Parot 1×01: La excarcelación

Parot 1x01: La excarcelación

Parot 1x01: La excarcelación

Series: Parot

3.5 Stars

Summary

Después de la derogación de la doctrina Parot en el año 2013 por el Tribunal de Derechos Humanos, varios terroristas, pederastas, violadores y asesinos españoles salen de la cárcel. Cuando un enmascarado empieza a matarlos uno a uno de la forma en la que ellos mataron a sus víctimas, los agentes Nieto y Mora tendrán que investigar el caso y proteger a aquellos a los que una vez encarcelaron.

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El viernes pasado, Prime Video estrenó en su plataforma Parot, una nueva mini-serie española de diez capítulos con un reparto de élite y una trama bastante cruda: la excarcelación de presos con delitos de sangre como terroristas, pederastas, violadores y asesinos gracias a un fallo del Tribunal de Derechos Humanos de la ONU en el año 2013 que derogó la conocida doctrina Parot

Evidentemente, hay dos colectivos que se ven más afectados e indignados por la resolución del tribunal internacional: el de las familias de las víctimas (y las víctimas que sobrevivieron, como en el caso de algunas violaciones) y el de la Policía, que ha trabajado duro para hacer justicia y encarcelar a esos delincuentes y ahora son libres. Bien, pues esas son las tres perspectivas desde las que se va a tratar la historia que cuenta Parot: los agentes, las víctimas y los delincuentes.

En el hervidero de la ira de la opinión pública por la medida de la ONU, un enmascarado empieza a matar uno a uno a los excarcelados de la misma forma en la que ellos mataron a sus víctimas. Y, por si no fuera suficiente para la policía ver cómo va saliendo en fila india de la cárcel la gentuza a la que han ido encerrando, a los agentes Nieto (Javier Albalá) y Mora (Adriana Ugarte) les asignan encontrar al justiciero y defender a los excarcelados.

Pero no, lo indignante, injusto y frustrante de la trama no acaba aquí. Uno de los excarcelados, el millonario Haro (Iván Massagué) violó a doce mujeres después de drogarlas, algunas de ellas menores, y una de las menores era la agente Isabel Mora, ahora encargada de detener al justiciero que le quiere ver muerto. Porque, como repite la protagonista una y otra vez, "la ley es la ley", tanto para lo que gusta como para lo que no.

Una de las mejores cosas de la serie es que enseña las dos caras de la moneda de la delincuencia, y no me refiero al delincuente y a la víctima, sino a los dos tipos de delincuente: el que se arrepiente y el que no. Es muy difícil, sobre todo con un tema tan actual como el de las violaciones en grupo, pero los creadores de la serie y los actores consiguen generar empatía hacia uno de los excarcelados (interpretado por Michel Brown), que seguirá saliendo el resto de la temporada y que lleva veinte años sin poder dormir por las secuelas del crimen que cometió junto con otro tipo. E, incluso, en el contexto de una clase universitaria de la madre de Isabel, la psiquiatra Andrea Llanes (interpretada magistralmente por Blanca Portillo), la polémica se lleva a la ficción: ¿se puede sentir empatía hacia un monstruo que cometió ese tipo de atrocidades, por mucho que se arrepienta?

Pero, claro, por muy bueno que sea el guion (aunque a veces se quede un poco corto), la ficción cojearía si no fuera por el reparto. Es una de las series nacionales que he visto con los personajes más complejos, y eso tiene mucho mérito tanto por parte de la realización como por parte de los actores. Quizá queda un poco más prototípico el inspector Nieto (típico tío duro que vive para su trabajo), pero el resto… La profesional psiquiatra a la que le cuesta saber cómo tratar con su hija, víctima de una violación a los 16, aunque esté especializada en tratar con las secuelas de la delincuencia; la víctima reconvertida en policía que esconde todo el trauma detrás de un muro de frialdad y sobreprotección hacia su hija; el violador y cómplice de asesinato arrepentido que intenta volver a encauzar su vida, aunque no quisiese la libertad de la doctrina Parot; y el delincuente sin escrúpulos y sin remordimientos que es un auténtico psicópata depredador. Son personajes con muchísimo peso que van a ir guiando la trama, gracias a los actores que los interpretan, de una forma brillante y absolutamente magistral.

Las críticas y polémicas de la serie no terminan con si un delincuente merece o no merece compasión después de una atrocidad por mucho que se arrepienta: Parot hace una estupenda reflexión y da un golpe contundente a la conocida "prensa amarillista", con su desesperada alusión al morbo para ganar espectadores y la tremendísima falta de ética de una profesión que tiene, paradójicamente, hasta una cláusula de conciencia.

¿Puntos flacos? Que la serie tiene una trama con drama a espuertas y, aun así, en algunas escenas se fuerza a golpe de banda sonora melancólica y cinematográfica. Es decir, flaquea en la producción y realización. No en la dirección de fotografía, porque la serie tiene una estética de colores fríos y poco saturados que van perfectamente con la trama; sino en el montaje y en la puesta en escena de alguna de las secuencias (hay varias localizaciones que descuadran un poco, ya sea por la falta de decorados o porque no tienen casi nada en común con el estilo de la serie).

También pasa algo muy típico en las mini-series con tantísima información: hay tantas tramas secundarias importantes, tanto contenido en el argumento principal y tienen tanto que contar los personajes que diez capítulos se quedan cortos. Duran 50 minutos, sí, pero no me refiero a que la serie deba tener capítulos más largos o una segunda parte; sino a que deberían haber añadido algunos capítulos más para ir más despacio con la historia. Dar más lugar a las interpretaciones del espectador, dejar que los personajes hablen por sí solos, no forzar situaciones y no conocer todo lo que les pasó a golpe de flashback. La serie se queda corta porque han acortado demasiado la duración de Parot, y el vaso se desborda.

Ahora, Parot es absolutamente recomendable. Es una forma muy original de contar una historia que merece la pena contar, de hablar de polémicas tan complicadas como la dicotomía de la justicia, el tener que proteger también al delincuente que nunca la ha respetado; o el arrepentimiento de un criminal y el lugar del periodista dentro de la agenda y los criterios de noticiabilidad que deberían seguir, y la línea tan fina que se han encargado de desdibujar entre informar sobre algo importante e invadir el derecho a la privacidad de las personas. Así que, para los fans de las series policíacas con drama y tensión, la primera temporada de Parot ya está disponible en Prime Video.

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Andrea Arias

Empecé a perseguir historias con Castle y me topé con el mundo del cine y las series. Ahora, para mí, las buenas películas y series suelen tener un policía y un caso, o, en su defecto, un escritor sarcástico.

About Andrea Arias

Empecé a perseguir historias con Castle y me topé con el mundo del cine y las series. Ahora, para mí, las buenas películas y series suelen tener un policía y un caso, o, en su defecto, un escritor sarcástico.