La maravillosa simplicidad de las pequeñas cosas

Nuestro viaje seriéfilo alrededor del mundo nos lleva este mes hasta la India. Ese país exótico y lejano que nos narraba Kipling. Ese maravilloso y exótico lugar del mundo que todos tenemos en nuestra lista de lugares que visitar al menos una vez en la vida, aunque solo sea para empaparnos de su historia, su cultura y esa espiritualidad que caracteriza a un país plagado de contrastes.

Tal vez por eso la serie que os proponemos este mes sea tan interesante. Little Things se aleja de todos los tópicos tradicionales en los que uno puede caer cuando piensa en India. No hay música de Bollywood ni numeritos musicales de gente festejando la vida porque sí. Tampoco hay chistes ni referencias a las vacas sagradas. Por no haber no hay ni curry. La serie de Dhruv Sehgal y Mithila Palkar es un reflejo de la sociedad india actual. Es la historia de una pareja de jóvenes enamorados que abrazan la cultura millenial en pleno corazón de Mumbai. Una sociedad donde la mujer tiene un papel más activo y que plantea los mismos retos a sus protagonistas que cualquier sociedad occidental en la que podamos pensar.

La premisa de la serie es simple. Druhv (Druvh Sehgal) y Kavya (Mithila Palkar) son una pareja de veinteañeros de Mumbai que deciden irse a vivir juntos, sin estar casados. Como cualquier pareja normal de nuestro tiempo aunque su situación aún cause estupor para muchos de los que les rodean. A partir de aquí cada episodio, de apenas media hora de duración, nos muestra la cotidianidad de sus vidas. Pequeños momentos que parecen insignificantes en un principio pero que poco a poco van construyendo la historia de esta pareja. Esas pequeñas cosas que un día cimentan la relación y que al siguiente la resquebrajan poniendo en peligro su felicidad. Pequeñas cosas sin importancia que resultan trascendentales en el cómputo de la vida.

Lo más maravilloso de esta serie es ver que los problemas de Druhv y Kavya son exactamente los mismos que podría tener cualquier otra pareja. No importa si hablan hindi, inglés o español. El amor es un idioma universal y nunca mejor dicho. Con cada capítulo los vemos crecer como pareja y madurar como personas.

En su primera temporada Little Things nos muestra a una pareja que parece casi vivir en una luna de miel idílica. Les vemos tener sus pequeñas disputas para terminar resolviéndolas de una manera dulce y divertida sin que resulte almibarado ni excesivo. Las situaciones que plantea la serie son tan naturales como su resolución. Es difícil no enamorarse de la pareja con cada episodio.

Sin embargo, es en su segunda temporada donde su historia gana profundidad y donde somos testigos de los muchos contrastes, no solo de los protagonistas, sino de ellos con respecto al resto del mundo. La serie gana en minutos y se nota el paraguas de Netflix. Una vez abandonado el formato de webserie con que se dio a conocer en Youtube, sus creadores se atreven a mostrarnos los claroscuros de la vida en pareja y de la vida adulta. El resultado es absolutamente maravilloso.

Con un pequeño salto temporal, vemos a Druhv tomar decisiones que harán que ponga no solo su futuro en la cuerda floja sino su relación con Kavya. Y vemos a Kavya atreverse a darle rienda suelta a su ambición y convertirse en una mujer muy del siglo XXI que contrasta con el papel tradicional de su género en la India.  Lo que mejor hace la serie es contraponer la visión cultural más tradicional india acerca de la vida y de la pareja con la modernidad en la que viven Drhuv y Kavya. Los mejores momentos de la serie se corresponden con situaciones de lo más normal, como cuando Druhv se reencuentra con un viejo amigo de la infancia y se da cuenta de que ambos han crecido casi en direcciones opuestas. Mientras Druhv tiene una mentalidad muy abierta, su amigo arrastra muchos de los perjuicios más tradicionales y eso hace que nuestro protagonista se cuestione ciertas cosas acerca de sí mismo y del mundo que le rodea. Y no es la única ocasión. A lo largo de la serie veremos esta dicotomía de manera muy sutil pero muy presente.

