Midsommar: superando una ruptura

Midsommar

Midsommar

3.5 Stars

Summary

Una pareja estadounidense que no está pasando por su mejor momento decide ir con unos amigos a un festival de verano en una aldea perdida de Suecia. Lo que empezó como un viaje lleno de luz, alcohol y drogas acabará convirtiéndose en una pesadilla cuando los chicos descubran la realidad detrás del festival.

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Tras su aclamada y controvertida ópera prima, el director Ari Aster (Hereditary) nos trae Midsommar, una nueva película de terror que está dando que hablar quizás más por su forma que por su contenido. Con un sol que no se oculta, Aster nos lleva hasta una remota aldea sueca para explorar las relaciones de pareja, o mejor dicho como estas se acaban.

La película narra la historia de Dani (Florence Pugh) y Christian (Jack Reynor), una pareja que tras casi cuatro años juntos saben que su relación apenas se mantiene a flote. Pero cuando Christian estaba planteándose cómo dejarla, Dani sufre una terrible pérdida familiar por lo que el chico decide invitarla a un viaje junto con sus amigos a una remota aldea sueca. Más por pena que para revitalizar este amor, Dani y Christian se ven inmersos en un festival de verano que se celebra cada noventa años. Lo que comienza como unas vacaciones de alcohol y drogas pronto se deslumbrará como una terrible pesadilla cuando comiencen a comprender en qué consiste exactamente el festival.

Muchos críticos están llamando a Aster uno de los padres del “nuevo cine de terror”. Lo hacen casi elevando a un pedestal imaginario el cine que no muestra vísceras, que apenas da sobresaltos y que antepone la crítica social al malestar más primario del espectador, es decir, menospreciando al género en sí mismo. No es este el lugar para hacer una disección del cine de terror (pero podéis leer este gran artículo de Juan Sanguino) pero basta decir que Aster no está revolucionando nada, ni que lo que hace es mejor que el cine de miedo que se producía en los 80. De hecho, Midsommar tiene claras referencias a películas conocidas por todos como El Resplandor, La Matanza de Texas o –la más clara- El Hombre de Mimbre. El cine de terror evoluciona y tiene sus variantes, como cualquier otro género.

Aster empezó a crear esta película tras una ruptura y volcó todo su dolor en ella. Eso se siente en casi cada plano del filme. El director abandona la oscuridad de Hereditary para crear tensión a plena luz del día, algo que hay que alabar sin discusión. La magnífica interpretación de Pugh –lo mejor de la película- nos sumerge en Midsommar de una forma en la que muchos no pudimos sumergirnos con la primera película de Aster.

Midsommar sigue teniendo algunos de los problemas que había en Hereditary. La historia se construye con referencias que, aunque se clasifican como “ocultas”, en muchas ocasiones son tremendamente obvias, tanto que estropean varios momentos claves (aunque no tanto como en la historia de la familia Graham). Pero en esta ocasión el microcosmos de la aldea está mucho mejor construido y entendemos el porqué de casi todas sus costumbres y rituales.

Eso sí, Aster sigue dejando muchas historias a medio contar o lo hace de manera superflua, quizás porque no las considere importantes pero que acaban por hacer que el espectador desconecte del contexto de la historia, un error gravísimo en las películas de este género. El público tiene que llegar a un pacto con el director para aceptar determinadas normas dentro del filme, normas que no existen en su vida diaria. Si estas normas apenas se explican, la audiencia no sabe a qué atenerse y en muchos sentidos su experiencia en la sala de cine no es tan satisfactoria como podría ser.

Dicho esto, si Midsommar no tiene sobresaltos y ni siquiera tiene apenas vísceras, ¿es esta una película de terror? Ese sería otro análisis distinto donde muchos podrían argumentar qué entra y qué no en este género. No hace falta estar agarrado a la butaca para que una película de miedo, basta con sentir un desgarro en lo más profundo de tu alma, casi quedarte sin respiración o tener un increíble malestar con lo que se narra. Nada más.

Si seguimos esta teoría Midsommar sí que tiene momentos de terror pero su efecto se siente más fuera de la sala de cine que dentro. Porque quizás necesitas tiempo para analizar las últimas escenas y comprender el terror que estas provocan en ti.

Da pánico notar como tu pareja cada vez se aleja más de ti. Es terrorífico sentirte más una carga para él que una compañera. Es algo que está en el aire, que lo sientes en tus entrañas y aun así te resistes a aceptar la verdad, incluso sabiendo que no hay nada que puedas hacer para evitar el fatídico desenlace. Entonces llega el temido momento y los gritos de Dani se vuelven los tuyos y sus lágrimas son las mismas que humedecieron, humedecen o humedecerán tus ojos. Y mientras nosotras nos tiramos en nuestras camas con Netflix, ella tiene que vestirse con flores y acabar su deber en los rituales del festival. De su (nuestro) corazón roto salen las fuerzas para levantarse y volver a recomponerse, aunque lleve tiempo. Al final esto… ¿se veía venir no? Mientras nosotras buscamos fotos y las rompemos esperando que el dolor se vaya con cada pequeño trozo de papel, Dani y la aldea sueca tienen otra idea para superarlo. Pero, al fin y al cabo ambas acciones sirven para lo mismo, para renacer después del dolor, para volver a sonreír.

Midsommar cuenta el terror que nos producen las relaciones rotas y la soledad pero solo para acabar haciendo un alegato a la superación del dolor gracias a la comunidad. Una lástima que no todas podamos pasar página tan rápido como Dani.

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Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.

About Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.