The Big Bang Theory 11×24: The Bow Tie Asymmetry

The Big Bang Theory 11x24: The Bow Tie Asymmetry

The Big Bang Theory 11x24: The Bow Tie Asymmetry

Series: The Big Bang Theory

5 Stars

Summary

¡LLEGÓ EL GRAN DÍA DE LA BODA DE SHELDON COOPER Y AMY FARRAH FOWLER!

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¡Así sí que da gusto despedir la temporada! Con un episodio que se las prometía de lo más clásico, pues que hay más típico que un final de temporada con la boda de sus protagonistas, pero que también ha deparado muchísimas sorpresas.

Y no era para menos cuando se trataba de la boda de Sheldon y Amy, los maravillosos Sheamy a los que es imposible no querer. Si no, no se entiende que pese a ser esta la tercera boda que presenciamos en The Big Bang Theory (de Leonard y Penny sólo cuento una) haya sido con diferencia la más emotiva de todas… ¡Si hasta el mismísimo Luke Skywalker se ha emocionado!

Pero mejor empecemos por el principio, que es haciendo un repaso de todos los invitados que han asistido a tan memorable evento.

A la mayoría de ellos, los que venían de parte del novio, ya les conocíamos. La última incorporación fue George Cooper Jr., al que la semana pasada por fin pusimos cara, pero esta vez hemos podido verles a todos bien juntitos: a la maravillosa Mary Cooper, que incluso se ha permitido corregir al oficiante de la boda para que la cosa no se saliera de madre con tanto frikismo, a Missy, que llegaba superembarazada pero divorciada, confirmando que en realidad ella era la oveja negra de la familia (al menos para una ultracatólica Mary) y a George, a quien es imposible sacarle del mundo de las ruedas, incluso cuando ha asistido a un panel improvisado de Mark Hamill sobre Star Wars.

Pero antes de pasar al invitado más esperado, vayamos a otra que también ha supuesto una gran sorpresa, y eso que ha interpretado al último papel que me imaginaba.

Y es que cuando se confirmó que Kathy Bates también iba a formar parte del episodio final la primera pregunta que me hice fue qué personaje interpretaría o si, al igual que Mark Hamill, haría de ella misma. Y reconozco que en ningún momento se me pasó por la cabeza que podría ser Mrs. Fowler, la madre de Amy.

No porque no le pegara, porque la verdad es que ha sido verla y sobre todo verla “interactuar” con su marido Larry y comprender muchas de las cosas que Amy contaba de su infancia. Pero el problemilla ha llegado cuando, si no recuerdo mal, ya pudimos ver en una ocasión a la madre de Amy y ella no era precisamente Kathy Bates. Sí, es verdad que fue en una escena de medio minuto en la que apenas habló y donde además sólo la vimos a través de la pantalla del ordenador… pero estaba ahí. Y no se parecía en nada a Kathy Bates…

Pero quitando eso, hay que reconocer que no podían haber elegido a mejor candidata. Sobre todo cuando a su lado tenía a un padre de Amy que admito que ni siquiera sabía que siguiera vivo, pues Amy nunca hablaba de él. Claro que, por otro lado, era lógico que no lo hiciera, ya que daba igual lo vivo que Larry estuviera, no es que su mujer le dejara vivir precisamente.

Y ya sí, una vez presentadas las dos familias de los felices contrayentes, toca hablar del oficiante de la boda. Un puesto que en una serie como The Big Bang Theory, como no podía ser de otra manera, sigue sin recaer en un cura oficial. Así, si en la boda de Howard y Bernadette fueron los propios amigos quienes oficiaron la boda, y la primera de Leonard y Penny fue en Las Vegas, en esta ocasión le ha tocado a Wil Wheaton.

O eso es lo que creía que iba a pasar, hasta que el destino se puso en su contra. Y es que, que Howard dé con un perro extraviado que sea del mismísimo Mark Hamill, y que además Mark quiera recompensarle por haberle encontrado, da igual lo que tenga que hacer, sólo puede ser cosa del destino... aunque en esta ocasión deberíamos decir, de la Fuerza.

Evidentemente, a Wil no le ha hecho mucha gracia el cambio de oficiante del último minuto. Especialmente cuando ese cambio también ha supuesto una nueva lucha en la eterna pelea entre Star Wars y Star Trek, donde en esta ocasión los trekies son los que han salido perdiendo. Y más aún cuando Mark ni siquiera ha reconocido a Wil, aunque tampoco es que se haya molestado mucho en disimularlo.

