Succession 1×01: Celebration

Succession 1x01: Celebration

Succession 1x01: Celebration

Series: Succession

4.5 Stars

Summary

La nueva serie de HBO se centra en la ambición de los Roy por hacerse con el control de la empresa familiar.

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La cadena HBO estrenó el pasado domingo su nuevo drama. Succession está llamada a ser la sustituta perfecta para aquellos amantes del drama político y la puñalada trapera que abunda en Westeros. A falta de un trono de hierro e innumerables posaderas candidatas a sentarse en él, el nuevo drama de HBO nos lleva  las entrañas de una familia dueña de un poderosísimo conglomerado de medios de comunicación, Waystar Royko,  que recuerda peligrosamente al imperio de Rupert Murdoch y la gigantesca FOX.

La serie se centra en la familia Roy, liderada por su patriarca, el octogenario Logan Roy (Brian Cox). Logan es un hombre hecho a sí mismo. Llegó a los Estados Unidos y de la nada levantó un imperio que ahora debería pasar a sus hijos. En su ochenta cumpleaños es hora de ir pensando en ceder el testigo y retirarse de una vez por todas para disfrutar de lo que le quede de vida. Sin embargo, en el último momento el anciano parece arrepentirse y reconsidera eso de apartarse del negocio familiar.

Como es de esperar toda esta situación provocará fuertes tensiones entre los miembros de la familia y, a juzgar por este primer episodio, el juego de lealtades, traiciones y politiqueo que parecen definir a la serie. Y es que un simple vistazo a los miembros de esta disfuncional familia es suficiente para saber que el juego por el poder de Waystar Royko acaba de empezar.

Que nadie se engañe. En esta serie todos son exactamente lo que parecen. Los miembros de la familia Roy son crueles, mezquinos, traicioneros, arribistas y ninguno está en condiciones de ocupar el puesto de su padre al frente de la empresa familiar. Sus personajes son de lo peor que uno podría encontrarse en la vida. No caen bien y, sin embargo, es difícil no sentirse fascinados por unos seres humanos tan deplorables.

El personaje de Logan no es un padre amoroso. Sus cuatro hijos, frutos de los diferentes matrimonios del patriarca, tienen una relación tirante con su padre. A la legua se ve que todos y cada uno de ellos tienen serios asuntos con su padre y, a pesar de tratar de complacerle, todos y cada uno de ellos son una terrible decepción para su padre. O al menos esa es la percepción que se tiene después del visionado de este primer episodio. Da la sensación de que las acciones del padre han provocado entre sus propios hijos una guerra maquiavélica entre ellos buscando la manera de hacer caer al resto con el fin de obtener el favor de su padre. Y es esta guerra entre hermanos la que hilará toda esta temporada.

Celebration no es sino la presentación de todos estos personajes. La excusa para reunirlos a todos bajo el mismo techo es el cumpleaños de Logan, momento en el que debería anunciar a su hijo Kendall (Jeremy Strong) como su sucesor al frente de Waystar Royko. Mientras la familia se reúne, vemos a Kendall al borde del pánico tratando de cerrar contrarreloj un importante acuerdo con una importante página web que supondría llevar a Waystar Royko al siglo XXI. Como si con la consecución de este acuerdo su padre fuera a considerarlo, por fin, digno y válido sucesor de la familia Roy. Pero Kendall tiene sus propio problemas, este primer episodio nos deja atisbar un pasado en rehabilitación y su propia familia y matrimonio totalmente deshecho por culpa de los deseos caprichosos de su padre.

Pero Kendall no es el único de los hijos de Logan que parece sediento de poder. Todos y cada uno de los vástagos de Logan parece estar esperando su momento para hacerse con el control de la empresa.  El aparente e inofensivo Connor (Alan Ruck), hijo mayor del multimillonario Roy y fruto de su primer matrimonio, parece feliz en su rancho lejos de los negocios familiares, aunque algo me dice que más pronto que tarde reclamará su trozo del pastel de alguna forma y que simplemente está observando desde la distancia el movimiento de sus rivales.

Roman (Kieran Culkin) es sin ninguna duda el alivio cómico de este drama. Parece que todo se lo toma a broma y que para él este juego de poder no es más que eso, un juego frívolo con el que parece disfrutar. Pero que no nos engañen sus comentarios mordaces y divertidos. No deja de ser un Roy y es tan mezquino o cruel como el resto. Su despreocupación no es más que una fachada y estoy convencida de que ya anda maquinando la mejor manera de deshacerse de sus hermanos para lograr sus objetivos. Sorprende la actuación de Culkin que hace de Roman un personaje algo histriónico pero que no resulta pesado, más bien fascinante especialmente como sátira a esos hijos de fortunas heredadas que se creen mejor que nadie y que son unos buenos para nada. Me muero por saber hasta dónde llegará Roman por hacerse con el poder.

Por último, pero no menos importante, tenemos a la única hija de Logan, Shiv (Sarah Snook). Que sea la única mujer del clan no la convierte en menos peligrosa, a pesar de su aspecto dulce. Su cercanía a Roman hacen de esta pareja un tandem peligroso. Al igual que Connor, parece muy cómoda quedándose al margen de los negocios familiares, pero ya en este primer episodio queda claro que ese desinterés por Waystar Royko es pura fachada. Aunque si ella no es de fiar, aún lo es menos su prometido, Tom (Matthew Mcfayden) que parece dispuesto a hacer lo que sea por complacer a su futuro suegro y que tarda muy poco en destaparse como un arribista ansioso por llegar a lo más alto como sea.

El contrapunto a toda esta familia de serpientes es el primo Greg (Nicholas Braun), el sobrino de Logan que irrumpe por casualidad en la celebración familiar y que da la impresión de ser ajeno a toda esta dinámica familiar enfermiza de lucha por el poder. Su llegada en un momento tan delicado me hace temer por el papel que desempeñará de aquí en adelante. Sospecho que no será muy agradable.

El piloto gira por completo en torno a la presentación de esta peculiar familia. En ese sentido, puede parecer algo lento y a más de uno se le puede hacer cuesta arriba. A partir de la mitad del episodio, la cosa parece ponerse más interesante. La serie gana cuando todos los miembros de la familia están juntos. La tensión se puede cortar con un cuchillo. Es palpable y logra traspasar la pantalla. Todo ello parece una bomba de relojería a punto de estallar en cualquier momento y la dinámica entre los miembros de la familia es tan enfermiza que es imposible apartar la mirada no vaya a ser que nos perdamos un gesto o una mirada.

Los amantes de las luchas de poder encontrarán en Succession una fascinante historia que promete mucha tensión y mucha puñalada por la espalda. La guerra acaba de empezar.

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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

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