Paquita Salas, tercera temporada: Supervivientes

Paquita Salas

Paquita Salas

5 Stars

Summary

Paquita Salas se vio obligada a cerrar las oficinas de PS Management y ahora se encuentra en una nueva etapa de su vida. Pronto se da cuenta de la vida de jubilada no va con ella y que su trabajo es su gran pasión, se propone dedicarse en exclusiva a llevar la carrera de Lidia San José y Belinda Washington.

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La vida de jubilada no va con Paquita. Si hace un año se vio obligada a cerrar PS Management debido a las deudas y a su falta de repercusión, pronto se da cuenta de que ella está casada con esto y que es hora de cambiar de estrategia.

Uno de los empeños de Los Javis con "Paquita Salas" es mostrar lo que nunca se ve. Nada obsceno ni rebuscado, simplemente poner el foco en situaciones que no se nos muestran ni en la vida ni en la ficción. La cara oculta de las redes sociales que se llama realidad. Y la realidad también es bella: el desencanto, el miedo, la torpeza y el fracaso también son bellos y forman parte de la vida, y esconderlos no hace más que acrecentar nuestras inseguridades y generarnos ansiedad.

"Lo que no se esconde no da miedo", dice uno de los personajes en el último capítulo. La vida ya es lo suficientemente difícil como para que propiciemos miedos infundados, hay que tirar adelante con lo que venga, defender nuestra verdad y disfrutar del proceso, que la felicidad es el camino, y esas cosas.

Haters, tuip y tránsfugas

Paquita decide centrarse en sus dos representadas más antiguas y fieles: Belinda Washington y Lidia San José. El sentimiento que tiene hacia ellas y el empeño por conseguir que les vaya bien es casi maternal y los empeños de esta nueva temporada se centrarán en lanzar sus carreras. Y de paso, la suya propia.

Ella era una representante puntera en los años noventa, estaba al día de todo y tenía los mejores contactos. Ahora el tiempo se le ha echado encima y debe ponerse las pilas o una industria tan cruel como la del espectáculo no dudará en arrinconarla como a Baby en "Dirty Dancing".

El papel de las redes sociales es fundamental y servirá para poner en evidencia las vergüenzas de un país crispado y a la defensiva que ejecuta linchamientos a distancia tras una cuenta de Twitter con pseudónimo. El tuip (como diría Paquita) está lleno de haters (o hijos de puta, como diría no solo Paquita, si no muchos de nosotros) que hacen del error un escarnio y donde no se puede dialogar.

Los Javis no hacen sangre porque es precisamente lo que intentan denunciar. Tras esos tuits de odio o burla hay un tema a debatir que debería servir para iniciar una conversación. Si se echaron encima a Lidi porque iba a interpretar a un hombre transgénero en un corto y lo hicieron de malas maneras, en la serie se profundiza en ello y se pone cara a esas críticas iniciando un debate sano donde se exponen las dos posturas. Estupendo descubrimiento el de Laura Corbacho, actriz transgénero que les hace ver el porqué de sus críticas y la falta de visibilidad y oportunidades de este colectivo.

Si se filtra un video personal de Belinda Washington apañándose ella sola y se le pone una letra escarlata mientras las redes y televisiones hacen audiencia a base de humillarla, la mejor solución es tragarte el dolor y la vergüenza y dar la cara. Porque la vergüenza debería recaer sobre el que humilla y señala, no importa lo que tenga en frente.

El diablo viste de Prada

No nos hemos olvidado de Magüi, o Malu como la llaman ahora en el mundo de la moda. Ella ahora ejerce de asistente de Bárbara Valiente, nada menos que Terelu Campos, una suerte de Miranda Priesley con toques de Bárbara Rey. El tercer episodio es una joya del humor donde la excelente Belén Cuesta da rienda suelta a toda su vis cómica y tiene un capítulo para ella sola.

En su nuevo trabajo Magüi luchará por hacerse un hueco en el mundo de la moda a base de apagar fuegos y cambiar de look. Una fiesta y una copa con ingrediente secreto desembocarán en un encuentro místico con la encantadora Úrsula Corberó le harán recordar lo mucho que echa de menos sus tiempos de management con Paquita en el que la relación con el cliente iba más allá de los negocios o la apariencia. Iba de personas que se cuidan.

