Human Lost: morir es la única vía para seguir siendo humanos

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Yozo Oba, un joven de las afueras de Tokio, está harto. Rodeado de pobreza y un aire irrespirable por la contaminación, no desea vivir los más de 120 años que promete la “Agencia de Salud y Longevidad”. Pero esta agencia tampoco le permite morir, ya que ello afectaría a los “estándares de salud”, lo que le obligará a tomar un camino en el que descubrirá que es más especial de lo que creía.

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Año 2036, Tokyo. La medicina, acompañada de la tecnología más avanzada, le ha ganado la batalla a la muerte consiguiendo que los humanos vivan una media de 120 años. Pero este hito se ha obtenido pagando un alto precio: la pérdida de identidad de los humanos.

Y es que para seguir viviendo, prácticamente de manera indefinida, los humanos se encuentran bajo el control de la red SHELL (Sound Health Everlasting Long Life). Esta es la “Agencia de Salud y Longevidad” del país y su objetivo es velar por la seguridad de los ciudadanos para que absolutamente nadie muera. Así, gracias a las cuatro grandes revoluciones de la medicina (Manipulación genética, Regeneración, Nanomáquinas y Panaceas -GRMA, por sus siglas-), es capaz de controlar a distancia los cuerpos de todos los ciudadanos para curar cualquier enfermedad, devolverles la vida tras haber sufrido un infarto o una sobredosis, o cambiar miembros amputados por otros biónicos.

Sin embargo, esta inmortalidad no viene acompañada de la supuesta felicidad que uno esperaría. Los altos niveles de contaminación obligan a que todos esos humanos se vean obligados a llevar siempre máscaras de gas, habiendo transcurrido décadas sin que nadie viera el azul del cielo. Y en el extrarradio de la gran capital la situación es aún peor, pues la pobreza y la falta de infraestructuras hace que la perspectiva de vivir 120 años en esas condiciones no sea para nada halagüeña.

A esto se añade el hecho crucial de que la red SHELL, obsesionada por alargar la vida de los ciudadanos y queriendo incluso que estos lleguen a los 180 años de vida “útil”, no permite que nadie muera… Ni siquiera si esa persona desea hacerlo. Ello convierte una aparente sociedad idílica en un auténtico infierno en vida donde los dirigentes de la nación no solo controlan la vida de sus ciudadanos, sino también su muerte.

Como resultado, aquellas personas que desean morir solo tienen la opción de convertirse en “Lost”: humanos que, gracias a las drogas Anti-GRMP diseñadas por Masao Horiki, pueden desconectarse de la red SHELL para recuperar su verdadera forma humana… El problema es que con esa desconexión las nanomáquinas que forman parte del humano acaban descontroladas y convirtiendo a su huésped en un auténtico monstruo, un Lost que ya perdido completamente su identidad humana.

Al menos, eso es lo que piensa la red SHELL, que no es capaz de ver más allá de los años cumplidos, obsesionada porque la "Curva de la Civilización", el patrón que indica la esperanza de vida y el futuro de la civilización, se mantenga estable. Sin embargo, para los millones de humanos que viven en pésimas condiciones y siendo controlados por nanomáquinas que les fueron implantadas sin su consentimiento, el seguir viviendo para satisfacer los “estándares de salud” solo los convierte en ganado.

"Para que los humanos sigamos siendo humanos necesitamos morir". Eso es lo que Masao Horiki piensa y, para cumplir con su objetivo, cree que el único camino es el de la destrucción, fomentando para ello el fenómeno Lost.

Mucho más optimista es la perspectiva de Yoshiko Hiiragi. Ella trabaja para la red SHELL y cuenta con una particularidad que la hace única: puede conseguir que un Lost recupere su forma humana. Y, a diferencia de Masao, Yoshiko cree firmemente que el futuro de la "Curva de la Civilización" está en una restauración que permitirá que los humanos recuperen su identidad de manera pacífica.

Y en medio de esta lucha de ideologías se encuentra Yozo Oba. Él, al igual que su único amigo Takeichi, solo desea recuperar su humanidad para seguir siendo él mismo. Por ello aceptará las drogas de Masao y seguirá su plan de asaltar el Interior de Tokyo, pero entonces descubrirá que su papel en el futuro de la civilización va mucho más allá y que está lejos de ser un mero espectador.

Con estos ingredientes, junto a muchos otros que se irán desvelando, Human Lost se ha convertido en todo un fenómeno que ha arrasado en los principales festivales de animación. La excelente calidad de su diseño, la espectacularidad de las batallas y el partir de una idea aparentemente contradictoria, como es el hecho de que es necesario morir para seguir siendo humano, ya la han convertido en uno de los hitos de la animación.

Ciertamente, la moraleja de la historia no es una desconocida para el aficionado de la animación japonesa. Sociedades aparentemente perfectas que están lejos de serlo es algo que ya se ha visto en algunos ya clásicos como Tokyo Ghoul, Akira, Ghost in the Shell o Psycho-Pass, entre otros. Pero no por ello esa idea ha perdido su fuerza ni la capacidad para hacer que el espectador se plantee si el avance de la tecnología puede no ser tan fantástico como nos lo han querido vender. En este caso, hasta el punto de querer renunciar a la inmortalidad cuando la tenemos al alcance de la mano.

Human Lost llegará a todos los cines este viernes 26 de junio.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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