How to get away with murder 6×08: I want to be free

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Series: How to get away with murder

5 Stars

Summary

Ha llegado el momento de que la Gobernadora Birkhead se siente en el banquillo de los acusados. Y con su declaración llegan una serie de revelaciones que tendrán trágicas consecuencias.

Coder Credit

El episodio de esta semana nos ha recordado lo grande que es How to get away with murder, al ser capaz de transformar algo tan aparente simple como es el cuento de Blancanieves, en el epicentro de una serie de asombrosas revelaciones.

De entrada el inicio del episodio ya apuntaba maneras con Annalise exponiendo en qué iba a consistir el examen final de sus estudiantes: defender a Blancanieves, quien había sido acusada de conspiración de asesinato contra la Reina.

Este curioso caso, una manera más en la que Annalise Keating demostraba lo peculiar que era, ha servido para que sus principales alumnos expusieran diferentes estrategias de defensa, y en la que cada uno tiraba por lo que más conocía: sus propios miedos y temores. Y de este modo hemos sido testigos de un interesante ejercicio de humildad por parte de Connor, Asher y Michaela.

Pero entonces ha llegado la segunda lectura del cuento de Blancanieves, ya que ese examen final también reflejaba la acusación formal hacia la Gobernadora Birkead. Así, desde el mismo instante en que Annalise proponía ese peculiar caso, con cada respuesta que salía de boca de sus alumnos conocíamos las diferentes estrategias de Nate y sus abogadas frente a la Gobernadora. Y todo ese tiempo dábamos por hecho que la Gobernadora era Blancanieves. Esto es, una mujer de reputación intachable pero, al parecer, capaz de que otras personas (los enanitos) cometieran un crimen abominable en su nombre.

Y eso es precisamente lo que hemos visto en el estrado. Pero con la peculiaridad de que Birkhead no era como la Blancanieves del cuento, una mujer que necesitaba de un príncipe para salvarse, pues ella era muy capaz de defenderse a sí misma. Y eso es justo lo que ha hecho devolviendo con una facilidad asombrosa todas las bolas curvas que le lanzaban los abogados de Nate. No solo eso, ya que también ha conseguido que dentro del equipo de Nate se produjeran grandes cambios, al ser primero Bonnie su abogada y después Tegan; eso sí, después de asegurarse de que su exmujer estaba en la otra punta del país y lejos de las garras de Birkhead y sus esbirros.

Porque lo que está claro es que a la Gobernadora no le importa a cuánta gente haya que implicar (o incluso matar) para salir indemne. Que si hace declarar a la madre de Ron para que Bonnie se hunda y deje el caso, que si luego le corta los frenos a su coche para deshacerse de ella… Todo vale.

Y, además, mientras todo esto ocurría por fin ha pasado lo que tanto tiempo llevábamos esperando. Algo que en realidad se veía venir desde el momento en que las dos únicas personas que no sabían la verdad, que Ron no mató a Nate Lahey Senior, trataban de buscar la verdad. Y encima contratando para ello a una abogada que no sabe que fueron ellos los que mataron a Ron Miller, aunque lo cierto es que tengo mis dudas al respecto. Y es que la cara que les ha puesto Tegan cuando ha mencionado la muerte de Miller ha sido más que sospechosa. Y en fin, no dejamos de estar hablando de una mujer sumamente inteligente que también tiene guardados sus propios esqueletos en el armario, por lo que ya ha tratado con mentirosos y con asesinos.

El caso es que ese momento en el que ha subido al estrado la guarda de seguridad a la que Frank había amenazado para que dijera que fue Ron quien ordenó que Nate Lahey Senior muriera, y a la que ahora había amenazado para que dijera la verdad y que fue Xavier Castillo quien lo ordenó y Ron quien había tratado de impedirlo, ha sido para enmarcar. Sobre todo la cara de Nate al descubrir lo que ya todos sabían y habían tratado de ocultar por su bien: que había matado a un hombre inocente.

Y lo mismo cuando ha sido Bonnie quien se ha enterado de esa verdad, debiendo hacerlo en su caso en la cama de un hospital tras haber sufrido el accidente de coche… La pena es que al final Frank ha vuelto a ser el principal perjudicado, ya que él sigue siendo el único al que no le importa “hacer lo que hay que hacer”, también porque los demás siempre se lo encargan conscientes de que nunca se va a negar. Lo que ya he dicho muchas veces: no es justo para Frank.

Llegamos así al final del episodio. Y con él nos encontramos con otro momento para enmarcar de esta gran serie, al descubrir que lo que creíamos que estábamos viendo había dado un giro de 180 grados. Porque con ese examen tan extraño en el que había que dar con la defensa de Blancanieves pensando que Blancanieves era Birkead, al final resultaba que daba igual quién fuera Blancanieves, pues la que importaba era la Reina. Porque resultaba que la malvada Reina no había muerto, sino que había fingido su propia muerte para así desaparecer del cuento.

Y quién podría ser la Reina sino Annalise Keating, la Reina de los Juzgados. Esa mujer tan poderosa que tiene la capacidad de jugar siempre las cartas en su favor para que sean otros los que pagan por sus crímenes.

Y así es como nos encontramos con otro de esos giros maravillosos donde lo que creíamos que estaba pasando al final del episodio de la semana anterior, que tal vez Annalise sí está muerta, se ha transformado en un “todo ha sido orquestado para que creamos que ha muerto”.

Pero lo más divertido es que esta podría haber sido la gran sorpresa de lo que llevamos de temporada, sino fuera por el importante detalle de que la próxima semana será el meadseason finale. Esto es, ese episodio que siempre nos deja en shock porque en él descubrimos que Annalise sabía desde el principio que su marido estaba muerto (temporada 1), que fue Wes quien disparó a Annalise porque ella se lo pidió (temporada 2), que Wes era el muerto (temporada 3), que el hijo de Laurel estaba vivo (temporda 4) y que había sido Bonnie quien mató a Ron (temporada 5).

Es decir, si esta semana termina con la tranquilidad de que en realidad el funeral de Annalise es una pantomima que ella misma ha orquestado, ¿la próxima terminará con la posibilidad de que realmente su cuerpo está dentro del ataúd?

Una vez más, preparémonos para devanarnos los sesos con mil posibles teorías.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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