¡Y que vuelva FoQ!

Metaficción

"Paquita Salas" nació de una broma en casa de Javier Calvo y Javier Ambrossi en el que Brays Efe se disfrazó de mujer e improvisó un par de tonterías fingiendo que era una representante de artistas. De un video de Instagram a Netflix. Es evidente que el presupuesto de la serie ha cambiado pero el formato y el proceso creativo no lo han hecho en absoluto.

El nivel de implicación de los Javis con su serie supera la de cualquier serie: son creadores y directores, pero también directores de casting (ellos escogen los intérpretes uno a uno y llaman personalmente a cada persona de la que desean que haga un cameo), están presentes en el proceso de montaje y gracias a la libertad de improvisación que otorgan gran parte de la magia de la serie se consigue en la sala de montaje cuando consiguen armar todo el material que se ha ido consiguiendo en las horas de rodaje. En una entrevista dijeron que tienen una grabación de Yolanda Ramos hablando 45 minutos a cámara, puro oro que nunca veremos aunque nos encantaría.

Y por tanto es evidente que de algún modo están contando su propia historia. El personaje de Belén de Lucas (Anna Castillo) comenzó inspirándose en la propia Belén Cuesta (de ahí su nombre) en sus tiempos como camarera del bar "Válgame Dios", pero la evolución de su personaje ha tornado en las vivencias del propio Javi Ambrossi que tras una carrera frustrante en el mundo de la interpretación descubrió que su gran pasión residía en contar historias. También tuvo un breve paso por la RESAD como Belén. Y el hecho de no entrar les libró de presiones y les permitió contar la historia que les salía realmente del corazón.

La serie siempre había jugado con la metaficción pero lo que hacen en esta tercera temporada supera todos los límites. Desde el novio rockerillo y las clases de alfarería de Macarena García a el celebrado y sorprendente cameo de Josh Hutcherson como interés amoroso de Claudia Traisac en el capítulo de Navarrete. Todo hasta culminar en un ejercicio brillante de valentía y provocación al contratar a Anna Allen para que se interprete a si misma.

Esta tercera temporada es más pausada, luminosa y reflexiva y se hace gala de una mayor libertad creativa. Donde hay un episodio más y la duración de cada capítulo varía en función de la historia se quería dar cierre a pequeñas tramas que requerían más atención. Una de las historias favoritas del público fue la de Clara, donde una maravillosa Claudia Traisac se escondía en el pueblo natal de Paquita debido a un escándalo vergonzoso que acabó con su carrera. La historia estaba inspirada en el conocido caso de Anna Allen, una actriz que quiso impulsar su carrera con torpeza y cuyas mentiras el público nunca perdonó y acabaron con ella. El monólogo que se marca en el sexto episodio es un regalo generoso que le ofrecen los Javis para que se explique y remueva la conciencia de un público que la humilló y canceló sin miramientos. Y que ahora siente la necesidad de pedir perdón, porque ¿quién no ha hecho tonterías por amor? A la actuación, en este caso.

Pero si algo hace grande a "Paquita Salas" y que consigue ganarse el corazón del público y la exigencia de la crítica es su generosidad. La profunda valentía con la que se exponen sus creadores y que hace que conecte con un público que se puede sentir identificado por fin con el héroe de la historia. En este caso una heroína que no hace nada heroico. Pero que en su supervivencia reside su grandeza, como la de cualquiera de nosotros al final.

Un homenaje a los hijos de la crisis a los que se nos prometió una vida de ensueño que nunca llegó. A los que los diplomas y títulos no nos trajeron el oro sino la fuerza para emprender nuevos caminos y aprender a base de improvisar. Lo hacemos y ya vemos, una vez más como mantra para todo. Porque cada final es un punto de partida y la historia la hacen los que se levantan tras caer, no los que miran desde arriba. Y que al caer encontramos a veces una mano que nos ayuda a subir y con la que nos podemos partir de risa por lo ridículo de nuestra caída. Eso es Paquita. Y por eso la necesitamos.

 
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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

About Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.