Fernando González Molina: “Para mí ha sido un desafío todo lo que tiene que ver con este documental”

Entrevistamos a Fernando González Molina, director español de cine, y a varios de los protagonistas de su último proyecto, el documental 'The best day of my life': Abril, Timo, Max y Nick

Fernando González Molina ha dirigido varias de las películas más taquilleras de la historia del cine español reciente: la saga de 'Tres metros sobre el cielo', 'Fuga de cerebros'... Ahora se ha lanzado a la gran pantalla con un documental, y nos ha contado cómo ha sido la experiencia.

SeriesOnDay: Has dirigido muchos proyectos comedias, dramas… ¿hay algún género con el que no te atrevas?

Fernando González Molina: No, yo creo que en la diversidad, y en la variedad es donde está la diversión también, ¿no? Me gusta todo el rato hacer películas que me gustaría ver. Entonces voy pasando por fases y voy haciendo las cosas que siempre soñé con hacer algún día, el cine que me gusta. En este caso, nunca me había planteado hacer un documental, la verdad. Pero cuando me ofrecen la posibilidad de hacerlo y les planteo la opción de contar historias de personas que tengan dificultades para vivir su identidad sexual y su orientación sexual con dificultades, pues siento un vínculo personal importante con eso y creo que es interesante que lo haga, ¿no?

SOD: ¿Cómo surgió la idea del proyecto?

F.G.M.: La idea del proyecto surge porque el pasado junio iba a ser el Word Pride de Madrid y entonces el ayuntamiento de Madrid y Prisa y Sundance TV querían dar testimonio de eso. Contarlo de alguna manera y que la gente pues lo pudiera ver en una pantalla de cine. Entonces, cuando me llaman, les dije: “me parece una muy buena idea, pero,  ¿por qué no usamos el World Pride como un entorno para contar historias de personajes que confluyen en él durante unos días?”. Al final era hacer algo que yo sé hacer, que es contar historias de personas o personajes, que tengan arcos, que tengan giros… Digamos, hacer un híbrido entre documental y ficción.

SOD: ¿Crees que ha sido un reto para ti como director trabajar con 5 historias paralelas?

F.G.M: Para mí, ha sido un desafío todo lo que tiene que ver con este documental. Un desafío encontrarlo, porque fue complejo y largo. Un desafío material, con tantos lugares distintos, tan poco equipo y tan poco presupuesto. Es decir, ha sido un auténtico desafío conseguir hacerlo. Y luego ha sido un desafío de complejidad rodar con todos a la vez. Digamos, esos días en Madrid, poder organizar todo ese plan de trabajo y seguir todas las historias. Pero, al final, lo más difícil ha sido ser fiel a la esencia de lo que ellos nos querían contar. A veces tenía como la tentación de manipular la calidad para que ellos contaran lo que yo quería contar. Y bueno, mantener los caballos atrapados y ser fiel al género documental ha sido lo que más me ha costado de todo.

SOD: ¿Qué éxito esperas que tenga en taquilla? ¿Cómo esperas que reaccione el público?

F.G.M.: Bueno, espero que el público que vaya a verlo, sea mucho o sea poco, sienta y viva con los personajes, empatice con ellos, se emocione con ellos y disfrute del documental. Y, digamos, que salga con una sonrisa y con la sensación de que seas quien seas, o seas como seas, muéstrate al mundo como eres, porque es lo importante. Luego si es mucha gente o poca gente... yo creo que este documental me ha liberado del yugo de la taquilla. Yo hago siempre películas con muchísimas copias, taquillazos, pelis muy grandes y tal, y tengo como la sensación de que estoy liberado de eso. Evidentemente, quiero que lo vea mucha gente y, para ser un documental, se estrena en cines, con bastantes copias y estoy muy feliz. Pero más allá de eso me siento liberado. Quiero que, lo vea quien lo vea, lo disfrute y ya está.

SOD: Entonces, ¿para ti ha sido como un cambio este proyecto?

