Perfect Harmony 1×01: Hallelujah

Perfect Harmony 1x01: Hallelujah

Perfect Harmony 1x01: Hallelujah

Series: Perfect Harmony

4 Stars

Summary

Arthur Cochran es un profesor de música retirado que acaba de perder a su mujer al que no le quedan motivos para vivir. Cuando descubra a un coro desafinado de una pequeña iglesia encontrará un propósito: ayudar a ese reducido grupo de personas a reinventarse personal y musicalmente.

Coder Credit

Con la nueva temporada televisiva las cadenas estadounidenses aprovechan para lanzar sus nuevos proyectos. Una de las nuevas apuestas de NBC es Perfect Harmony, la nueva sitcom que precederá a otra novedad, Sunnyside, en la noche de los jueves.

Arthur Cochran (Bradley Whitford) es un profesor de música retirado de la universidad de Princeton que ha perdido a la única familia que tenía: su mujer. No tiene motivos para vivir y por eso, nada más comenzar el episodio, parece que más que un inicio es un final: el suyo. Aparcado al lado de una iglesia, un ebrio Arthur decide pone fin a su vida tomándose un bote de pastillas... Hasta que una señal divina le hará escuchar un coro completamente desafinado. Y eso, desde luego, no es lo último que quiere escuchar antes de morir. Arthur entrará para solucionar el desbarajuste sin saber que acabará ayudando a los integrantes del coro liderado por Ginny (Anna Camp) a reinventarse y, así, poder ganar al coro de la iglesia rival.

Arthur Cochran, protagonista de 'Perfect Harmony'

Con esta premisa el piloto podría tener, fácilmente, la duración estándar de 50 minutos, pero Perfect Harmony mete el turbo desde el inicio para presentarnos una historia corta y divertida en apenas 20 minutos de duración con su inicio, nudo y desenlace. Tanto que casi parece una versión reducida de una película más que un piloto, pero que, pese a todo, funciona bien. Quizá es por la rapidez de la trama, que no te hace aburrirte en ningún momento, o por cómo se presentan a los personajes y sus complicaciones en tan breve tiempo.

Bradley Whitford le aporta al piloto frescura y un humor bastante peculiar que se ríe del resto de series del género. Quizá la similitud más cercana es Glee, a la que intentan dar una vuelta completa: los personajes son más maduros, sus preocupaciones son otras y el escenario es completamente diferente. Aunque, sin duda, también tiene unos tintes que recuerdan a Dando la nota. No solo por su protagonista femenina (Anna Camp, quien interpretó a Aubrey en el filme), sino por la variedad musical y la idea de reinventarse para poder alcanzar la cima.

La selección musical también es todo un acierto desde el principio al final del episodio, provocando un cierre perfecto a un piloto que, sin duda, se hace corto. Al espectador no le importará continuar con una historia sencilla y ágil si así puede disfrutar de actuaciones musicales como las que nos ofrece esta introducción. Porque, si bien al principio el ritmo parece bastante frenético, puede ser una de las grandes bazas de Perfect Harmony: la rapidez para evitar caer en un episodio tedioso.

No es una gran revelación, ni el estreno de la temporada, pero Perfect Harmony puede funcionar muy bien si juega bien sus cartas. Tiene una trama interesante, un ritmo que no cae en el aburrimiento y unos personajes que pueden dar juego. Su humor ácido y la combinación del estilo musical más religioso y el pop más moderno hacen una mezcla de lo más interesante que, sin duda, sorprende tanto como, quizá, lo hagan los próximos capítulos de la serie.

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María Jesús Navarro

Crecí con Disney y Harry Potter, pero los vampiros me llevaron por el camino de "un capítulo más" hasta que llegué a conocer el apocalipsis zombie. Entre serie y serie, intento estudiar periodismo y comunicación audiovisual con la esperanza de, algún día, emocionar a alguien con alguna buena historia.

About María Jesús Navarro

Crecí con Disney y Harry Potter, pero los vampiros me llevaron por el camino de "un capítulo más" hasta que llegué a conocer el apocalipsis zombie. Entre serie y serie, intento estudiar periodismo y comunicación audiovisual con la esperanza de, algún día, emocionar a alguien con alguna buena historia.