How to get away with murder 6×03: Do You Think I’m a Bad Man?

How to get away with murder 6x03: Do You Think I'm a Bad Man?

How to get away with murder 6x03: Do You Think I'm a Bad Man?

Series: How to get away with murder

3.5 Stars

Summary

Los alumnos de Annalise deben demostrar todo lo que han aprendido dirigiendo la defensa de clientes reales en el tribunal. En esta ocasión le toca el turno a Michaela Prat.

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Siguiendo con la tónica de la semana pasada, en el tercer episodio de la última temporada de How to get away with murder volvemos a los juzgados. Y de nuevo serán los alumnos de Annalise los que se encarguen de la defensa de su nuevo cliente para demostrar todo lo que han aprendido en estos años.

Esta vez la encargada de mostrar de lo que es capaz es Michaela Prat. Y con esa decisión, que probablemente tenga más que ver con la culpabilidad de Annalise por haberle ocultado que conocía a su padre, hemos visto que algunas cosas no cambian. Y que en el caso de Michaela, aunque de vez en cuando ha tenido destellos de amabilidad e incluso cariño hacia sus amigos (recordemos lo mucho que le dolió que Laurel se marchara), sigue siendo en mi opinión una persona verdaderamente odiosa.

Porque ya no es solo el hecho de que trata a sus compañeros de clase con un desdén asombroso, rallando la humillación, solo por ese deseo de quedar por encima de ellos. Sobre todo es que también lleva ese ego a los tribunales, a un caso real y con clientes que pueden pagar las consecuencias. Más aún cuando tiene frente a ella a abogados reales que, lógicamente, se van a tomar muy mal que una estudiante de derecho anuncie a bombo y platillo frente al juez que va a ganar ese caso.

Efectivamente, aunque al principio ese comportamiento tan poco delicado está a punto de obtener sus frutos y que su cliente no tenga que pagar una barbaridad de dinero por un intento de robo que además le costó la vida a su marido, al final la cosa se tuerce y como resultado su clienta es acusada de asesinato. Y para rematar la cosa, cuando Michaela comprende que ha metido la pata hasta al fondo se olvida de lo chunga que se puso cuando acusó a Annalise de mentirle para suplicarle que salve la situación.

Por otro lado, que los alumnos solo se acuerden de sus profesores cuando cometen errores parece ser la principal lección que han aprendido los estudiantes de derecho. Porque mientras Michaela suplica la ayuda de Annalise, Connor debe hacer lo mismo con Bonnie para que le ayude a solucionar el error de novato que acaba de cometer. Si bien su actuación al menos tiene la justificación de que realmente quería ayudar a Hector, el niño al que está defendiendo, para que se reuniera con su madre.

Lo malo es que todas las buenas intenciones de Connor se van a la mierda por culpa de Bonnie, otro ejemplo de persona que hace las cosas pensando solo en su interés personal. Y que además lo hace mal, cometiendo un error detrás de otro, siendo algunos propio de novatos.

Así, si la semana pasada vimos que la despedían de la Fiscalía por haber falsificado un documento legal (¿en serio creía que no la iban a pillar, sabiendo las ganas que le tiene el FBI a todo el grupo?), esta semana vemos cómo intenta usar el cargo que ya no tiene para sacar a Marisol, la madre de Héctor, del centro de refugiados al que les han llevado.

Afortunadamente para Bonnie los abogados, o al menos los abogados que ella conoce, deben tener serios problemas para conocer a gente nueva, lo que implica que siempre están dispuestos a ayudarse entre ellos, da igual que no se merezcan esa ayuda. Esa es la única explicación que le veo al hecho de que Tegan, después de haber rechazado la solicitud de Bonnie de entrar en el bufete de Caplan and Gold que ahora dirige, solucione el marrón en el que Bonnie se ha metido y finalmente acepte que forme parte de su bufete.