F.G.M.: Sí, bueno. Al final es lo que te digo, me he concentrado en contar una historia y ahora mismo estoy concentrado en contársela bien a la gente y a los periodistas para que la mimen y la cuiden y la protejan y la muestren al mundo, pero no tengo la presión de si va a hacer 1 millón de euros en taquilla o si va a hacer 50 mil, porque ya te digo, es un formato mucho más pequeño.

SOD: ¿Qué le dirías a un espectador para que viera la película en el cine?

F.G.M.: Le diría que, si quiere conocer historias de gente apasionante y quiere emocionarse y viajar con ellas, pues que vea 'The best day of my life', y que lo disfruten. Y a la gente que ha ido a ver mis otras películas por favor, que vean esta también, ¿no?

Abril Zamora es actriz, pero 'The best day of my life' ha sido el primer proyecto en el que no interpretaba un personaje, sino que se mostraba a sí misma. También está participando en otras series, como, por ejemplo, en 'Vis a vis'.

SOD: ¿Es la primera vez que participas en un documental para cine?

Abril Zamora: He participado en otras cosas. He trabajado mucho como actor antes y ahora estoy trabajando como actriz. Estoy en 'Vis a Vis', haciendo una serie para Telecinco… ¿sabes? Y no, no es la primera vez que participo y tal. Lo que pasa es que sí que es la primera vez, a lo mejor, que participaba en primera persona y me exponía como personaje más allá de mi profesión. Por eso dudé mucho de si hacerlo o no hacerlo porque me daba miedo que fuera algo muy incompatible con mi trabajo o que alguien pudiera pensar si darme o no un trabajo por el hecho de haberme expuesto tanto de un modo personal. Pero creo que es una suerte y soy muy afortunada de poder formar parte de esto gracias a mi trabajo y de poder contar mi historia.

SOD: ¿Cuál ha sido la dificultad de contar tu historia?

A.Z.: Pues fíjate que no hubo una súper gran dificultad a la hora de contarla, sino que me vino un poquito después. El hecho es que no soy consciente todavía de que he participado en este documental y de que estoy tan expuesta como persona frente a los espectadores. Porque, cuando te llaman para hacer un documental como este, si te implicas tienes que implicarte al 100% y hasta aquí, no puedes decir “me meto solo un poquito y ya está”. Entonces, fue el compromiso que yo cogí con Fernando, y es ponerme al 100% y tal. Y creo que no soy consciente todavía de todo el mogollón que supone estar tan expuesta dentro de esto, pero estoy orgullosa, en cualquier caso, de formar parte. Porque solo el hecho de que pueda ayudar a una persona, de que alguien pueda sentirse identificado con algo, creo que habrá valido la pena. Y no solo me refiero a personas trans o LGTB, porque creo que es un documental que utiliza como excusa la temática LGTB y el World Pride pero habla de emociones, de personas y de humanidad, y creo que es muy fácil que la gente heterosexual o cisgénero pueda sentirse identificada con esto. Porque también, si lo piensas, todo el mundo está en proceso de cambio o de transición para descubrir cómo es uno mismo, así que es fácil que pueda sentirse identificado.

SOD: ¿Qué esperas que la gente saque como conclusión del documental?

A.Z.: Pues a mí lo que me gustaría que la gente sacara es que realmente nos queda mucho trabajo por hacer. Y que, aunque vivimos en Madrid, que a veces parece una burbuja y que parece que el mundo es muy tolerante y tal, vivimos en un mundo muy complicado, y hay historias terribles como la chica de Uganda donde allí estaba penado con la muerte hasta hace poquito. Los chicos de Rusia, que no pueden expresar su amor en la calle, ¿no?... Y eso es el mundo real en el que vivimos, y es muy duro. Entonces, creo que es un reflejo de que no podemos mirar para otro lado y de que es necesario movilizarse, y de que todo el trabajo es necesario. No estamos haciendo ningún tipo de trabajo en vano. Entonces me gustaría que la gente saliera con una sensación de tolerancia y libertad, con la sensación de: “ey, tenemos que seguir currando por esto, porque no está todo ganado”. Quiero decir, la gente que no tiene los mismos derechos todavía y demás. Entonces, por eso creo que es necesario seguir haciendo el orgullo y seguir manifestándose, quejarse.

