How to get away with murder 5×11: Be the Martyr

How to get away with murder 5x11: Be the Martyr

How to get away with murder 5x11: Be the Martyr

Series: How to get away with murder

4 Stars

Summary

La más que probable inocencia de Miller no parece achantar a Nate, quien sigue empeñado en culpar al fiscal de la muerte de su padre. Mientras, Bonnie trata de lidiar con el terrible acto que ha cometido.

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Al final Annalise y sus chicos han escogido el camino más difícil. Debe ser que con todo el historial de asesinatos que han cometido y habiéndose librado de todos ellos in extremis, a lo que hay que sumar el hito conseguido por Annalise al llevar su caso al Tribunal Supremo, que ahora se creen capaces de conseguir cualquier cosa, da igual lo complicada o incluso absurda que resulte.

Porque sí. Como nuevo culpable que tienen que buscarse para librar a Nate de la cárcel, esta vez van a ir a por la mismísima Gobernadora de Philadelphia. Está claro que no es buena idea hacerse enemigo de Annalise, pues cuando ella o los suyos te tienen en su punto de mira tienes todas las de perder… Y siendo gente que va dejando tantos muertos a su paso, pues es muy probable que al final quieran endiñarte uno. Y da igual lo absurdo que pueda parecer su acusación al principio, que no dejamos de estar hablando de la gran Annalise Keating, esa fiera de los tribunales capaz de darle la vuelta a la defensa para conseguir la victoria de su cliente. Y si en este caso estamos hablando de salvar su pellejo o el de la gente que le importa, pues mucho más.

Aunque, evidentemente, esta vez no lo tendrá tan fácil, pues estamos hablando de la Gobernadora. Una mujer que todavía no ha hecho acto de presencia y a la que va a ser muy interesante ver cómo reacciona cuando la señalen como presunta responsable del asesinato de Nate Lahey Senior.

Pero hasta que llegue ese momento centrémonos en lo que ha pasado esta semana. Y eso han sido una serie de actuaciones bastante lógicas por parte de sus protagonistas, pero que no por ello han dejado de ser terriblemente tristes.

La primera de ellas ha sido la protagonizada por Nate Lahey Junior. Su obsesión por encontrar al culpable de la muerte de su padre, aun teniendo una prueba bastante evidente de que Miller no lo hizo, le está llevando a comportarse como una bomba a punto de explotar. Si ya atacó a uno de los guardias que mataron a su padre porque le sentó bien reventarle la cara pero también porque necesitaba cubrir sus huellas, esta vez está actuando directamente como un elefante en una cacharrería: que si va a ver a uno de los jurados que declararon inocentes a los guardias de la cárcel cuando eso está prohibido, que si le vuelve a pedir a una ex colega que investigue a Miller, incluso cuando ese hombre ha desaparecido y cualquiera con dos dedos de frente va a pensar que es el responsable de esa desaparición… Y, para rematar la cosa, suelta lo de la Gobernadora.

Pero aquí es cuando llega la gran sorpresa del episodio de esta semana. Y es que si el mensaje que dejó Miller le convertía en un hombre inocente que fue injustamente asesinado, han empezado a surgir una serie de pruebas que ya no le hacen ver tan bueno e inocente. Y aunque muchas de esas pruebas eran las que Nate estaba obsesionado en encontrar, hasta el punto de querer ver lo que él creía que fuera verdad, como bien le decía Annalise, hay algunas que parecen ser algo más que sospechas infundadas.

Así, efectivamente las pruebas que sirvieron para declarar inocentes a los guardias que mataron al padre de Nate parece que fueron alteradas. Y aunque aún no se tiene a un responsable concreto de ello, ya hay algo que interfiere en lo que creíamos que pasó la semana pasada, que fue que Bonnie y Nate la cagaron al matar a un hombre inocente. Porque ahora sigue siendo cierto que Bonnie y Nate la cagaron, pues matar sigue estando muy mal, pero que esa víctima fuera inocente a lo mejor ya no está tan claro.

