How to get away with murder 4×14: The Day Before He Died

How to get away with murder 4x14: The Day Before He Died

How to get away with murder 4x14: The Day Before He Died

Series: How to get away with murder

4 Stars

Summary

Descubrimos nueva información sobre las personas con las que Wes Gibbins se reunió el día antes de morir y que pudieron desencadenar su trágico final.

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Tras el fantástico crossover que vivimos la semana pasada toca volver a la normalidad. O mejor dicho, a lo que es el día a día de Analise Keating y sus chicos y que no tiene nada de ordinario. Y es que tras las minivacaciones que se tomaron en Washington, la llegada a casa ha sido de todo menos relajada.

De entrada, Simon ha despertado, por lo que la fantástica estrategia que se habían montado para librarse de las acusaciones por el robo de los datos de Antares desde las oficinas de Gold and Caplan, y que básicamente consistía en endosarle el marrón al muerto, acaba de irse a la porra… Es lo que tiene que la persona que se supone que iba a morir al final sigue viva.

Pero al final que Simon haya despertado traerá más inconvenientes de lo que cabría esperar. Y es que lo único que recordará al principio es que se medio declaró a Oliver  y claro, siendo Annalise la mujer que hace lo que sea necesario para salvar su pellejo y el de sus chicos (lo que pasó en Washington se podría definir como “lo que pasa en Washington se queda en Washington”, pues parece que estamos ante dos personas completamente distintas), enseguida tomará cartas en el asunto y dará con la mejor estrategia a seguir.

Y en esa estrategia Oliver resultará ser la clave. Y aunque afortunadamente no optan por la opción de que se case con Simon (aunque estuvo bien ver que ya tenían a todos emparejados y que Bonnie se quedaba con Annalise), sí que le obligarán a que mienta a la cara al hombre que tiene sentimientos por él, aprovechándose vilmente de esos sentimientos. Una situación que no sólo incomodará a Olie de manera brutal (como incomodaría a cualquier persona con corazón), sino que además hará que nos encontremos con una actuación de Annalise y sus chicos que parece recién sacada de una película de mafiosos.

En fin, ese momento en el que Olie le entrega el teléfono a Simon y al otro lado de la línea está la mismísima Annalise, ha sido como ver a Don Corleone diciendo eso de “le voy a hacer una oferta que no podrá rechazar siendo sus chicos los sicarios que trabajan para él. Y aunque es brutal ver la sincronía que hay entre ellos, donde ya ni Olie, el que se suponía que era el bueno del grupo, osa llevarle la contraria a Annalise, como que da un poco de miedo ver que se trata de los mismos chicos que la semana pasada podían estar cambiando la historia de Estados Unidos para que todos los ciudadanos recibieran los mismos derechos.

Pero quedémonos con lo menos malo de todo esto, ya que con todo lo que ha pasado en el episodio de esta semana, hay que intentar ser positivos. Así, lo bueno es que la actuación combinada de Oliver y Annalise ha dado sus resultados y al final Simon se une al bando de los chicos de Annalise, por lo que parece que van a librarse una vez más de la cárcel… ¡Y no solo al final no ha hecho falta que Frank mate a Simon, sino que incluso van a conseguir que obtenga su Carta Verde para seguir en Estados Unidos! Comparado con el plan original, hay que reconocer que la cosa ha salido bastante bien.

Pero, por supuesto, ahí es donde se acaban las buenas noticias. Porque mientras esto pasaba en una de las habitaciones del hospital, en la otra teníamos a Isaac teniendo una charla de lo más profunda con Annalise. Una de esas charlas donde la sinceridad no ayuda precisamente, pues tan triste es saber que Isaac acabó teniendo una sobredosis porque quería morir, como el hecho de que fue Annalise quien le empujó en cierto modo a tomar esa decisión, a raíz de destaparse todo lo de su hija.

Y además está la discusión entre Michaela y Asher, el que comenzó siendo el tío desagradable del grupo, pero el que al final ha conseguido que se nos rompiera el corazón sólo de ver cómo Michaela se lo rompía a él.

