Game of Thrones 8×02: A Knight of the Seven Kingdoms

Game of Thrones 8x02: A Knight of the Seven Kingdoms

Game of Thrones 8x02: A Knight of the Seven Kingdoms

Series: Game of Thrones

5 Stars

Summary

La llegada de Jaime Lannister a Winterfell provoca que aumente la tensión antes de la batalla. Daenerys trata de acercar posturas con Sansa. Los habitantes de Winterfell se preparan para la Gran Batalla.

Coder Credit

Estamos cada vez más cerca de la Gran Batalla contra el Rey de la Noche y su ejército de muerte. Se masca la tensión en cada plano, en cada respiración y en cada mirada de los personajes. El final está cada vez más cerca y esta última noche en Winterfell puede ser realmente la última para más de uno. Más vale hacer que cuente.

Teniendo en cuenta lo que nos espera en el próximo episodio es lógico que la serie pause su ritmo y se tome su tiempo para asentar esa calma tan peligrosa y silenciosa que precede a la tempestad. Y es que nos espera la madre de todas las tormentas en el horizonte. Es hora de ir saldando cuentas, de cerrar viejas heridas, de hacer justicia y de hacer que cada minuto antes de la larga noche cuente. Es ahora o nunca.

El episodio comienza casi casi donde lo dejamos hace siete días. La llegada de Jaime Lannister a Winterfell ha hecho que se tambaleen hasta sus cimientos. Su mera presencia es una ofensa para todos los que habitan el castillo ahora mismo. El "Matarreyes" que acabó con la vida del Rey Loco, el hombre que junto con su familia precipitó la caída de Ned Stark, el desalmado que empujó a un niño al vacío por proteger su amor prohibido, el enemigo Lannister que encarna el mismísimo diablo. El recibimiento de Jaime es uno de los más duros que hemos presenciado en la serie. No es bienvenido en Winterfell y es difícil creer en la nobleza de sus intenciones. Para colmo, viene con malas noticias. El ejército prometido por Cersei no vendrá nunca. Una nuevo engaño de la Reina Cersei que esta vez logró engañar al mismísimo Tyrion Lannister. Más de uno está deseando saldar cuentas con Jaime pero el alegato que hace Brienne en su defensa logra que tanto Sansa como Jon le den un voto de confianza. Daenerys queda en minoría deseando cargarse al asesino de su padre. Una pequeña derrota de las muchas que sufrirá en este episodio.

Pero Jaime no solo tiene que responder ante Daenerys. Su deuda se remonta a los albores de esta serie, en ese primer episodio en el que sin pensarlo arrojaba a Bran al vacío condenándolo a un futuro que nada tenía que ver con el que se le preveía al personaje. De alguna manera ese acto nos ha traído hasta este momento, precipitando el que Bran se convirtiera en el Cuervo de Tres Ojos y provocando la caída de Ned Stark y el inicio de la lucha por el Trono de Hierro. Desde entonces Jaime no ha hecho sino tratar de expiar sus pecados convirtiéndose en un hombre de honor. Tal vez por eso uno de los momentos que aguardaba con más impaciencia era el de este reencuentro entre Bran y Jaime, en el que Jaime pide disculpas por sus actos y Bran simplemente le dice que gracias a lo sucedido pudo convertirse en otra cosa. Todo eso al tiempo que le deja caer que si no ha dicho nada acerca de lo sucedido en el pasado es simplemente porque sabe que sus hermanos hubieran acabado con Jaime y el papel de Jaime en esta historia aun no ha terminado.

El nuevo engaño de Cersei hace que Daenerys reconsidere seriamente el papel de Tyrion como Mano. La Reina creía que su consejero sería mucho más listo y que no se dejaría engañar por los juegos mentales de Cersei. Por momento parece que el puesto de Tyrion está en juego y que Daenerys se replantea volver a nombrar a Jorah Mormont como Mano de la Reina. Sin embargo, Jorah intercede por Tyrion sin éste saberlo y le dice que todos han cometido errores, incluso él, y ella los ha perdonado. Es hora de hacer lo mismo con Tyrion. Además, le recomienda acercar posturas con Sansa.