SOD: ¿Crees que este documental puede mover a la gente, igual que en Madrid, en países como Uganda?

A.Z.: Es un poco utópico. Sería maravilloso, la verdad, pero creo que es un poco complicado por la situación en la que estamos todavía. Pero creo que el mensaje no deja de ser una cosa como una onda expansiva, y creo que puede ir abriéndose poco a poco, poco a poco y probablemente llegar a Uganda, ¿por qué no? Y que realmente cambie un poquito la opinión de alguien, ¿no? Lo bonito de esto es que yo hago este documental, tú ahora me estás entrevistando sobre él, tú a lo mejor lo hablas con otra persona, que lo comentará con otra, y creo que ese minimensaje de libertad y tolerancia puede ser un poco expansivo. Y creo que, al fin y al cabo, es un poco el mensaje y creo que es un poco la función en sí de cuando haces un documental.

SOD: Y personalmente, ¿qué te llevas tú de este trabajo?

A.Z.: Pues me llevo un montón de cosas positivas, y todavía no he analizado concretamente lo que me llevo porque todavía no noto finalizada esta etapa como para poder hacer un balance. Creo que hoy, cuando se estrene con la gente y tal, me pasarán muchas cosas, rememoraré muchas cosas, y entonces sabré y daré por finalizado el proceso del documental y sabré lo que me llevo y lo que no. Para mí, es muy emocionante conocer estas historias tan ajenas a mí, tan lejanas. De relacionarme con personas a las que nunca hubiera podido tener acceso, con las que realmente no tengo nada en común más que somos personajes LGTB. Y eso es muy bonito. Comunicarte y ver en primera persona sus historias. Ver en primera persona cómo los chicos rusos disfrutaban en la calle de su amor. O ver cómo la chica de Uganda disfrutaba de la libertad siendo ella misma sin temor a ningún tipo de represalia. Y ver eso en primera persona es muy emocionante y muy bonito.

SOD: ¿Ha sido un impulso para ti a nivel personal haber conocido a Geena, saber su historia?

A.Z.: Sinceramente, está mal que lo diga, pero no lo sé. Porque realmente fue muy interesante para mí conocer a Geena porque somos personas súper diferentes. Mucha gente ahora me habla de Daniela Vega o de 'Una mujer fantástica' y tal, y me hablan solo porque es trans. O sea, creo que no tenemos nada en común esa actriz y yo. Es decir, es como si un chico es gay y todo el mundo le habla de ficción gay, de personajes gays y todo eso o le dicen esa frase terrible de: “yo tengo un amigo que es gay”, ¿sabes? Entonces, a mí me encantó conocer a Geena porque es una persona maravillosa y que tiene un corazón de oro, y porque mantiene un halo de inocencia que a mí me parece maravilloso y me encanta estar con ella. Y aprendo mucho con ella, sobre todo, de la no pretensión que tiene en el mundo. No hay trampa ni artificio en ella en ningún momento. Y eso, en esta época en la que estamos, realmente es de aplaudir. Entonces no sé si, de un modo inconsciente, eso me ha tocado en algún lugar o no.

Max y Nick son dos chicos de Rusia que luchan en la red del colectivo LGBTI por la igualdad en su país. Durante la entrevista, mostraron bastante su sentido del humor, como nos comentaba su traductora.

SOD: ¿Quién contactó con vosotros para hacer el documental?

