La otra mirada 1×01: Tabaco, pantalones y jazz

La otra mirada

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Summary

La Academia de señoritas de Sevilla en la época de entre guerras estrena nueva directora y nueva profesora. Tras jubilarse la directora que ha llevado el lugar durante años, Manuela (Macarena García) afronta el nuevo puesto con ilusión y ganas de cambiar las cosas. Y vaya si cambiarán, para empezar contrata a una profesora soltera y con pantalones que les obligará a replantearse todo lo que han conocido.

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Feminismo, esa palabra que está tan de moda que hasta ilustra camisetas de Inditex. Esa palabra que unió a cientos de miles de mujeres en una marcha histórica en nuestro país el pasado 8 de Marzo y que pretende acabar con la sociedad patriarcal de una vez por todas. Feminismo, esa palabra que ha llegado hasta Televisión Española. O eso dicen ellos.

El pasado domingo 22 de Abril se presentó en Barcelona la nueva apuesta de ficción de Televisión Española y que pasará a emitirse los miércoles en horario de máxima audiencia a partir de mañana.

Macarena García lidera un amplio reparto mayoritariamente femenino que incluye nombres conocidos por el gran público como Ana Wagener, ganadora al Goya por "La voz dormida", o Cecilia Freire, la popular Rita de "Velvet". A ellas se suman varios rostros nuevos que pretenden convertirse en la gran revelación de la temporada, comenzando por Patricia López Arnaiz que encarna el jugoso papel de Teresa, la que lo cambia todo, y siguiendo con las jóvenes alumnas de la academia Begoña Vargas, Lucía Díez o Carla Campra.

Con una clara intención de seguir la estela de sus predecesoras "La Señora" o "14 de Abril. La República", "La otra mirada" llega con la intención de sacudir un poco el polvo instaurado en las series de época de nuestro país. Esa sacudida que comenzó magistralmente "El ministerio del Tiempo" y que pretende ahondar en los problemas planteando preguntas incómodas que cuestionen lo establecido de esas épocas que nos retratan. Pero nada tiene que ver una serie con la otra, la serie de Javier Olivares incomparable a cualquier otra hecha en este país.

Eso sí, no esperéis una serie revolucionaria ni nada del otro mundo. Es lo que es. Es como las demás, pero con elementos nuevos. Su mayor virtud radica en su propósito. Plantear un mensaje como el que plantea en una serie de la televisión pública con el target potencial con el que cuenta tiene su mérito y se aplaude su intención.

Feminismo en la Sevilla de los años 20

La serie arranca con la llegada de Teresa a una academia de señoritas de la ciudad de Sevilla en los años veinte. Teresa, personaje interpretado por Patricia López Arnaiz es una mujer de mundo, muy adelantada a su época y que llegará a la academia para sacudirlo todo.

Pero Teresa guarda un secreto, en el prólogo encontramos a una mujer elegante y segura de si misma que discute rodeada de hombres sobre la instauración del voto femenino. Se encuentra en Lisboa, en algún tipo de fiesta institucional, y tras coquetear y bailar con un apuesto portugués, un terrible suceso la fuerzan a salir huyendo de aquella fiesta y de la ciudad, y así seguir la pista de una tal Roberta Luna que vive en una academia de señoritas.

La Academia que dirige Manuela (Macarena García), una joven sucesora de un puesto que ha ocupado su madre durante décadas y que ahora debe organizar a su manera y salirse poco a poco de la sombra de su madre, que intenta imponer su criterio en todo momento. En su primer acto de rebeldía contrata a Teresa, una mujer con pantalones y sin credenciales que le fascina por su conocimiento del mundo y su descaro, piensa que será una buena influencia para las niñas y que las enseñará a pensar.

Cada episodio se centrará en un personaje, y es por tratarse del de Teresa que encontramos a su personaje como el más interesante de todos con diferencia. Una mujer como querrían ser las demás, aunque en la superficie la compadezcan por ser soltera y sin hijos. Su llegada al colegio lo sacudirá todo, las alumnas se sentirán abrumadas y fascinadas por su nueva profesora que cambia las mesas de sitio y les invita a conocer su opinión, provocando situaciones que llevaban enquistadas durante años.

La tónica de los líderes y los que lo siguen, de la culpa, del miedo a contestar, de seguir el orden establecido, se empezará a romper gracias a la nueva profesora que verá comprometida su seguridad cuando una alumna se aproveche de la confianza que ha depositado sobre ella.

Lo bueno de la serie es que cada personaje sentirá sus contradicciones a lo largo del camino. Tenemos a Luisa (Ana Wagener) como la clara antagonista de Manuela y Teresa, fiel a sus principios y contraria a los cambios. Por otro lado Ángela (Cecilia Freire) es una mujer de su tiempo, casada, conservadora y pulcra, que tiene toda la pinta de ser el personaje que sufra una transformación más grande a lo largo de la serie.

Las alumnas viven en plena ebullición de sus hormonas y con todas las ganas de hacer explotar su rebeldía y alzar su voz. Se nos muestra a unas niñas bien, de buena familia y modales que en cuanto tiran un poco de ellas sacan su verdadero carácter. Esta será la misión de Teresa, que además de querer influir sobre las nuevas chicas, aprovechará su privilegiada posición para investigar sobre la figura de Roberta (Begoña Vargas), alumna aventajada y el verdadero motivo por el que Teresa ha aterrizado allí.

Con más pretensiones que sobresaltos, la nueva serie de televisión ofrece todos los ingredientes para convertirse en un éxito más de la cadena pública que hará las delicias de sus espectadores habituales. Además puede ganar adeptos gracias a su mensaje rupturista, el buen hacer de su reparto y por mostrar la voz de la mujer además de su mirada. En definitiva, un piloto ambicioso que se ve con agrado pero que necesita un poco más de empuje para enganchar a espectadores fuera de su radar.

 
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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

About Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.