Y es que a Daenerys le ha salido una rival digna de temer. La Señora de Winterfell no solo no oculta su desconfianza y su desagrado hacia la Khalesi sino que además no duda en hacer pequeños gestos, como ser la primera en levantarse y abandonar el salón, que no hacen sino empequeñecer (aún más) la figura de Daenerys en el Norte. Si alguien maneja el cotarro en el Norte está claro que es Sansa Stark. Daenerys va en busca de Sansa y la encuentra en la biblioteca organizando el posible asedio de Winterfell. Daenerys inicia la conversación hablando de las familias. A Sansa le preocupa que su amor por Daenerys pueda influenciar sus decisiones. Daenerys le responde diciendo que su única meta en la vida ha sido siempre el Trono de Hierro y, sin embargo, tras conocer a Jon está en el otro lado del mundo, lejos del Trono y peleando por una guerra que no es suya. ¿Quién influencia a quién?

La conversación parece ir por buen camino. Ambas mujeres parecen haber llegado a un entendimiento. Pero Sansa no es fácil de distraer con sonrisas cándidas e inocentes. La Señora de Winterfell tiene muy claras sus prioridades y su mente va dos pasos por delante. Quiere saber qué pasará si ganan la batalla. Daenerys no oculta sus intenciones. Su siguiente paso será el Trono de Hierro y coronarse como Reina de los Siete Reinos. ¿Pero qué pasará con el Norte? Sansa le recuerda que el Norte se levantó y es libre. Juraron no arrodillarse ante ningún Rey y eso incluiría a Daenerys y su visión del futuro. La brecha entre ambas vuelve a abrirse.

Su conversación se ve interrumpida por una llegada inesperada. Ambas mujeres salen a recibir al recién llegado. No es más ni menos que Theon Greyjoy. Daenerys le pregunta por su hermana. Theon le informa de que está recuperando las Islas de Hierro. Daenerys le pregunta qué hace en Winterfell, tal vez esperando que se arrodille y se ponga a su servicio incondicionalmente. Pero Theon solo tiene ojos para Sansa. Ha vuelto para luchar por Winterfell, junto a ella y por ella. Una vez más, Sansa sale victoriosa de su duelo contra Daenerys.

Pero Theon no es el único que aparece en Winterfell. Tormund, Beric Dondarrion y Edd Tollet se reencuentran con Jon y le traen noticias del Muro. Los Umber han caído y el Rey de la Noche y su ejército de muerte estarán muy pronto tocando a las puertas de Winterfell. Es hora de prepararse.

Los personajes principales se reúnen para trazar un plan de ataque. Jon les recuerda que si acaban con el Rey de la Noche acabarán con el resto de su ejército. Es él quien les insufla vida. Su desaparición supondría la extinción de todos ellos. ¿Pero cómo llegar hasta el Rey de la Noche? Es ahí cuando Bran deja entrever su papel en toda esta historia. Como ya sabemos, el Rey de la Noche le marcó justo antes de convertirse en el Cuervo de Tres Ojos. El Rey de la Noche le busca. Sabe siempre dónde está y quiere acabar con Bran por lo que representa. El Cuervo de los Tres Ojos es la memoria viviente del mundo. Para que se de la Noche Eterna no han de existir recuerdos de los hombres, de lo que fuimos, de quienes fuimos. La verdadera muerte supone el olvido.

El plan, con alguna que otra fisura, está claro. Bran servirá de cebo para atraer al Rey de la Noche. Theon y sus hombres le protegerán, saldando así la vieja deuda contraída cuando le arrebató Winterfell y lo condenó al exilio más allá de Muro. Arya es la encargada de dar voz a la pregunta que nos ha estado rondando a todos por la cabeza, ¿el fuego de dragón hará daño al Rey de la Noche? Nadie lo sabe porque nadie lo ha intentado nunca. Al fin y al cabo, nadie se ha enfrentado a él anteriormente.

Todos parecen tener claro su papel en la batalla. Tyrion quiere participar también pero Daenerys le dice que su sitio está en las catacumbas. Tyrion hace un amago de protestar y la Reina le dice que no porque no pueda luchar sino porque su cerebro es muy valioso. Si logran sobrevivir a la batalla le necesitará a su lado y para eso tiene que protegerse. Parece que las dudas de Daenerys con respecto a su Mano han quedado atrás. Todos abandonan la sala dejando a Bran y a Tyrion a solas. Tyrion se hace con una silla y se sienta junto al fuego con Bran y le pide que le cuente su historia.

