Jojo Rabbit, una sátira contra el fanatismo ideológico

Jojo Rabbit

Jojo Rabbit

4 Stars

Summary

Jojo es un niño de diez años miembro orgulloso de las juventudes hitlerianas y que tiene a Adolf Hitler como amigo imaginario, pero su vida dará un vuelco cuando descubra que su madre esconde a una joven judía en casa.

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Llega a la cartelera española una de las películas más esperadas para este inicio del año. La cinta dirigida por Taika Waititi ha recibido múltiples nominaciones de las más prestigiosas academias de cine, de hecho cuenta con seis candidaturas a los Premios Oscar, y no es de extrañar que se haya ganado el cariño de prensa y público con una historia divertida, emotiva y entrañable que a la vez funciona como una advertencia a los convulsos momentos políticos que estamos viviendo.

Con Waititi a la dirección, además de la escritura del guión basándose en la novela Caging Skies de Christine Leunens, era de esperar que Jojo Rabbit tuviera ese punto cómico de humor negro que tanto caracteriza al neozelandés y no decepciona ya que encontramos lo que promete. Desde el principio vamos a ver como Jojo (Roman Griffin Davis) es un firme defensor del nazismo, a sus diez años cree en todo lo que Hitler dice y aspira a ser un orgullo para Alemania, sus ideas están muy condicionadas por su amigo imaginario que es nada más y nada menos que el Führer, al que da vida el propio Waititi.

La fe ciega de Jojo en la supremacía de la raza aria y su odio a los judíos se fundamentan en creencias propias de un niño que realmente no sabe nada del mundo que lo rodea, una forma muy directa de dejar claro lo fácil que es convertir a alguien en un peligroso fanático. Pero pese a la seriedad del asunto nos vamos a encontrar riendo en más de una ocasión por la nada disimulada burla a los nazis, a su ejército y sobre todo a su líder. Sin embargo, si esperábamos que todo fueran risas nos vamos a encontrar con más de una vuelta de tuerca que nos va a hacer tambalearnos emocionalmente mientras acompañamos a Jojo en su aventura.

 

La vida del niño sufre un duro revés cuando descubre que su madre, Rosie (Scarlett Johansson) esconde a una joven judía en la casa. Jojo no puede creerlo, piensa que su progenitora es una traidora pero conoce las consecuencias si le dice a alguien que la chica judía vive en su casa, de manera que decide utilizar a su enemiga para saber más sobre los judíos. Así, Jojo y la joven llamada Elsa iniciarán una curiosa relación en la que ambos tienen mucho que aprender del otro.

Jojo continuará con sus funciones en las juventudes hitlerianas, aceptando cada tarea que le ofrecen mientras intenta comprender los motivos de su madre para traicionar a su país y conoce poco a poco a Elsa, que no resulta ser el demonio que había imaginado en un principio. Todo ello acompañado por su particular amigo imaginario que no cesa en su empeño de repetir todo lo bueno que Hitler ha hecho por el mundo.

 

Las interpretaciones son muy correctas por parte de todo el reparto, el jovencísimo Griffin nos traslada a la infancia, con un punto de inocencia y ternura que desprende en gran parte de la cinta. No se queda atrás Thomasin McKenzie (Elsa), un personaje que tiene mucho que decir y aporta un punto de vista muy necesario a la historia. La presencia de Johannson es más breve de lo que podíamos pensar en un principio pero nos presenta a una madre cariñosa, alegre y siempre dispuesta a hacer lo que considera que es una buena obra, aunque para ello tenga que mentir a su propio hijo.

No nos olvidamos de Waititi con su satírica imitación de Hitler; pero hay que destacar a Sam Rockwell en el rol del capitán Klenzendorf, en él encontramos mucha burla a los nazis y varios de los momentos más hilarantes del film pero también estamos ante un personaje complejo que es mucho más que un chiste.

 

Jojo Rabbit se convierte en una de esas películas casi imprescindibles, sin grandes aspiraciones pero que entretiene, divierte y nos recuerda el peligro de la desinformación, de no ser capaz de pensar por nosotros mismos. El mensaje que lanza es firme y claro: ningún fanatismo es bueno, y por mucho que podamos reírnos de su sátira al nazismo hay que recordar que no es un problema solo del pasado, no hay más que ver los gobiernos de varios países del llamado primer mundo para ver que las cosas no son tan diferentes.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.