How to Get Away With Murder 5×12: We Know Everything

How to Get Away With Murder 5x11: We Know Everything
How to Get Away With Murder 5x12: We Know Everything

How to Get Away With Murder 5x12: We Know Everything

Series: How to Get Away With Murder

5 Stars

Summary

Annalise debe convertirse en la abogada de Gabriel para librarle de la cárcel, y con ello evitar una posible traición por su parte. Además, el último jugador que ha entrado en escena presenta su jugada maestra.

Coder Credit

Resulta sorprendente decir esto, pues Cómo defender a un asesino es una serie que siempre deja buen sabor de boca con cada episodio, pero hacia tiempo que no disfrutaba tanto de esos 40 minutos. Aunque, en el caso de HTGAWM, lo correcto seria decir que hacía tanto tiempo que no sufría con cada minuto o que me quedaba tantas veces con la boca abierta. Y es que el de esta semana ha sido un Señor episodio.

Tal vez los momentos con los que más hemos tenido la piel de gallina han sido los protagonizados por la señorita Winterbottom, pues ya veníamos del intento de suicidio de Bonnie de la semana pasada. Unos instantes que podrían situarse a medio camino entre “esta tía es masoca y quiere ahogarse en su propio dolor” y “esta tía los tiene más grandes que nadie y por intentar protegerse ella misma y a los demás está dispuesta a sufrir lo que no está escrito”.

Porque tener una conversación con la madre de su novio y que lleva días desaparecido es increíblemente duro y algo por lo que nadie querría pasar jamás, a lo que se añade un detalle que lo vuelve aún peor: que cada mísera palabra que salía de la boca de la madre de Ron para intentar conservar la esperanza y tratar de animar a la mujer a la que quería su hijo, lo único que estaba consiguiendo era retorcer el cuchillo que ya tenía clavado Bonnie en el corazón.

Ver a Bonnie viviendo algo así ha provocado una mezcla de sentimientos encontrados. Pues tan pronto me tapaba los ojos para no ver el sufrimiento de Bonnie, que debía actuar como la pobre nuera que trata de consolar a su suegra aunque nunca llegaron a prometerse; como lo hacía pensando en ese posible instante en que la madre descubriera que trató de consolar, y buscar consuelo, en la asesina de su hijo.

How to Get Away With Murder 5x11: We Know Everything

Pero estos no han sido los únicos momentos memorables del episodio. También hay que destacar esa charla entre Nate y Frank, quien, sorprendentemente, ha acabado convirtiéndose en la voz de la experiencia. Y es que Frank no deja de ser la persona que ha cometido todos los errores posibles, pero también parece ser el que más ha aprendido de ellos.

Creo que este personaje es el que más ha evolucionado a lo largo de la serie, por lo que ahora me alegra verlo convertido en ese pilar que tanto necesitan las personas que hay a su alrededor, para ayudarles a superar los malos momentos que están atravesando. Sinceramente es algo que Frank se merecía, ser por una vez el bueno de la historia, sobre todo después de haberle visto caer hasta lo más profundo de su infierno personal.

Además, esta interesante y para nada amistosa charla entre Frank y Nate ha permitido que se hablara a las claras de ese tema que lleva planeando sobre Nate en los últimos episodios. El hecho de que, al igual que le ocurrió a su padre, es un hombre que no sabe controlar su ira y que, cuando pierde los papeles, es capaz de matar casi sin darse cuenta.

Eso sí, para charlas directas la protagonizada por Annalise, Frank, Nate y Bonnie, y que ha sido una de esas escenas para enmarcar. Ese momento en el que llega Annalise, sabiendo que le van a dar otro golpe, y se marcha furiosa recordándoles que lo único que hace es sacarles de los líos en los que ellos se meten y que poco a poco la están matando, ha sido para aplaudir y llorar a la vez. Y es que ahí tiene toda la razón, pues ella ha sido desde el inicio la principal sospechosa por parte de la oficina del fiscal, y ahora del FBI, cuando en realidad ha sido la única que (al menos que se haya visto) nunca ha matado a nadie. Y mira que ha habido muertes en la familia.

Y en ese preciso instante estaba rodeada, literalmente, de asesinos: Nate como el asesino de Miller, Bonnie como la coautora en la muerte de Miller y la asesina de Rebecca, y Frank como el asesino de Lisa y Dominic, el sicario de Jorge del Castillo… Y eso hablando de las personas que en ese momento estaban en la habitación, porque si no la lista sería interminable.