Y por si todo esto no fuera suficiente, tenemos el tema de la muerte de Wes y la implicación o no de la madre de Laurel, del padre de Laurel, del fiscal Denver y de a saber cuánta gente más. Porque no sé vosotros pero para mí todo este tema ya se está saliendo de madre.

En serio ¿cuánta gente puede haber implicada en la muerte de una sola persona? O dicho de otra manera: ¿a cuánta gente cabreó Wes para que todo el mundo quisiera verle muerto?

Porque mira que ha cambiado la cosa desde que relacionamos su muerte con los Mahoney a raíz de que Wallace, el que por aquel entonces creíamos que era el padre de Wes cuando en realidad era su abuelo, fuera asesinado delante del mismísimo Wes.

Desde entonces ha llovido bastante, pues de los Mahoney (en concreto de Charles, el que resultó ser el padre biológico de Wes) pasamos a sospechar del fiscal Denver porque la declaración de Wes a la policía podía poner en peligro su nombramiento como Fiscal General. Algo que en cierto modo pareció verse confirmado con la aparición del padre de Laurel, el hombre de negocios que estaba financiando su puesto de Fiscal General y, aunque también se dio a intuir que lo que pasaba era que al papá no le gustaba el novio de su hija, el verdadero motivo era que el señor Jorge Castillo sí que tenía asuntos un tanto ilegales con el fiscal Denver, por lo que los dos estaban deseando que Wes cerrara la boca.

Pero mira tú por donde, parece ser que la cosa no acaba ahí y que al final en su muerte también intervino una protección paternal un tanto excesiva. En este caso protección maternalista.

Y aquí es donde, a falta de un episodio para que acabe la temporada, ya no sé qué pensar con respecto a Sandrine. Porque por un lado puedo entender que quiera lo mejor para su hija y que por ello no vea con buenos ojos a un chico como Wes (Aka Cristophe) que está metido en líos con la policía… Y no, no voy a entrar en el tema de que uno tiende a ver antes la paja en el ojo ajeno, pues Ms. Castillo no es precisamente el mejor ejemplo a la hora de elegir un buen marido.

Pero podría haber entendido eso si la mujer fuera tan inocente (o estuviera tan mal psicológicamente) como para pedir ayuda a Dominic para que solucionara el asunto, pues él era el hombre al que siempre se llamaba cuando había que solucionar problemas, y luego fuera Dominic quien llamó a Jorge, pues Dominic no deja de ser un mandado que siempre responde ante el patriarca…

¿¡Pero que fue ella quien llamó directamente a Jorge Castillo!? Es decir, el hombre al que ni siquiera debería querer ver ni en pintura, pues él fue quien la medicó hasta drogarla, quien la encerró en un sanatorio y casi enseguida se casó con otra mujer más joven… ¿Cómo es posible que se planteara siquiera la opción de llamarle para que solucionara el problema?

Y aún hay más. Pues estamos hablando de una mujer que se pasó la mayor parte de su vida en una casa donde los asuntos turbios eran lo normal de cada día, por lo que me niego a pensar que es tan sumamente inocente como para no intuir lo que iba a hacer su querido ex marido cuando recibiera esa llamada.

En conclusión: no me creo una palabra de lo que le ha dicho a Laurel sobre que sólo quería protegerla, o puede que en realidad está tan inestable mentalmente que ya no es capaz de diferenciar la realidad. Y casi espero que sea lo último, pues de lo contrario significaría que, efectivamente, Christopher ha nacido en la peor familia posible.

Y por último, no podemos olvidarnos de esa escena final que parece indicar que hay una nueva víctima. Y lo de siempre, todo apunta a que en este caso la muerta es Bonnie y que la colaboración Denver-Castillo ha sido la responsable al manipular los frenos de su coche

Pero como estamos donde estamos, hasta que la semana próxima no se vea el momento del accidente ni quién es la persona que meten en la bolsa de plástico, mejor esperamos a que la Season Finale responda todas estas dudas.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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