The Good Doctor 2×09: Empathy

The Good Doctor 2x09: Empathy

The Good Doctor 2x09: Empathy

Series: The Good Doctor

4 Stars

Summary

El equipo se enfrenta a dos casos médicos complicados en los que las decisiones de Melendez y Lim estarán muy vigiladas por Andrews en vista a elegir a su sucesor como jefe del departamento.

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A falta de un episodio para llegar al parón navideño, “The Good Doctor” nos trae un capítulo con poca tensión emocional pero con un par de temas bastante interesantes y que nos harán replantearnos nuestra opinión sobre ellos.

El título ya nos deja entrever por dónde van a ir los tiros y es que la cuestión de la empatía va a estar muy presente. Todo surge a raíz del caso médico de Park y Shaun, y cuando el primero le pregunta si no siente ninguna empatía por su paciente, veremos a nuestro protagonista preocupándose por si su condición como persona autista, que le dificulta enormemente identificarse con las emociones de los demás, puede hacer que sea peor médico.

El debate está servido y mientras que Claire intenta animarlo diciendo que a veces ser demasiado empático hace que seas menos objetivo, tanto Morgan como Park e incluso la doctora Lim opinan que es una cualidad importante para poder atender mejor al paciente. Shaun se agobia con todo esto y tratará de aprender a ponerse en el lugar de los demás utilizando a Glassman como ejemplo. Su amigo y mentor está enfadado con él porque le ha contado a su oncóloga que está perdiendo la memoria y además le ha quitado su carnet de conducir, por lo que los experimentos de Shaun no son muy bien recibidos.

El residente hace lo que considera correcto
 

Empecemos por el caso de Shaun, Park y Lim: un joven preso ha recibido una brutal paliza en la cárcel y lo han llevado al hospital para que lo examinen y le operen porque tiene lesiones en el diafragma además de una fractura cerca del ojo. El motivo de que le hayan pegado es que se meten con él porque tiene una lesión en la frente de manera que el cráneo está metido para dentro formando un hueco. Park comenta que podrían operarlo y arreglárselo pero Shaun se niega diciendo que no tiene relación ninguna con los motivos que lo han llevado al hospital, y posteriormente Lim le dará la opinión a éste, porque además es una cirugía cara y con muchos riesgos.

Después de operarle el problema del diafragma tienen que dejarle unas horas de descanso antes de proceder a la segunda intervención. Pese a que la idea de disimular su herida de la frente estaba fuera de la mesa, Shaun propone colocarle un implante de silicona ya que solo se requiere un pequeño corto, no hay apenas riesgo y es muy económico. Lim da el visto bueno y le reconstruyen la frente, el problema es que el chico está a punto de morir, por lo que Shaun deduce que su idea era mala y no la tendrían que haber hecho.

Será Park quien le diga que hizo lo mejor para el paciente y que lo ha salvado de una vida de burlas y palizas que podría haber acabado muy mal, y tal vez ahora tenga una nueva oportunidad para encauzar su camino. Veremos al paciente muy agradecido por lo que han hecho pese a que Shaun no muestre el mismo entusiasmo, pero sabemos que ha cambiado por completo el futuro del chico.

La historia del joven podría ser muy distinta de no tener ese problema
 

Morgan y Claire trabajan con Melendez en un caso que pasa por varias etapas. El paciente es un hombre que llega con un derrame cerebral, el tipo les cuenta que está tomando una medicación para una enfermedad y como el tratamiento que le van a dar no tiene contraindicaciones con lo que toma no le dan importancia. Pero más tarde será Claire la que diga que esa medicación no tiene mucho sentido para la supuesta enfermedad del paciente y piensa que miente, explicando que lo que toma sirve para reducir las hormonas sexuales masculinas y cree que puede ser una persona trans preparándose para su operación. El problema es que no puede seguir tomándolo porque acabará sufriendo más derrames y morirá.