Pero si esa conversación ha sido magistral, aún faltaba otra perla. La que ha terminado de elevar la categoría de este episodio a uno de los mejores de la temporada (con permiso de la boda de Oliver y Connor, por supuesto). Me refiero a ese instante en el que hemos pasado de estar presenciando el que parecía ser un episodio donde nada les podía salir peor, a uno en el que nos han recordado que son los mejores y que por eso llevan cinco años cometiendo asesinatos y librándose de todos y cada uno de ellos.

Y para ello qué mejor escenario que los juzgados, donde hemos vuelto a ver a su reina Annalise demostrando que sigue siendo la mejor, capaz no solo de librar a Gabriel de la cárcel para no arriesgarse a que el FBI le use en su contra, sino que además ha dado la vuelta a la situación de una manera que solo podría ser descrita como magistral.

Así, si la semana pasada pensábamos que lo mejor era que Gabriel no investigara nada relativo a Wes, pues en cuanto supiera que Annalise trató de adoptarle rápidamente sospecharía que ella tuvo algo que ver con la muerte de su padre, al final contarle la verdad ha conseguido justo el efecto contrario: convertir a un posible enemigo en el mejor aliado. Como consecuencia, de estar en la cuerda floja porque sabían que el FBI estaba presionando (y creando falsos cargos) a Gabriel para obligarle a que les ayudara a acorralar a Annalise, han conseguido que la que esté en la cuerda floja sea la Gobernadora.

Así es, la nueva enemiga que Annalise y los suyos habían puesto en su punto de mira, la Gobernadora Lynne Birkhead, ha sido oficialmente metida en la lista de sospechosos de la muerte de Nate. Y además por partida doble. Y esta vez parece que las cosas les han salido bien, ya que todas las pruebas que van saliendo la hacen parecer cada vez más culpable.

Pero entonces ha entrado en escena un nuevo jugador que ha vuelto la partida aún más interesante de lo que ya era. Me refiero a la agente especial del FBI Telesco. Esa que al principio se presentó casi como una pardilla a la que se la estaban colando, para al final ser una digna rival que ya lleva un rato con la partida de ajedrez empezada. Qué decir de esa pizarra con todos los muertos que ha habido en estas cinco temporadas y esa frase de “todos nos la están jugando, pero no durante mucho tiempo”. Simplemente maravilloso.

Y no sé vosotros, pero creo que voy a imprimirme esa imagen para usarla como chuleta cada vez que vea un episodio, pues es perfecta para no olvidarse de todas las muertes que ha habido y las extrañas circunstancias que las rodeaban.

¡Pero aún quedaba una última sorpresa! Cuando todavía estábamos emocionados ante esa imagen y pensando en lo que podría pasar a partir de ahora, cuando parecía que lo habían vuelto a hacer y habían conseguido devolver todas las bolas curvas que les estaba lanzando el FBI, ha llegado esa sorpresa final. Esa en la que te das cuenta de que aún quedan dos minutos para que acabe el episodio, lo que significa que todavía falta la gran escena, pero no puedes imaginar nada más chocante de todo lo que ya se ha visto.

Y es en esos momentos cuando te entran ganas de levantarte y aplaudir porque sí, lo han vuelto a hacer y al final nos hemos quedado otra vez con la boca abierta.

En esta ocasión ha sido por culpa de algo tan inocente como una fotografía de Instagram que quiso compartir la madre de Connor. Algo que hacemos todos un millón de veces sin la menor consecuencia, pero que esta vez ha servido para que nuestros chicos pasaran de felicitarse porque habían conseguido alejar a Nate de todas las sospechas que le relacionaban con la desaparición de Miller, a tener una prueba que más clara no podía ser.

Y encima lo hace en el momento “idóneo”, cuando Miller ha pasado de ser un desaparecido a un muerto oficial. Y para incidir aún más en la ironía el haber sacado a la luz el cadáver de Ron ha sido decisión de Bonnie, la mujer que ayudó a matarle, pues no quería alargar más la angustia de la madre de Ron. Esa misma mujer a la que ha escuchado rota de dolor, preguntándose quién podría hacer algo así, cuando la respuesta estaba justo al otro lado de la línea de teléfono.

Ante este final solo puedo decir: listos para la siguiente fase de la partida.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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