Al mismo tiempo que sucede todo esto, somos testigos de pequeñas escenas en las que vemos cómo se preparan esos otros personajes más secundarios. Gusano Gris y Misandei hacen planes de futuro para visitar Naath después de la batalla. Sam decide quedarse en la cripta junto con las mujeres y los niños. Por su parte, Lyanna Mormont demuestra su valentía una vez más armándose junto a sus hombres y dejándole claro a su primo Jorah que no importa lo que pase, como Señora de su casa luchará junto a sus hombres. Todo sea por la libertad del Norte. Jorah también luchará, y lo hará armado con la espada de acero valirio de la familia Tarly, un regalo de Sam como símbolo de agradecimiento por las enseñanzas de su padre.

Posiblemente sea la última noche de muchos. Parece que nadie quiere pasar esas últimas horas a solas. Los hermanos Lannister beben vino junto al fuego en el salón de Winterfell. Bromean y hablan del pasado. De pronto, aparecen Brienne y Podrick y Tyrion logra tentarles para que se tomen una última copa antes de la batalla. A su pequeña reunión se unen Davos y Tormund, uno huyendo del frío y otro en busca de una última oportunidad con su amada Brienne. Esta particular fiestecita nocturna termina dejándonos con uno de los momentos más hilarantes del episodio, con Tormund fardando sobre haber matado un gigante tratando de competir con Jaime por la atención de Brienne.

La noche avanza. El alcohol hace que el ánimo de Tyrion sea algo más optimista y se plantea incluso la posibilidad de que logren sobrevivir a la batalla. Al fin y al cabo todos los presentes han logrado llegar hasta aquí contra todo pronóstico. Es entonces cuando Tormund señala lo evidente: es una vergüenza que Brienne no sea un caballero solo por ser mujer. Lástima que no haya un Rey presente para enmendar tal error. Jaime cae en la cuenta de que no es necesaria la presencia de un Rey para nombrar a alguien caballero, otro caballero podría hacerlo. Desenfunda su espada y le pide a Brienne que se arrodile frente a él. La inviste Caballero de los Siete Reinos ante los presentes. Cuando Ser Brienne vuelve a ponerse en pie lo hace con lágrimas en los ojos y con la ovación de los presentes. Se ha hecho justicia.

Tal vez uno de los momentos más extraños del episodio tiene como protagonista a Arya. Desde el inicio hemos visto entrelazar su historia con la de Gendry sabiendo que tarde o temprano estos dos acabarían juntos. La última noche en los Siete Reinos parece el momento adecuado para dejarse llevar y tomar algún que otro riesgo. Peeero... Toda la escena deja un sentimiento amargo en el espectador. Sí, Arya no es aquella niña que quería jugar con espadas. Se ha convertido en toda una mujer, llena de fuerza y determinación. Y sí, no deja de ser una adolescente que está en la edad de probar cosas nuevas. Pero llevamos construyendo toda esta historia desde hace 8 temporadas y ver a Arya ordenándole a Gendry que se baje los pantalones para proceder al fornicio de manera casi aséptica me ha resultado una de las escenas más perturbadoras de toda la serie. Y no porque para variar sea la chica la que tiene el control no solo del acto sino de su placer, sino porque todo ha transcurrido de una manera tan cortante y fría que siento que el momento de alguna manera se ha estropeado.

La noche termina con Jon en las catacumbas de Winterfell observando la efigie de Lyanna Stark. Daenerys le encuentra absorto en la imagen y le pregunta que quién es. Jon le responde y ella le cuenta las historias que ha oído de su hermano, esas historias que le pintaban como un buen hombre y que terminaban con un secuestro, una violación y una guerra. Jon decide que es el momento de contarle la verdad. Le dice que no hubo tal secuestro. Que Rhaegar y Lyanna se amaban, que se casaron en secreto y que Lyanna dio a luz a un niño al que Ned Stark crió como su bastardo para protegerlo. Le revela su verdadero nombre: Aegon Targaryen. Cada palabra es una puñalada para Daenerys que se resiste a creer la historia que viene de labios de Bran y de Sam, hermano y mejor amigo de Jon. Qué conveniente. Pero Jon insiste en que siente que es verdad. "De ser cierto, serías el último heredero varón de la casa Targaryen. Heredero del Trono de Hierro".

El episodio termina con el sonido de los cuernos que anuncian la llegada del Rey de la Noche y su ejército. Tendremos que esperar para ver la reacción de Daenerys a este nuevo mazazo. Su reinado hace aguas. Su liderazgo está muy debilitado y el futuro es más impredecible que nunca. La Gran Batalla está a la vuelta de la esquina. La muerte es lo único seguro en esta vida. A todos nos llega en algún momento. ¿Quién será el próximo? Se admiten apuestas.

The following two tabs change content below.

Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.

About Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.