Love by Chance: el Boys Love que triunfa en Tailandia

Las series juveniles nunca han perdido interés. Ello ha permitido que en estas ficciones se plasme de un modo más o menos real la evolución de la sociedad, mostrando las modas, los problemas y los intereses de cada generación de adolescentes. Y gracias a una cada vez mayor apertura de mente, desde hace años que en esas series también tienen cabida personajes LGTBI. Pero en ese sentido Tailandia, que es el país al que este mes nos trasladamos en “Series del mundo” nos lleva años de ventaja. 

Y es que allí se ha creado un género propio dentro de las series de amor adolescente: el Boys Love. Es decir, series que reflejan una época tan conflictiva como es la adolescencia, donde los sentimientos y las hormonas están a flor de piel, pero con la particularidad de que la mayoría de las parejas que aparecen son homosexuales.

Si nunca habéis visto una serie de este tipo debéis saber que todas siguen el mismo patrón, hasta el punto de que se podría decir que vistas una vistas todas. La trama suele centrarse en una pareja cuya relación es la que se desarrolla más lentamente para mostrar todas las complejidades de ese primer amor. Algo que resulta aún más necesario cuando uno de los integrantes de la pareja suele ser gay pero con miedo a reconocerlo, mientras que el otro hasta ahora nunca se había planteado la opción de estar con otro chico.

Solo cuando su relación es más o menos estable surgen otras parejas cuya evolución es sorprendentemente más rápida, sobre todo si tenemos en cuenta que también están formadas por chicos, no necesariamente gays, y que apenas han interactuado entre ellos en la serie (suelen ser los amigos de la pareja protagonista).

Precisamente las “parejas secundarias” que aparecen en Love By Chance, uno de los últimos ejemplos de Boys Love que ha arrasado en Tailandia con su primera temporada, son las que hacen que esta serie sea un buen punto de partida para conocer este género. Y es que a diferencia de otras donde parece que esas parejas solo existen para que la principal brille un poco más, aquí tienen importancia por sí solas. De hecho, gracias a sus historias particulares se van a tratar temas bastante serios y mucho más duros de lo que suele verse en otras series adolescentes al uso.

Pero empecemos por la pareja principal, formada por Peter y Ae. Con ellos se cumplen a rajatabla todos los elementos que caracterizan una Boy Love tailandesa, pues la diferencia de clases sociales y la jerarquía entre los mayores y los más jóvenes del grupo, incluso entre amigos, forma parte del día a día. Así, Pete es el prototipo de novio que toda madre querría para su hija (o hijo) al ser un chico inteligente, con dinero y muy dulce, destacando sus rasgos delicados y pálida piel. Por el contrario, Ae no tiene la suerte de provenir de una familia rica, lo que le obliga a vivir en una residencia de estudiantes e ir a una Universidad menos prestigiosa, donde jugar al fútbol es el único hobby que tiene. Ello hace que se pase horas bajo el sol y que su piel adquiera un tono más oscuro, lo que suele ser motivo de burla entre el resto de estudiantes. Y es que aquí hay que recordar que en Oriente ponerse moreno no está tan bien visto como en Occidente, y de hecho que Pete y otros amigos de su posición tengan la piel tan clara también es gracias a las capas de maquillaje que se ponen, cosa que no pueden permitirse los estudiantes menos pudientes.

Cómo dos personas tan distintas acaban juntas es posible por otro de los elementos indispensables en toda Boy Love que se precie: la presencia de un hecho fortuito que hará que ambos protagonistas tropiecen... la mayoría de las veces, literalmente. Y a partir de ese momento Tailandia dejará de ser un país con 65 millones de habitantes para transformarse en un pueblo casi desértico, ya que Pete y Ae se irán encontrando cada dos por tres, da igual adónde vayan.

Sí. Hay que reconocer que en este género no se da mucha importancia a la lógica de las situaciones y son más de apostar por las coincidencias y casualidades, da igual cuántas veces se dé o lo inverosímil que esta resulte: encontrarte mientras uno pasea el perro por la playa, al entrar a cualquier cafetería del centro, tras aparcas uno el coche en uno de los miles de parkings que tiene la universidad y que casualmente también es el lugar elegido donde el otro ha dejado la bicicleta… Si los dos chicos están destinados a encontrarse al final acabarán haciéndolo. Esta es la única lógica que impera en las Boy Love y probablemente una de las peculiaridades que más gusta entre los amantes de este género: saber que la lógica del guion no es tan importante como ver a los dos tortolitos juntos y lo antes posible.

Porque lo cierto es que una vez que se han encontrado, da igual que ese “encuentro casual” (y todos los que le seguirán) sea inverosímil, no queda más que disfrutar de esa interacción en la que desprenden tal ternura que resulta muy difícil verles juntos y no acabar sonriendo de felicidad. Ya sea porque Pete teme confesar sus sentimientos hacia Ae o porque desde el principio Ae sabe que Pete es gay pero en ningún momento le rechaza, lo que hace que a Pete le salgan corazones de los ojos, resulta imposible no sentir empatía hacia la pareja. Y con cada interacción ese cariño que se profesan los dos va a más, incluso cuando solo son amigos, lo que consigue que cada episodio se pase volando, da igual que a veces sea un poco lento en el ritmo.