Max y Nick: Existe en Rusia una organización que es como la red de colectivos LGBT de Rusia. Siempre hay una serie de correos con información que hay. A través de esa lista de correos nos llegó la información de españoles que buscaban gente para el documental. Escribimos al correo que había, que era de una de las guionistas, Laura Corpa. Ella respondió y tuvimos tres pequeñas entrevistas, primero con Laura y luego con el director, Fernando. Las entrevistas se hicieron por Skype para conocernos, contar nuestra historia y ver si encajaba. Lo más curioso fue que Laura nos dijo que Fernando era un director muy famoso en España. Nos dio por buscar en Google el nombre y nos quedamos de piedra cuando descubrimos que era el director de 'Tres metros sobre el cielo', porque es una película que ha tenido muchísimo éxito en Rusia, y Fernando es muy conocido allí, sobre todo por esa película.

SOD: ¿Qué os lleváis de la experiencia de haber participado en el documental y haber conocido al resto de personajes?

M/N: En principio, no es que en nuestro día a día haya cambiado nada, pero tenemos la sensación de que no estamos solos, y eso vale mucho. Tenemos la sensación de que tenemos más amigos en España que en Rusia. Y sobre todo, saber que hay sitios en los que las cosas van bien, que eso siempre ayuda, lo hace un poco más fácil.

SOD: ¿Qué esperáis que se lleve la gente cuando vea el documental?

M/N: (Se ríen) Creemos que les va a gustar porque es una película de Fernando González Molina. Esperamos que la gente empiece a pensar, o se dé cuenta, de que los cambios que se han dado en España en los últimos cuarenta años en relación con el colectivo LGTB han pasado aquí, pero que no ha pasado, ni mucho menos, en todo el mundo. Y que hay muchos países en los que todavía se sigue viviendo un poco como en la edad de piedra. Es importante que, por un lado, está el orgullo propio, y luego el orgullo colectivo, el de la ciudad. Cuando llegamos a España, a la mitad de la semana leímos un ranking de las ciudades más acogedoras para el colectivo, en el que Madrid estaba la primera y Barcelona la tercera.  Y dijimos: “joder, estamos en la primera de la lista, qué bien”. Y la ciudad debería estar orgullosa de esa sensación también. El documental en sí no es sobre nosotros, sino sobre cada habitante de la ciudad y del país en sí, porque es un logro colectivo de la ciudad y del país.

SOD: ¿Qué le diríais a la gente para que vaya a ver el documental?

M/N: La verdad es que no lo hemos visto todavía, pero deberían ir a verla porque la ha rodado Fernando (Se ríen). Solo hemos visto el tráiler una y otra vez, pero no hemos visto la película o sea que no sabemos cómo nos vamos a ver. Al fin y al cabo, creemos que es importante verlo porque refleja un acontecimiento muy importante que tuvo lugar en Madrid por primera vez, que a lo mejor es la última, con tanta gente. Y solo por eso ya merece la pena. Además, está lleno de la cantidad de emociones tan fuertes que vivimos los seis protagonistas, y eso tiene mucho valor.

Y Timo es un deportista con una discapacidad auditiva que estaba en España para participar, como saltador de trampolín LGBT, en el Orgullo de Madrid.

SOD: Supongo que es la primera vez que participas en un documental, ¿no?

Timo: No, había hecho antes un cortometraje de una media hora. Pero un documental como tal, de una gran productora, es la primera vez, sí. Pero fue un poco casualidad, no es que quisiera. Yo me había inscrito en la competición de saltador LGTB del Orgullo de Madrid y buscaban deportistas para el documental. Me mandaron preguntas sobre el colectivo LGTB, mi implicación en el movimiento y esas cosas y, después, me eligieron. Entonces, bueno, ha sido la periodista Vanesa la que me ha implicado en el proyecto de la película, pero ha sido realmente algo casual.

SOD: ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención?