Y es que, por si había alguna duda, Mark Hamill ha resultado ser tan cachondo como nos lo imaginábamos. No ha habido ni un solo segundo de desperdicio: desde el zasca a Wil nada más llegar, y eso que al final le ha robado sus notas para oficiar la ceremonia, pasando por el momento emotivo en pleno discurso (sobre eso volveré luego) o ese instante que cuántas veces habrá experimentado ya en el que los fans le preguntan de todo, como si él fuera Luke Skywalker de verdad. Simplemente maravilloso.

Y eso que, sorprendentemente, al final ha sido otro de los invitados el que más ha triunfado en el panel improvisado de Star Wars. ¿Sheldon Cooper? No, él estaba demasiado ocupado haciendo cosas con su futura mujer en la habitación del hotel. Me refiero al inigualable Stuart Bloom.

Definitivamente, al dueño de la tienda de cómics la vida le sonríe. Si hace poco su tienda pasó a ser la sensación de Pasadena gracias a la visita de Neil Gaiman, la llegada de Denise ha conseguido que Stuart encuentre, tal vez, a la horma de su zapato. Algo completamente lógico, la verdad, si estamos hablando de una pareja apasionada de los cómics y que viven rodeados de ellos, tanto en casa como en el trabajo. ¿Cómo no van a congeniar? Especialmente cuando Stuart ha demostrado ser ese caballero con el que toda chica sueña, salvo por el detalle de que en lugar de llegar a lomos de un flamante corcel blanco, ha demostrado que sabe más de Star Wars que el mismísimo Luke Skywalker.

¿Pero cómo no va a caer rendida a sus pies?

Y, ya sí, llegamos a la pareja protagonista. A unos Sheamy que tampoco han decepcionado y eso que ya sabíamos que este día iba a llegar desde el comienzo de la temporada.

Creo que ha sido con diferencia una de las bodas más bonitas que he visto en mucho tiempo. Y es que en ningún momento han dejado de ser ellos, con sus rarezas y particularidades, pero que se han intercambiado perfectamente con esos momentos tan emotivos que no pueden faltar en una boda.

Así, siendo completamente lógico que Mary, Leonard y George se emocionaran al ver a Sheldon a punto de casarse, pues eso era algo que jamás pensaron que un día verían sus ojos, no podía faltar la parte de científico sin la que Sheldon no sería Sheldon.

Y, por supuesto, Amy no sería Amy, la persona del mundo que mejor conoce a Sheldon y que hace que creas en eso de las almas gemelas (no en el amor a primera vista), si en lugar de cabrearse porque Sheldon se presentara en su habitación minutos antes de casarse, no hubiera hecho justo lo que hizo: olvidarse de su boda y ayudar a su prometido a desarrollar una revolucionaria idea sobre la teoría a la que ha dedicado toda su vida.

Eso es amor y lo demás tonterías.

Pero lo mejor de todo, lo que ha convertido a este episodio en uno de diez, es que después de ver a la pareja comportándose como los dos genios que son, han decidido casarse. Y lo han hecho rodeados de tanto amor que ha sido imposible no soltar algunas lagrimitas.

Porque quién iba a decirnos al principio, cuando conocimos a Sheldon, que acabaría encontrando el amor. Y cuando luego llegó Amy, pese a que desde el primer minuto se vio que era perfecto para él, jamás me la imaginé temblando en el día de su boda, rompiéndonos un poquito el corazón al reconocer que hubo un día en el que dejó de soñar con que ella también encontraría a su príncipe, para luego sonreír enamorada a ese príncipe que por fin había encontrado.

Si es que es recordarlo y se me ponen los pelos de punta.

Admito que cuando se confirmó que habría una undécima temporada de TBBT me dio rabia, pues pensé que ya no se podía alargar más esta historia y más cuando algunas de las últimas temporadas no habían sido muy brillantes. Pero aparte del hecho de que ésta sí lo ha sido, el episodio final que nos han regalado bastaría para ver una y mil temporadas más.

No deja de ser la prueba de lo que ya he dicho en otras ocasiones: cuando hay unos buenos guionistas, incluso algo tan típico como es una boda al final de temporada y en una serie en la que el que se casen sus protagonistas es lo último que en principio podría interesarnos (esta serie siempre irá sobre frikis haciendo frikadas), acaba convirtiéndose en el momento que llevabas toda la vida esperando, incluso sin saberlo.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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