La Brigada Costa del Sol queda inaugurada

La Brigada Costa del Sol queda inaugurada

La Brigada Costa del Sol queda inaugurada

Series: Brigada Costa del Sol

3.5 Stars

Summary

Torremolinos, año 1977. La droga ha irrumpido en la apacible vida de la costa malagueña sin que aparentemente nadie le dé importancia a lo mucho que van a cambiar las cosas por allí. Afortunadamente un grupo de policías sí quieren ponerle freno, conscientes de que la cosa va a ir a más, creando así la primera brigada de narcotráfico de la zona.

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Uno ya pierde la cuenta de todas las ficciones (nacionales e internacionales) que se han centrado en el tema de la  droga y en las que se trata de reflejar ese mundillo de la manera más real posible. Y si de paso se hace un alarde de producción, al ambientar a la perfección una época ya un tanto lejana, pues mucho mejor.

En el panorama español es inevitable recordar a Fariña, la ficción en la que realidad y ficción se mezclaban de un modo asombroso, mostrando hechos que muchos habíamos visto a través de los telediarios allá por los años 90. Siguiendo su estela llega ahora Brigada Costa del Sol con un cambio de escenario importante: de la siempre dura Galicia, con la Costa da Morte como epicentro, a la en teoría apacible costa malagueña llena de turistas extranjeros quemados por el sol.

Pero aquí no acaban las diferencias. De hecho, salvo el intento por mostrar con el máximo realismo posible una época que cambió el panorama español, algo en lo que la ficción española es toda una experta y ejemplo a seguir (cuantos países han seguido la estela de Cuéntame), nos encontramos ante dos series completamente distintas. Y, en el caso de Brigada Costa del Sol, han sabido sacar punta a sus puntos fuertes.

De entrada, además de un escenario más “amable” con el sol y la playa de fondo y esa forma de ser andaluza tan propia, aquí los protagonistas no son los narcotraficantes. Volvemos a los orígenes del género policial, donde lo que interesaba era lo que le ocurría a los “buenos” pero, lejos de mostrarnos una repetición de lo ya visto hasta la saciedad en tantas otras ficciones del género, hay diferentes elementos que consiguen darle un toque único.

Por ejemplo, la brigada la componen cuatro inspectores que más distintos no pueden ser entre ellos. Aunque, lejos de usar esas diferencias para el humor, que es lo que uno cabría esperar con un reparto que incluye a Miki Esparbé (Cuerpo de Élite, Perdiendo el Norte y Perdiendo el Este), así como un Hugo Silva que nos recuerda irremediablemente al Lucas de Los hombres de Paco, nos encontramos con una ficción a caballo entre el drama, el thriller y la acción. Y si esta combinación ya es interesante de por sí, consiguiendo incluso mantener el ritmo durante las ¡dos horas y cuarto que duró el estreno!, se añade una mezcolanza de detalles castizos a más no poder que contribuye a darle ese toque único.

El chocolate con churros de la mañana, los botellines de cerveza y los cubatas incluso en horas de servicio, el enlazar un cigarro con otro desde que sale el sol hasta que se pone, la picaresca de colocar los fardos de hachís para que parezca que hay más en la foto oficial, los dos compañeros colocándose con la misma droga que en teoría deben incautar…

Todo ello consigue que veamos la trastienda de lo que se cuece en las comisarías dedicadas al narcotráfico con un toque propio, incluidas esas discotecas que servían como zona de trabajo para todos los negocios ilegales: ese escenario repetido hasta la saciedad en las series policiales se presenta ahora con el gusto castizo de la época (horterismo para los menores de 30 años) que hace que, más allá del argumento, podamos sentir como propio lo que está ocurriendo, en lugar de ser una mera repetición de las ficciones norteamericanas.

Sí, hay cosas que no cambian, también porque forman parte del esqueleto del género. Y en ese sentido le toca a Hugo Silva, encarnando al inspector Bruno López, ser ese prototipo de policía que se lleva mal con la autoridad, que no sabe seguir órdenes y que tiene la increíble virtud de meterse siempre en problemas. Además, él también se convierte en nuestro narrador particular, otro truco ya visto en infinidad de ocasiones.

Precisamente su forma de ser, tan opuesta a la del resto de compañeros, será el primer motivo de choque entre los cuatro policías que, por cosas del destino, están obligados a trabajar juntos: Martín Pullido “el hippie” (Miki Esparbé), quien parece ser la única voz de la razón, Leo Villa “el perita” (Álvaro Cervantes), que proviene de una familia de bien y al que jamás verás sin traje, pero si cada noche con una rubia distinta, y por último Terrón “el angelito” (Jesús Castro), llamado así por su cara bonita y, en teoría, porque te lleva al cielo a base de hostias más terrenales.

Los dos primeros episodios han servido para ofrecer una imagen más general del inspector Bruno, del que ya conocemos a toda su familia, así como unos primeros retazos del inspector Villa. Y es que ellos protagonizan el otro ingrediente que no puede faltar en las ficciones policiales, los triángulos amorosos.

La tercera en discordia será Yolanda “la Buhita” (Sara Sálamo), hija del “Buho”. El Búho tuvo la mala suerte de hacer negocios con narcotraficantes la noche en que dos chicos quisieron ganar dinero rápidamente le robaron el alijo, y como consecuencia su hija se vio de pronto sin padre y sin la vida que había disfrutado hasta ahora. A partir de ese instante juró vengarse de los responsables, motivo por el que su camino se cruzará constantemente con los de la primera brigada de narcotráfico de la Costa del Sol... especialmente con los inspectores Bruno y Leo.

Por supuesto, junto a los cuatro protagonistas principales no pueden faltar otros personajes propios de este género: el dueño de la discoteca que se ve obligado a hacer negocios con los marroquíes aunque al principio no quiere, la mujer del dueño de la discoteca a quien no le da miedo arriesgarse con tal de seguir llevando una vida de lujo, los chicos sin estudios que se meten en la boca del lobo por su obsesión con salir de la pobreza, la mujer del policía que debe "convivir" con un marido al que casi nunca ve... Todos ellos van a ir creando un entramado de historias personales que se cruzarán de un modo u otro, al tener todas en común una droga que a finales de los años 70 llegó a España para quedarse.

Como siempre ocurre con los thrillers, ahora toca esperar al próximo episodio (la primera temporada se compone de 13 episodios) para ver cómo se irán desarrollando esas tramas. Si cada semana veremos cómo la Buhíta se acerca poco a poco a los asesinos de su padre o si dejarán eso para al final y al principio solo se centrarán en el tema amoroso y las dudas de Bruno (no deja de estar casado). Y si esa Buhíta acabará siendo la manzana de la discordia entre el grupo de amigos recién formado.

Sea por donde sea que nos quieran llevar los guionistas, lo que está claro es que estrenar Brigada Costa del Sol con dos episodios seguidos, siendo las series españolas conocidas (y criticadas) por la excesiva duración de sus episodios, le ha hecho flaco favor a la serie.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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