La clave del éxito de Little Things está, no solo en su relativa simplicidad, sino en su pareja protagonista. Es en ellos donde descansa todo el peso de la serie y el trabajo de la pareja protagonista es tan bueno y hay tanta química entre ellos que si me dijeran que se están limitando a ser ellos mismos me lo creería sin dudar de ello ni un solo minuto. Sus interpretaciones son frescas, creíbles y, sobre todo, tan naturales que a veces cuesta creer que Druhv y Kavya sean tan solo un producto de la imaginación de sus creadores.

Pero la gran sorpresa de Little Things, sin ninguna duda, es Druvh Segal, no solo como actor sino como la mente que está detrás de los guiones de esta maravilla. Donde brilla más es en la última temporada. Segal ha sabido dotar a sus historias no solo del realismo de estos tiempos que corren, mostrándonos a los personaje frente a situaciones muy actuales, como por ejemplo la inversión de los roles dentro de la dinámica de la pareja, sino que ha sabido llevar a sus guiones la madurez que da el paso del tiempo. Esa madurez se traduce no solo en las situaciones que se les plantean a los protagonistas sino que se traduce en explorar esos lados más oscuros de toda pareja donde los miedos y las inseguridades hacen su fuerte. Segal no duda en atreverse a mostrarnos todo eso casi de manera autobiográfica y por momentos vemos lo peor y lo mejor de Druhv y Kavya.

Cada episodio nos cuenta no solo un aspecto de esta particular pareja sino que refleja un momento de sus protagonistas en su camino hacia la vida adulta. De pronto los dilemas trascendentales de la pareja dejan de ser qué hacer un domingo y se convierten en decisiones mucho más importantes y relevantes, decisiones que traerán consigo verdaderas consecuencias a las que tendrán que hacer frente.

Mientras uno es despreocupado y amante de dejarse llevar y vivir el momento, la otra se va preocupando más y más por el futuro, el dinero y si la vida que llevan es lo máximo a lo que pueden aspirar o si hay algo más. La pareja idílica de la primera temporada da paso a una versión más real y adulta en su última temporada mostrándonos sus debilidades y fortalezas. Sin embargo, a pesar de las diferencias en cuanto al tono de una temporada a otra la serie nunca pierde de vista su centro: Kavya y Druhv. Esta es su historia y, a pesar de lo que pudiera parecer, nunca les perdemos de vista. Por mucha crítica sutil que pueda tener la serie en algunos momentos hacia la sociedad india más tradicional, nunca se pierde la idea de que lo que estamos viendo es la historia de esta pareja. Lo demás es anecdótico, atrezzo que cuenta una realidad pero que no define a nuestros protagonistas.

En Little Things son las miradas y los pequeños gestos los que adquieren un significado especial. Son las pequeñas cosas las que cuentan más de la historia de Druhv y Kavya que sus palabras. El lenguaje no verbal se convierte en el espejo de sus emociones. Muchas veces las palabras son innecesarias. Una de las escenas más hermosas de la serie transcurre en una playa donde la madre de Kavya, que ha ido a visitar a la pareja, no dice absolutamente nada. Sin embargo, en ese momento, somos testigos de la liberación de esa mujer y para contárnoslo solo ha bastado un gesto. Es una imagen tan hermosa, tan llena de significado que sorprende por su simpleza. Donde cualquier otra serie habría necesitado de líneas y líneas para construir esa escena, Little Things lo hace con una simple mirada.

Al final la vida no es más que un cúmulo de pequeñas cosas. Pequeños momentos robados que se reducen a una mirada, una caricia o la simple contemplación de un paisaje al atardecer. Little Things coge todos esos pequeños momentos para ensalzar la perfección del amor más imperfecto. Un amor real con sus altibajos, sus discusiones por la ducha sin arreglar, sus notitas en la nevera… Tan real como la vida misma.

Las dos temporadas de la serie pueden disfrutarse íntegramente en Netflix.

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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

About Marta Ramirez

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