T: Que no se sepa nada sobre las personas sordas. Bueno, ha sido una suerte porque Vanesa y yo hemos encajado muy bien. Entonces, gracias a ella, han podido entender muchas cosas. Al final, ha sido una sensibilización todo el rato, porque tenían muchos prejuicios. Por ejemplo, se pensaban que como persona sorda, yo podía estar en una carroza escuchando música. Vale, media hora lo puedo hacer, pero después me aburro un poco. No sería algo que yo haría normalmente. De ahí ese momento en el que salgo con las personas sordas en la manifestación, ahí era realmente yo, y había un segundo equipo de cámara que seguía a las personas sordas en la manifestación. Había muchas cosas implicadas, desde las ideas que tenían ellos hasta las ideas que tengo yo con mi experiencia, y había que encajar todo eso. Ellos tenían sus necesidades con el documental, y querían que hiciera cosas, y yo tenía otras necesidades como persona y como quien soy, como lo que yo hago en el orgullo, y había que combinarlo. Pero ha sido muy bonito.

SOD: Además de reivindicar los derechos del colectivo LGTB, ¿esperas reivindicar algo del colectivo de sordos?

T: Por lo que se refiere a ser sordo, la reivindicación es la comunicación. Por ejemplo, la accesibilidad, la cultura, la lengua… Una persona sorda puede llegar a hablar, pero para mí no es fácil. Muchas veces la gente se piensa: “bueno, no puede hablar, pero puede participar en el mundo LGTB oyente”. Yo muestro en la película que esto no es así, que mi sitio es otro porque no soy realmente yo. Somos seis personajes y hay un momento en el que estamos andando por la calle y yo estoy cansado, así que me quito mis auriculares y me voy. Se ve que yo me alejo y que ellos siguen la fiesta, porque es su cultura, es su mundo. Y mientras, yo, me quito los aparatos porque estoy agotado. Esto lo han querido mostrar también, cómo me despido, cómo me voy a casa a dormir. Y se ve en la película porque no puedo estar todo el día luchando. No voy a hablar en la película de las leyes de la educación, de la accesibilidad con subtítulos, de la escuela… No voy a hablar de eso, no es el tema de la película, pero sí que puedo hablar de otras cosas, como, por ejemplo, ese momento de la película en el que se ve que yo no puedo estar todo el día como cualquier persona. Es más difícil siendo una persona sorda, y eso es lo que quería enseñar en la película, ese testimonio.

SOD: ¿Qué es lo que te llevas de la película?

T: La locura (se ríe). Que se haya hecho sin guion, con propuestas de última hora, con el taxi que te viene a buscar y no sabes a dónde vas. Por ejemplo, al ir al aeropuerto, tenía un taxi que me venía a buscar, y me acabé acostumbrando un poco. También los días muy largos con todo el equipo… Pero, en general, me llevo una experiencia muy bonita, y me ha provocado un cambio en mi vida porque ahora me he mudado a Madrid. Quería cambiar de trabajo y, después del rodaje, me decidí porque, quería vivir al menos un año en Madrid. Después de septiembre me vuelvo a París.

SOD: ¿Qué le dirías a alguien para que viera el documental?

T: Ayer puse un post en Facebook en el que dije que, en un mundo en el que lo más importante es el sonido, que haya una persona homosexual y sorda es un choque. Y también cómo, por ejemplo, las personas transexuales, en su recorrido de vida, han luchado contra las normas. Los derechos humanos, ser una persona que vale por sí misma… Somos seis personajes que mostramos no una cosa, sino muchas cosas del ser humano, como la diversidad. Lo que diría para animar a la gente a que vea la película es que es para ver la diversidad.

 
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Andrea Arias

Empecé a perseguir historias con Castle y me topé con el mundo del cine y las series. Ahora, para mí, las buenas películas y series suelen tener un policía y un caso, o, en su defecto, un escritor sarcástico.

About Andrea Arias

Empecé a perseguir historias con Castle y me topé con el mundo del cine y las series. Ahora, para mí, las buenas películas y series suelen tener un policía y un caso, o, en su defecto, un escritor sarcástico.