Flack 1×01: Anthony

Flack 1x01: Anthony

Flack 1x01: Anthony

Series: Flack

4 Stars

Summary

Una empresa de relaciones públicas dirigida expresamente por mujeres tiene como objetivo evitar que sus clientes, algunos de los hombres más famosos de Londres, acaben con su carrera por culpa de un escándalo. Para conseguir su objetivo estarán dispuestas a todo.

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Anna Paquin vuelve a la televisión con Flack, una miniserie protagonizada y producida por la propia actriz junto a su marido Stephen Moyer (el Bill Compton de True Blood). Con estos ingredientes uno esperaría encontrarse con una sucesión de escenas pensadas expresamente para lucimiento de la actriz y, aunque en cierto modo es así, le salva que esta vez su personaje es un poco más real y por ello más creíble, si bien las situaciones a las que debe enfrentarse son de todo menos comunes.

Porque siendo Flack una de las revelaciones de Cosmopolitan para este año y que se podría resumir en “un Escandal pero del mundo del famoseo londinense”, lo cierto es que “situaciones al uso” es lo último con lo que nos vamos a encontrar: futbolistas que han firmado contratos millonarios y que acaban acostándose con prostitutos menores de edad cuando ni siquiera habían salido del armario; reputados chefs que pregonan el amor por la familia, pero cuya adicción al sexo hace que su mujer tenga unos cuernos que no le caben por la puerta…

Estos son algunos de los clientes de Robyn (Anna Paquin), una relaciones pública de famosos cuyo trabajo es solucionar todos sus escándalos ("crisis" en el argot laboral). Y para ello no pondrá pegas a nada: sobornar al prostituto que estaba en el peor momento y en el lugar menos indicado, amenazar con hacer públicas otras fotografías poco dignas pero por la que los periódicos pagarían una fortuna, o incluso obligar a un cliente a casarse con tal de que su escándalo no sea con el que desayunen todos los ingleses a la mañana siguiente.

Teniendo en cuenta que la historia transcurre en el Londres actual, donde los tabloides de la prensa rosa matarían por escándalos de ese tipo, es lógico que Robyn y sus compañeras de trabajo se encuentren cada día con crisis de todo tipo y para las que siempre seguirán la máxima de “todo vale”.

No obstante, pese a que en ocasiones Flack peca de excesos y de situaciones un tanto inverosímiles, lo cierto es que refleja de una manera brillante cómo es esa mujer actual, liberada profesional, psicológica y sexualmente y a la que, al igual que los hombres, no le supone ningún trauma reconocer que se acuesta con quien quiere y cuando quiere, y que eso de encontrar a su príncipe azul no es para todas.

Para ello será necesaria la presencia de un grupo de mujeres que, al igual que ocurriera con la ya mítica Sexo en Nueva York, abanderan la forma de pensar de muchas mujeres del siglo XXI dispuestas a cumplir sus sueños, da igual lo que cueste.

Por un lado tenemos a Caroline, la directora del "gabinete de crisis", quien está dispuesta a hacerse pasar por lesbiana si eso sirve para ganarse el favor de la asociación LGTBI a la que quiere representar. A Ruth, una mujer felizmente casada y con dos hijos que no tiene reparos en reconocer que hace tiempo que su marido no le da un poco de sexo salvaje y sucio. O a Eve, una soltera que disfrutan de una sana y variada vida sexual pero cuyo trabajo le roba demasiado tiempo como para escoger a su próxima cita de Tinder, por lo que debe ser su secretaria Melody quien se encargue de hacer el filtro previo.

Las situaciones que protagonizan estas mujeres, repletas de humor y con cero complejos, suponen ese soplo de aire fresco que uno espera encontrar en una cadena como es Cosmopolitan. Pero como buena cadena feminista que se preocupa por traer series que reflejen a la mujer real, alejada de los clichés y sobre todo de aquellos que están más que desfasados, también aporta su dosis de cruda realidad.

Y como no podía ser de otro modo para una serie protagonizada y producida por Anna Paquin, la actriz canadiense va a ser la encargada de darnos esa bofetada de realidad. Sin embargo, el modo tan sutil en el que resume en el primer episodio lo que es ser mujer en un mundo de hombres, una mujer que se niega a seguir siendo aplastada y juzgada por esos hombres, consigue que con su discurso feminista a una le entren en ganas de ponerse en pie y aplaudir. Da igual que el discurso haya sido ideado expresamente para el lucimiento de la actriz.

A eso también contribuye el hecho de que Robyn, a diferencia de la siempre perfecta Sookie Stackhouse de True Blood, está lejos de ser perfecta. Pero no me refiero a esa imperfección ficticia a base de una exagerada humildad que solo pretende hacerla aún más perfecta. En esta ocasión tenemos a una mujer completamente rota.

Y ese sufrimiento que arrastra desde el instante en que pone un pie en el suelo es tan intenso que las burradas que la veremos hacer, ya sea en la cama o en forma de vicios un tanto ilegales, son la única manera que tiene para hacer frente a ese dolor. Y ver ese lado oscuro que trata de ocultar tras capas de maquillaje, porque por nada del mundo va a permitir que la vean llorar, hace que resulte imposible no empatizar con ella.

En resumen, preparémonos para asombrarnos, para sufrir un poco y sobre todo para reír con esta miniserie de 6 episodios que es puro Cosmopolitan y que se estrenará el próximo mes de noviembre.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

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