Lo malo es que Bonnie no ha solicitado el trabajo precisamente en su bufete porque sabe que con su historial ningún otro querría saber de ella, sino porque lo que quiere es tenerla siempre controlada. Y es que el tandem que se formó la temporada pasada entre Bonnie y Nate y que tuvo como resultado la muerte de Ron Miller, un hombre inocente (aunque ellos no lo saben), vuelve a dar guerra. Y ahora que a Nate se le ha metido en la cabeza que Tegan tuvo algo que ver con la muerte de su padre debido a su relación con Jorge Castillo, no va a parar hasta acabar con ella. Y da igual si es en el sentido figurado o en el literal.

En serio ¿cómo es posible que este hombre fuera policía? No solo tiene un carácter demasiado temperamental como para llevar un arma, sino que además es de los que actúan antes que investigar. A no ser, claro está, que esa investigación confirme sus sospechas. Y si para que eso pase hay que tergiversar las pruebas o hacer caso solo a lo que le interesa, pues no hay problema. Lo único importante es tener razón.

En su defensa se podría decir que el deseo de tener razón es algo que comparte todo el mundo en esta serie. Y que solo por demostrar eso llegan a hacer cosas que no tienen ningún sentido. Como ejemplo perfecto tenemos a Vivian, que tras aparecer la semana anterior y cantarle las 40 a Annalise, ahora solicita su ayuda para que entre las dos convenzan a Gabriel de que se vaya a casa con ella.

Primero de todo: creo que Gabriel es bastante mayorcito como para vivir por su cuenta, como de hecho ha estado haciendo en los últimos años. Segundo: qué clase de relación tiene Vivian con su hijo como para que, cuando ve que no va a convencer a Gabriel de que se vaya con ella, le pide ayuda justo a la mujer a la que más odia.

Es que no tiene ningún sentido. Claro que estamos hablando de una mujer que se arrepintió de haber dejado marchar a su marido cuando eso es lo mejor que podía haberle pasado.

Por último, toca hablar de esos minutos finales que como viene siendo habitual siempre nos dejan con ganas de más. Por un lado tenemos a Frank, quien continúa con su búsqueda de Laurel. Y aunque en su caso lo está haciendo solo, la verdad es que está obteniendo muchos resultados: tras descubrir la caja fuerte ahora ha dado con el piso en el que se ocultaba… Lo malo es que allí no encuentra al Castillo que esperaba, pues es Xavier quien le está esperando.

Y por último tenemos a Connor. Y con él volvemos a ver cómo los guionistas de esta serie van adonde más duele. Así, después de verle defender magistralmente a su cliente en el juzgado, para luego cometer errores de novato llevado por ese deseo de ayudarle, nos lo encontramos en un interrogatorio policial. Hasta aquí esto no es nada nuevo, por lo que ni siquiera tendríamos que preocuparnos… hasta que el agente del FBI abre una carpeta y Connor pasa en cuestión de segundo del ataque de risa al llanto y finalmente a un ataque al corazón.

¿Qué es lo que había en esa carpeta? O, mejor dicho ¿qué cadáver era el que mostraba esa fotografía, pues al menos nos han dejado ver un charco de sangre?

Lo normal sería pensar que la fotografía muestra a Annalise, que en teoría es la muerta de esta temporada, y que el shock hace que reaccione de ese modo. Pero, por otro lado, me inclino a pensar que ese muerto guarda relación exclusivamente con Connor. Es decir, que forma parte del pasado de Connor y de algo que todavía no conocemos.

Y es que si al final resulta que Annalise conocía al padre biológico de Michaela (y que resulta que no está muerto), ¿tal vez también haya algo del pasado de Connor que Annalise conozca?

En este caso mi teoría se basa en el simple hecho de que cada dos por tres Connor nos recuerda que aún no sabe cuál es el motivo por el que Annalise le escogió para formar parte de “los 5 de Keating”. Y que aunque en principio eso podría significar que el pobre Connor tiene la autoestima por los suelos y no se cree que le haya escogido simplemente porque es bueno en lo que hace, puede que la cosa no sea tan sencilla.

Y visto que efectivamente Annalise tenía relación con el pasado de todos sus alumnos y que aquí lo de menos es seguir las reglas, ¿por qué Connor iba a ser el único al que escogió por una cuestión puramente académica?

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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