Cuando confrontan al paciente para que les diga la verdad, éste admite que no padece dicha enfermedad pero tampoco es trans sino que tiene fuertes pensamientos y deseos sexuales que no le dejan llevar una vida normal y por eso toma las drogas. Claire sigue sin verlo claro lo que sumado a que el paciente se fuga le hace pensar que la situación puede ser más grave aún y podrían estar ante un pedófilo.

El paciente regresa a urgencias horas después tras autolesionarse el escroto como medida para acabar con esos impulsos. El hombre les pide que acaben lo que él ha empezado, dando a entender que quiere que lo castren y aquí entra en pie el debate médico y personal. Melendez es claro: no pueden extirparle órganos sanos, los testículos en este caso, a una persona para prevenir futuros delitos y la única vía posible es mandarlo a un tratamiento psiquiátrico que acabará determinando si necesita la castración o no. El hombre dice que eso tardará demasiado y se niega a que lo curen, sabiendo que la situación empeorará y tendrán que acabar operándolo.

Las dos mujeres lo ven de distinta manera
 

El dilema de lo que está bien y mal lo ponen el paciente, Morgan y Claire. Morgan se muestra muy inflexible con el hombre, y él le pregunta que qué haría ella si su atracción por los hombres se volviera tan incontrolable que no pudiera pensar en otra cosa, dominara su vida y tuviera miedo de hacer daño a alguien. Claire se posiciona de parte del paciente, lo ve como una buena persona que sabe que tiene un problema muy grave y quiere actuar antes de hacer algo malo, después de todo es una persona enferma pidiendo ayuda y no se la pueden dar.

Este caso nos hace pensar en qué haríamos nosotros ante una situación así. El tipo no ha hecho nada malo aún y está tratando por todos los medios de evitar esos pensamientos terribles y desagradables como él mismo los llama. Sabe que lo que le pasa está mal y quiere evitar hacer daño, ¿por qué entonces no lo pueden ayudar antes de que sea demasiado tarde? Porque justamente es eso lo que ocurre, cuando la situación ya ha empeorado tanto que lo llevan a quirófano está a punto de morir, para que justo Melendez descubra que si el paciente deja de producir testosterona morirá, por lo que no pueden extirparle los testículos.

El hombre no aceptará lo sucedido, no confía que el tratamiento psicológico evite que ataque a algún niño y toma una decisión drástica que ya nos veíamos venir: el suicidio. Concretamente se arroja delante de un autobús ante Claire y Morgan que no van a olvidar fácilmente lo sucedido.

Por otro lado hemos visto que tanto Melendez como Lim han tenido problemas con Andrews. El nuevo director del hospital tiene que nombrar a su sustituto como jefe del departamento de cirugía y todas las apuestas están puestas en los dos médicos, motivo por el que Andrews estará encima de ellos tratando de valorar cuál es mejor para el puesto. Los residentes harán incluso apuestas al respecto, y cuando llega el gran anuncio solo tenemos ganas de pegar al director ya que decide seguir ocupando el cargo, todos menos Shaun que se lo había visto venir y gana la apuesta llevándose una buena cantidad de dinero.

Las cosas en quirófano no salen como pensaban
 

Y no me olvido de la gran victoria que nuestro médico favorito ha conseguido en este episodio. Lea lo convence para aprender a conducir por ciudad, algo que no solo es complicado para un novato sino que es más complicado aún para alguien como Shaun. El chico se estresa y se agobia cuando no controla la situación y el caos de la conducción es algo que lo va a poner muy nervioso, así que tras un primer intento decide abandonar, pero Lea no se rinde fácilmente y decide animarlo equiparando el hecho de conducir con la actitud de Shaun en un quirófano, donde también pasan cosas inesperadas que tiene que solucionar.

Volverán a intentarlo una segunda vez que va bastante mejor aunque también acaba en un semi desastre, pero el que la sigue la persigue y al final Shaun aprende a controlar su ansiedad. ¿Y cuál es el motivo para aprender a conducir? Poder llevar a Aaron a sus citas médicas ya que ahora no debe conducir, un gesto entrañable que hasta el hombre agradece y se disipa su cabreo con el residente.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.