Shaun tendrá otro asunto con el que distraerse. Todo comienza con una niña de apenas dos meses que acaba de ser operada, la madre es una íntima amiga de Lim y la doctora les pide a Carly y Shaun que se den prisa en sacar los resultados de las últimas pruebas para que su amiga pueda volver a casa cuanto antes.

El problema llega cuando uno de los tests no cuadra con lo que tiene la niña y la explicación más plausible es que la niña haya sufrido maltrato. Lim se niega a creer que su amiga, que es madre soltera y la única que cuida al bebé, pueda haber hecho daño a la criatura y encarga otras pruebas que confirmen su teoría. Pero los resultados siguen dando la razón a la teoría del maltrato y Lim no tiene más remedio que avisar a la policía y servicios sociales. Será más tarde cuando Shaun caiga en la cuenta de que puede hacer otra explicación y es que el trauma interno que sufrió la niña fuera provocado en el parto, las pruebas confirman que la fecha aproximada del daño fue cuando nació.

Pero el daño ya está hecho y Lim tiene que escuchar palabras hirientes de parte de su amiga sobre que siempre espera lo peor de los demás y que nunca se ha entregado por completo a querer a alguien. Estas palabras cobran un nuevo sentido ahora que Melendez y Lim tienen una relación y se están planteando hacerlo público. La idea surge cuando piensan que Shaun los ha visto juntos en el coche y nos harán reír tratando de descubrir si el joven los ha pillado o no, pero finalmente acaban decidiendo ir a hablar con Andrews, aunque nos tocará esperar al siguiente capítulo para saber lo que opina el director.

La gran pregunta: ¿Llegó Shaun a ver a Melendez y Lim en el coche?
 

El resto del equipo trabaja en un único caso que, pese a su importancia médica, queda relegado a un segundo plano para que veamos el comportamiento y las reacciones de los personajes. El paciente es un hombre joven con un tumor tan grande y pesado que lo mantiene postrado en cama, es uno de esos casos que llama la atención de todos los estudiantes y veremos que lo utilizan para que los futuros médicos aprendan. Shaun también siente interés y curiosidad pero no tiene nada que hacer.

Sí que veremos a Claire, Park y Morgan hablar de su ex compañero y de si Han ha hecho bien o no echándolo de cirugía. Morgan vuelve a mostrar esa personalidad que odiamos y creíamos que había dejado atrás para defender a su nuevo jefe, primero cree que es lo mejor para Shaun y luego la veremos tratando de ganar puntos ante Han trabajando horas extra, pero el recién llegado no es tonto y sabe lo que está intentando.

Por su parte, Claire opina que es injusto castigar a Shaun por errores que podría (o no) cometer en un futuro, después de todo es un residente y aún tiene por delante varios años de residencia para aprender. Park se guarda su opinión y no se posiciona claramente en un bando o en otro, parece que tiene el corazón dividido porque por un lado sabe que Shaun es muy bueno en lo suyo pero por otro entiende que un cirujano necesita también saber manejarse con los pacientes.

Los residentes comparten opiniones
 

La operación se vuelve imposible, o eso parece, cuando descubren que el tumor ha crecido más de lo que esperaban y el paciente corre riesgo de muerte segura si lo operan. Será Claire la que encuentre una opción que entraña un menor riesgo y que vuelva a hacer viable el procedimiento, pero las cosas se complican en quirófano y parece que no hay solución cuando Melendez exclama que necesitan a Shaun y, pese a la oposición de Han, manda a Claire a traer al joven para que los ayude.

Este tiene mucha facilidad en visualizar la anatomía interna del cuerpo humano y es la opción más rápida y fiable que tiene el equipo, Shaun llega contento de ver que necesitan su ayuda y tarda muy poco en dar con un procedimiento que puede funcionar, Han ve un fallo pero Claire colabora con Shaun estableciendo la solución que salvará la vida del paciente. Aún así, la alegría nos dura poco ya que Han agradece al joven su ayuda para posteriormente decir que ya puede marcharse, dejando muy claro que no lo quiere allí. La mirada de tristeza e impotencia del médico nos parte el corazón y solo es el principio.

Melendez se enfrenta a Han
 

Será ya al final del capítulo cuando Shaun vaya con decisión al despacho de Han a exigirle que le devuelva a cirugía. Se acabaron las buenas maneras y ver a Shaun comportándose con su habitual parsimonia, ahora ya no hay sitio para la compostura porque está nervioso y sin saber qué hacer por lo que solo puede gritar y amenazar con no marcharse de allí hasta salirse con la suya. Ni siquiera la amenaza de despido puede frenar su ataque de ira, estamos ante un chico que ha perdido todo por lo que ha luchado su vida entera y que ya no tiene otra manera de pelear por ello.

Está solo en una situación que no sabe arreglar y cede a la frustración y al llanto, Han lo acusa de comportarse de forma inmadura pero no entiende que Shaun ya ha aguantado mucho, lo ha pedido de buenas maneras y solo se ha llevado palos desde que el nuevo llegó. Ya no tiene más recursos que la “pataleta” que supone su despido y ese momento final en el que rompe a llorar en el vestuario y acaba destrozando el bisturí de juguete que le regaló su hermano: así de roto está. Observamos impotentes la escena, ni siquiera Claire sabe qué decir ni qué hacer para consolarlo, y al final vemos marcharse a Shaun tal y como llegó al hospital, mojándose bajo la lluvia.

Lloramos con Shaun
 

La única nota positiva del episodio la aporta Aaron Glassman que nos ha hecho sufrir toda la temporada por culpa del tumor que sufría. Le vimos someterse a una operación, sufrir delirios, complicaciones con pérdidas de memoria, tener que pasar por quimioterapia y ahora esperar los resultados finales que le dirán si se ha librado del cáncer o no. Tras 48 horas interminables finalmente obtiene una buena noticia que suponemos se verá empañada cuando descubra lo que ha ocurrido con Shaun.

Ahora nos toca recomponer nuestro corazón roto y esperar una larga semana para saber lo que ocurrirá cuando los demás protagonistas descubran que su compañero y amigo ha sido despedido.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.