Se podría decir, en resumen, que el género de Boy Love es un guilty pleasure de manual en tanto que no se ve la serie para saber quién es el asesino (thriller), para saber más de una época pasada (drama basado en hechos reales) o para apostar por quién será el siguiente en morir (la mayoría de las ficciones del momento). Por el contrario, esta serie se ve simplemente para disfrutar de dos chicos que se quieren y además es su primer amor y su primera vez, por lo que la ternura que desprenden con cada uno de sus gestos y palabras alcanza cotas inimaginables. El resto da igual con tal de verles felices.

Pero antes he dicho que Love By Chance es un buen ejemplo para descubrir este tipo de género que levanta pasiones en Tailandia y cada vez más en el resto del mundo. Esto se debe a tres razones principales y la primera de ellas es el drama. Si, tal vez esto contradiga lo que acabo de decir de que la serie está hecha para morir de amor con la ternura de sus personajes. Pero lo cierto es que añadir momentos dramáticos y con situaciones bastante tensas, como el instante en que Pete debe confesar a su familia que es gay, consiguen que la ternura que vendrá después se disfrute mucho más.

A esto hay que añadir la interpretación de la pareja protagonista, que es bastante superior a la media. Aquí debo advertir de que en este género no vais a encontraros con grandes actuaciones, también porque resulta muy difícil mostrarse naturales con situaciones tan poco naturales como las que se presentan. Pero en esta ocasión la pareja formada por Pete y Ae sorprende para bien, transmitiendo una naturalidad ante la que resulta imposible no empatizar, sobre todo cuando son momentos especialmente tensos.

Y por último están las parejas secundarias, que en Love By Chance adquieren mayor protagonismo del esperado, hasta el punto de que su trama llega a tener más interés que la de los protagonistas. En total tenemos tres parejas que acompañan a la de Pete y Ae: la formada por Techno y Kengkla, la compuesta por Tar y Tum, y la de Tin y Can. De las tres, la primera es sin duda la más maltratada, ya que apenas hay ocasión de conocer a sus integrantes y su trama se desarrolla en cuestión de minutos y a trompicones, sin nada de sentido.

Más interesante es el caso de Tar y Tum, y eso que solo en los últimos episodios de la temporada conocemos realmente lo que les ocurre. Entonces surge un delicado tema de abuso sexual, al que se suma otro igual de delicado como es el hecho de que son hermanastros pero albergan sentimientos entre ellos. Esta mezcla de drama e incesto, pero sin dejar de lado la ternura y lo mucho que se protegen hasta el punto de que están dispuestos a renunciar al amor para que el otro no sufra, en ocasiones deja un sabor agridulce pero que bien merece la pena experimentar por los momentos mucho más felices que le siguen.

Y por último tenemos a Tin y Can, la que podría ser catalogada como “pareja robaescenas”. Esto es, esa pareja que aunque aparece bastante menos que la formada por Pete y Ae no necesita mucho para hacerles sombra. El motivo es que entre los dos vuelve a darse la diferencia de clases vista con Pete y Ae, pero en esta ocasión Tin es un niño mimado, egocéntrico y que le gusta presumir de todo lo que tiene… hasta que conoce a Can, un chico humilde y sincero aunque ello implique reconocer sus limitaciones. Y con él Tin sí se atreverá a mostrar cómo es en realidad.

Y es que para contar una historia de amor no hay nada mejor (ni más clásico) que enfrentar a dos polos opuestos y ver cómo poco a poco se van atrayendo, incluso si al principio no quieren. Lo único malo, por ponerle un peor, es que su trama solo empieza a desarrollarse cuando la historia de Pete y Ae está completamente encauzada.

Lo bueno es que, dado el éxito que ha tenido la primera entrega, la segunda temporada no debe tardar mucho en llegar. Y seguro que en ella podremos descubrir mucho más de estos y el resto de chicos enamorados... aunque haya sido por causalidad.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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2 thoughts on “Love by Chance: el Boys Love que triunfa en Tailandia

  1. Hola! me ha gustado cómo has descrito Love by chance y que le hayas dado una oportunidad, es una historia muy bonita que desgraciadamente tiene muy muy pocas posibilidades de tener una segunda temporada. Yo soy fan de este tipo de series he incluso tambien he escrito sobre ellas en mi blog y la verdad es que me hace mucha ilusión que la gente las empiece a conocer fuera de asia (porque aunque tailandia es la que mas produce, otros paises asiaticos tambien lo hacen). Un saludo!

    1. Hola!! Gracias por tu comentario. Hace tiempo que descubrí este género, pero es verdad que cada vez empieza a conocerse más entre el público en general. Es fantástico que la gente vea otro tipo de series más allá de las típicas, y más con historias tan bonita como la de Love By Chance 😉

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