Pustina: ¿hasta dónde puedes fiarte de tus vecinos?

Este noviembre en la sección de Series del Mundo no nos alejamos mucho, si el mes pasado visitamos Polonia ahora sólo tenemos que cruzar la frontera hasta la República Checa para adentrarnos en la vida de un pequeño pueblo donde todo el mundo parece tener secretos. La vida de los ciudadanos dará un vuelco completo cuando una adolescente desaparezca y cualquiera de ellos puede estar implicado.

Nos encontramos ante una serie estrenada en el año 2016 y que podemos disfrutar en HBO. Se compone únicamente de una temporada de ocho episodios y, aunque en un principio pueda parecer que la trama se cuece a fuego lento, poco a poco iremos enganchándonos más y más a la historia y queriendo saber la respuesta a la multitud de preguntas que iremos acumulando. Pustina (nombre ficticio) es un pequeño pueblo minero donde sus habitantes se conocen de toda la vida, pero que poco a poco han ido viendo como sus empleos y el futuro se complicaban cada vez más.

La salvación parece venir de parte de Turkowo, la empresa minera que trabaja en las minas cercanas, y que no duda en ofrecer una gran cantidad de dinero a cada familia por sus casas y terrenos. La gran mayoría de ellos están dispuestos a aceptar el dinero y marcharse en busca de una vida mejor en otro lugar, pero aún hay quienes se oponen a abandonar el que consideran su hogar. Aquí entra en acción nuestra protagonista principal y además alcaldesa de Pustina: Hana Sikorová, a la que interpreta una magnífica Zuzana Stivínová. Hana se niega a ceder ante Torkowo pese a que la gran mayoría de sus conciudadanos están en su contra.

La mujer está muy implicada en su papel político, además trabaja en la única guardería del pueblo, por lo que su vida en Pustina está más o menos resuelta: algo que le echarán en cara aquellos que tienen dificultades para llegar a final de mes. Justo cuando el pueblo se prepara para un referéndum que puede cambiar la vida de todos: la hija adolescente de Hana desaparece sin dejar ningún rastro.

 

Lo que al principio parece el caso de una joven más que se ha pasado la hora de volver a casa, acaba tornándose en una búsqueda por los bosques que rodean la población y una sensación de impotencia que se convierte en angustia cuando pasan los días y Misha no aparece. Hana tiene el apoyo absoluto de su otra hija, Klara (Eliska Krenková), y ambas son seguramente los personajes con los que es más fácil empatizar. No solo por el mal rato que están viviendo, sino porque demuestran una fortaleza que muy pocos podrían mostrar ante este tipo de situación.

Pese a que mucha gente del pueblo está en contra de la postura política de Hana, todos ayudan a buscar a Misha, aunque poco a poco vemos que algunos ocultan cosas que no sabemos si pueden tener relación o no con la desaparición. Y es que las subtramas se van desgranando con el paso de los episodios, al principio puede que cueste un poco captar qué pintan algunos personajes pero al final todo encaja y vemos que las relaciones personales y familiares engloban a cada uno de sus protagonistas y secundarios.

El tercer pilar de la familia es el marido (aunque están separados) de Hana y padre de Klara y Misha, Karel Sikora al que da vida Jaroslav Dusek. No es un personaje sencillo y el intérprete checo borda cada faceta del papel, desde el lado vulnerable de un padre que no sabe dónde está su hija hasta la versión más violenta, despreciable y odiosa de un tipo que se salta a menudo las normas sociales.

 

Conforme pasan las horas y Misha sigue sin aparecer, llegará la policía criminal comandada por el detective Rajner (Leos Noha) quien no dudará en investigar cada pequeña pista que aparezca para localizar a la joven. Pero Hana no se va a limitar a quedarse de brazos cruzados viendo como la policía busca a su hija y elaborará su propia investigación, con el objetivo puesto en la compañía minera y todos aquellos vecinos que colaboran abiertamente con la empresa. ¿Y si alguno de ellos ha organizado un secuestro para obligarla a ceder ante la cesión de terrenos?

Al margen, o quizá no tanto, de la trama política y la desaparición hay otras tramas donde cobra protagonismo el reformatorio donde trabaja Adam Vasícek (Stepán Benoni). Es una institución donde hay todo tipo de jovénes con problemas, entre ellos algunos que han escapado del edificio durante el tiempo que Misha fue vista por última vez: motivo suficiente para no quitar el ojo de encima a alguno de estos delincuentes que sin duda no son trigo limpio.

No nos olvidamos del novio de Klara, Lukás (Jan Cina), que apoya a su pareja pero a la vez tiene que lidiar con otros problemas que se irán complicando según pasan los capítulos. Tal y como decíamos, no podemos dejar de sospechar de prácticamente todo el pueblo mientras vemos a Hana luchar contra la resignación y la tristeza con tal de hallar respuestas.

 

Pustina es una serie muy intensa y dramática, el mismo pueblo es prueba de ello con su atmósfera grisácea, que da comienzo de forma lenta y algo confusa para el espectador al presentar a casi todos los personajes. Pero no hay más que darle una oportunidad para que acabemos enganchados a su historia, al devenir de unos personajes complejos e interesantes y esos finales de episodio que nos invitan a darle corriendo a ver el siguiente.

Si os gustan las series de intriga donde es difícil confiar en alguien, en las que los misterios aparecen de debajo de las piedras y cualquier pequeño detalle puede cambiar todas tus teorías sobre lo sucedido, aderezadas con buenas y sólidas interpretaciones que harán que acabes sintiéndote un miembro más del lugar: Pustina es una serie a tener en cuenta.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.