Industry 1×01: Induction

Industry 1x01: Induction

Industry 1x01: Induction

Series: Industry

3.5 Stars

Summary

Un grupo de jóvenes busca hacerse un hueco en el intrépido mundo de una gran corporación financiera.

Coder Credit

La nueva serie de HBO en coproducción con BBC nos lleva hasta el corazón financiero de Londres, a los despachos de una entidad financiera ficticia que se dedica a mover grandes cantidades de dinero y en donde sus trabajadores viven siempre al límite.

Industry pone el foco en un grupo de veinteañeros recién graduados que buscan llegar a lo más alto en el mundo de la compra y venta de productos financieros. El episodio piloto comienza con la entrevista de los aspirantes a formar parte de la corporación financiera. Ya desde ese momento queda claro que el futuro de los candidatos dentro de Piermont & Co. no será un camino de rosas. Las preguntas malintencionadas y los comentarios hirientes ya dejan entrever que aquel que consiga sortear este primer obstáculo no hará sino encontrarse con muchos más en su camino a lo más alto.

Las oficinas de Piermont & Co. son grises, frías y muy ruidosas. El zumbido de los ordenadores es constante. Siempre hay alguien al teléfono comprando o vendiendo algo. Las pantallas muestran la variación de las distintas bolsas internacionales. La mayoría de los trabajadores son egresados de las universidades más importantes del mundo. Hombres blancos acostumbrados a la presión de tener que ser quienes no son y a fanfarronear sobre lo mucho que ganan o gastan en una tarde cualquiera. Como si el ir a trabajar fuera un mero pasatiempo sin importancia. Les mueve el ansia de poder, de destacar y, sobre todo, de sentirse superiores al resto más que el ganar o perder dinero. 

Cinco son los protagonistas de este particular vistazo a los entresijos del mercado financiero. Harper (Myha’la Herrold) una joven afroamericana y neoyorquina recién llegada a Londres y cuyo pasado es bastante misterioso. Desde el primer momento queda claro que esconde algo. Acaba de terminar sus estudios en una modesta universidad norteamericana de apenas renombre. Sus orígenes son muy humildes y, a primera vista, no parece encajar en el ecosistema de Piermont & Co. 

Hari (Nabhaan Rizwan) comparte con Harper su origen humilde. Hijo de inmigrantes está acostumbrado a trabajar duro para conseguir lo que quiere. Su objetivo es lograr convertirse en uno de esos tipos trajeados e importantes que ganan dinero a espuertas. Está dispuesto a dejarse la piel en Piermont & Co. con tal de ser uno de los elegidos para formar parte de la firma.

Por su parte Gus (David Jonsson) es un antiguo estudiante de Eton que llama la atención de sus jefes por sus ingeniosas respuestas a las preguntas que le hicieron en la entrevista de trabajo. Es el candidato que se siente más a gusto en las oficinas de la compañía, algo que no extraña a nadie si tenemos en cuenta que muchos de los trabajadores comparten las mismas viejas historias y anécdotas de escuela al haber compartido las mismas aulas y los mismos pupitres. De alguna manera da la sensación de que Gus pertenece a Piermont & Co.

Mientras tanto, Robert (Harry Lawtey) parece sacado del inicio de la década de los noventa. Sus orígenes humildes hacen que el haber logrado entrar en la élite financiera sea su máximo triunfo. No duda en salir de fiesta cada noche y en ir de exceso en exceso. La promesa de dinero a espuertas hace que no dude en gastarlo en todo lo imaginable: drogas, alcohol, sexo… El estilo de vida de Robert no tiene nada que envidiarle a los tiburones de los años noventa de Wall Street.

La otra protagonista femenina es Yasmin (Marisa Abela), una niña bien, una muñequita que sabe que con su sonrisa va a llegar lejos. No parece tan despiadada como sus compañeros, su estrategia para seguir en Piermont & Co. se basa en hacerse imprescindible en otras facetas más allá del cálculo de grandes primas.

A nuestros protagonistas se les pide que destaquen por encima del resto. Solo la mitad de los recién llegados lograrán hacerse con un puesto en la firma. Y eso si logran sobrevivir a la presión y al estrés del puesto de trabajo. Su mejor baza es convertirse en indispensables para sus superiores. Es aquí cuando empezamos a ver las diferencias entre los aspirantes. Unos optan por ser quienes velen por el bienestar de sus compañeros llevándoles el café por las mañanas o saliendo a comprar el almuerzo a mediodía, una tarea muy por debajo de su cualificación profesional. Otros optan por pasar todo el tiempo posible en la oficina sabiendo que el sacrificio de horas de sueño y descanso habrá merecido la pena si se convierte en uno de los elegidos para quedarse. No importa mucho si la salud se resiente o no.

El primer episodio logra sumergirnos en la vorágine financiera de la compañía. Las cantidades que manejan estas personas dan vértigo. Cada uno de sus cálculos supone la posibilidad de ganar o perder grandes sumas de dinero. La serie logra mantener en tensión constante a sus protagonistas, obligados a vivir en un ecosistema salvaje y despiadado que no dudará en comérselos a la menor oportunidad. Esa tensión logra traspasar la pantalla y por momentos resulta agónico ver como literalmente sus protagonistas van dejándose la vida en unas oficinas que no les devolverán los sacrificios que hagan por seguir ocupando una mesa un día más.

Tal vez lo más llamativo sea la dirección de su episodio piloto, a cargo de Lena Dunham. La genialidad de la directora logra que todo el episodio tenga ese tono gris y plomizo a juego con la climatología más típica de Londres y que logra permear en sus protagonistas. Al final por mucho que lo intenten son un peón más en el gran engranaje de la financiera. Por mucho que lo intenten no van a destacar mucho más que el resto. Son fácilmente reemplazables en el momento en el que no superen ciertas expectativas o cometan el más mínimo error. Su buena mano se nota en la dirección de los actores, grandes desconocidos para el público que hacen un trabajo muy correcto.

El gran acierto de Industry es llevarnos al interior de las oficinas de una gran financiera. Esas corporaciones que juegan con escandalosas sumas de dinero y cuyos informes logran desestabilizar la geopolítica mundial es un mundo desconocido para la mayoría de los mortales. Gracias a la serie de HBO es un poco menos misteriosa. Sus paredes ocultan lo peor del ser humano. El ansia de querer ganar más a costa de lo que sea terminará devorando con toda probabilidad a sus jóvenes protagonistas. 

Si de algo adolece Industry en sus primeros compases es de falta de ritmo. Da la sensación de que no está pasando mucho en pantalla cuando lo cierto es que sus personajes viven en tensión constante. Tal vez esta falta de ritmo eche para atrás a muchos espectadores a los que de entrada la temática de la ficción no les atraiga lo más mínimo. La serie cuenta con una producción impecable, marca de la casa. Con todo, Industry bien merece un visionado, aunque solo sea para abrirnos un poco los ojos sobre el cuestionable funcionamiento de este tipo de entidades en la que todo vale si con ello se gana dinero.

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Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.

About Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.