Por si no fuera suficiente con todas esos pequeños detalles que indican que ahí hay algo que huele mal, tenemos la relación que mantenía Gabriel y Miller, que ha sido la otra gran sorpresa de los últimos episodios. ¿Desde cuándo se conocían esos dos y por qué motivo? ¿Por qué fue a Miller a quien llamó Gabriel cuando su gran secreto acababa de ser descubierto? Todavía es pronto para responder a esas dudas, pero el caso es que han aparecido nuevos misterios y esos, generalmente, son los que acompañan a los culpables.

Eso sí, independientemente de si Miller acabe siendo inocente o culpable, aunque la declaración llegue una vez muerto, lo que no va a cambiar es lo mal que lo está pasando ahora Bonnie. Y esa es precisamente otra de las actuaciones bastante lógicas que hemos tenido la desgracia de presenciar. De hecho, lo raro es que hasta ahora no lo hubiera intentado ya, pues sin duda Bonnie es uno de los personajes que arrastra el peor historial de desgracias.

Así que el hecho de que haya intentado suicidarse, por doloroso que haya sido verla en el coche respirando monóxido de carbono, era bastante previsible. Y precisamente por ello también ha sido bastante lógico que quien estuviera detrás de ella para evitar que acabara cometiendo un error haya sido Frank, la otra persona que hace no mucho estuvo en ese mismo abismo.

Frank se ha comportado así como ese amigo que uno querría tener cuando se encuentra en los momentos más bajos. Ese amigo que no dice nada porque sabe que no hay nada que pueda decir que vaya a arreglar la situación, y que menos sentido aún tendría gritar a Bonnie por haber estado a punto de matarse. Que en lugar de eso lo que hace es sacarla del coche en brazos, como si fuera un caballero de flamante armadura que no pierde la compostura en ningún momento, pero al que luego está a punto de darle un infarto cuando descorre la cortina de la bañera, convencido de que va a encontrarse a Bonnie con las venas cortadas, y por último no tiene problemas en amenazar a Nate para que la deje en paz… Esa escena ha sido terriblemente dramática, pero también ha servido para que Frank gane muchos puntos.

Justo los mismos que parece que va a perder Laurel dentro de poco. Ella estaba un tanto desaparecida en los últimos episodios y en este ha vuelto a llamar nuestra atención y además dando mal rollo. Porque si tan solo fuera una madre preocupada porque su hijo haya presenciado un asesinato y eso vaya a afectar a su vida de ahora en adelante, pues sería bastante comprensible. Pero que esa madre además sea la hija de una mujer con problemas mentales, a la que además no se la ha vuelto a ver después de tener una conversación muy acalorada con dicha hija, y para rematar su propio padre insinuó más de una vez que Laurel también tenía problemas mentales, pues la cosa cambia mucho.

Y en ese sentido creo que de poco va a servir el intento de Michaela de tranquilizarla diciéndola que ella también presenció la muerte de su madre y está perfectamente. Porque sí, es cierto que Michaela se ha convertido en una mujer inteligente, segura y decidida que sabe perfectamente lo que quiere... pero también es Michaela, la mujer a la que no le tiembla el pulso cuando hay que amenazar a los amigos, y que fue la responsable de que deportaran a Simon.

Así que, espero que no, pero me temo que si al igual que hemos visto a Nate actuar como un loco a la caza de Miller, pronto veremos lo mismo con Laurel y Bonnie. Y con todos los frentes que ya tienen abiertos, más los próximos de Teagan y la Gobernadora, pues no les va a servir de mucha ayuda que surjan rencillas dentro del propio grupo.

Aparte está Annalise, claro, cuya última decisión no ha gustado a ninguno de sus chicos. Pero que Annalise Keating dé las órdenes y ellos las acaten, pues saben que es la única manera que tienen de librarse de la cárcel por absurdo que sea el plan, no deja de ser lo habitual. Así que, ¿para que perder las viejas costumbres?

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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