Fariña 1×08: 1988

Fariña 1x08: 1988

Fariña 1x08: 1988

Series: Fariña

4.5 Stars

Summary

Con Oubiña y Colombo en la cárcel, Esther Lago, Manuel Charlín, Bustelo y Sito mantienen la cooperativa, pero Carmen Avendaño está decidida, junto con el resto de madres de la droga, a atarles en corto.

Coder Credit

A dos capítulos de terminar la temporada, la fariña está causando estragos entre los jóvenes de la ría de Arousa. Las madres de la droga, lideradas por Carmen Avendaño, cogen sus pancartas. Si la policía no consigue nada por las buenas...

Laureano Oubiña y Colombo están en la cárcel como si fuera su casa. Con otro preso más a urgencias por sobredosis, Ricardo Portabales decide juntar en un cuaderno todo lo que sabe del narcotráfico gallego y mandárselo a la policía. Pero su compañero de celda le traiciona, y recibe una brutal paliza por orden de los dos narcos.

Aunque han hecho trizas sus hojas, Portabales no se rinde. Junta los pedazos del cuaderno, los oculta y se los da a su novia en un vis a vis. Le pide que reconstruya las páginas y se las lleve a algún juez de Madrid. Parece que es una tontería, total, hasta Padín en este capítulo decide traicionar a los Charlines y contarlo todo... pero lo que empieza Portabales se transforma en un puñetazo directo a los narcotraficantes.

Dije hace unas cuantas reviews que la policía empezaba a tener los recursos suficientes para combatir el narcotráfico. En el capítulo anterior, parecía todo lo contrario. Sí, a los narcos se les complicaba un poco lo de la cooperativa cuando Charlín deja que Ballesteros por poco mate a Javi Bustelo, pero, por lo demás, la policía solo consigue meter en la cárcel a Oubiña, y no por narcotráfico.

En 1988, los gallegos empiezan a ser conscientes de las consecuencias de que los narcos hayan teñido la ría de blanco. No todos, algunos siguen pensando que Sito Miñanco y los demás traen prosperidad a Galicia, pero el resto se están dando cuenta de que no solo traen prosperidad. Y ahí, juegan un papel decisivo las madres de la droga, dirigidas por Carmen Avendaño (a la que interpreta estupendamente Iolanda Muíños).

De hecho, hay una escena brillante. Carmen se está dando cuenta de que ir a los bares en los que venden droga con pancartas para espantar a la clientela está bien, pero no es suficiente. Así que, con todo el valor, se planta en la casa de Sito Miñanco para darle una invitación. Se encuentra en la puerta con Camila Reyes, que coge el papel y le transmite el mensaje a Sito: las madres de la droga le han invitado a un acto reivindicativo.

Sito va, pero no ve venir el golpe de Carmen Avendaño. En vez de hacer un discurso normalito, empieza a leer la lista de narcotraficantes de la ría: Colombo, Oubiña y Esther Lago, Manuel Bustelo, Manuel Charlín y sus hijos... y el presidente del Juventud de Cambados, Sito Miñanco. El acto se vuelve agresivo, los narcos que han ido empiezan a gritar, insultar y amenazar, y salen de allí con Sito, que no dice apenas una palabra.

Directo a la mandíbula. Miñanco sigue buscando que el pueblo le respete, no que le tenga miedo, así que soborna a unos cuantos políticos (que todos sabemos que aquí en España es pan comido) y consigue que le nombren hijo predilecto de Cambados. Pero allí van las madres de la droga con sus pancartas. Puede que los narcos sigan cosechando éxitos, pero ellas van a estar ahí para recordar al pueblo a quién están premiando.

La trama del conflicto Charlín-Bustelo: Javi, convencido por Leticia, llama a Ballesteros y le pide venganza. A Ballesteros le falta tiempo para decir que sí, y manda a un sicario a por Paquito Charlín. Al final, para evitar que maten a toda su familia, Manuel Charlín tiene que tragarse su orgullo e ir a pedirle perdón al colombiano, que le dice que no habrá ningún asesinato siempre y cuando le ayude a blanquear el dinero a través de la conservera. Total, que Charlín ahora tiene un bozal, y la correa la lleva Ballesteros.

Pero bueno, retomemos el hilo principal del capítulo. Lo dicho, parecía una trama poco importante, irrelevante, hasta que Darío recibe una llamada y viaja a Madrid con Carmen Avendaño. La novia de Portabales ha conseguido reconstruir las hojas y se las ha dado a un juez en la capital, y por fin les han oído. Se lo asegura el juez Baltasar Garzón (interpretado por Miquel Fernández): van a acabar con Sito Miñanco.

Un capítulo brillante que no solo ha conseguido mantener la tensión, sino que ha conseguido recrear de una manera muy realista la situación en la ría gracias a las madres de la droga y a Carmen Avendaño. Ya no tienen voz solo los narcos o la policía, o los jueces o los políticos, el pueblo gallego se levanta para decir "no" a la fariña. Yo me quedo con eso, y con el giro que van a traer a la historia a dos capítulos de terminar la temporada. ¿Conseguirán dar el golpe definitivo al narcotráfico?

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Andrea Arias

Empecé a perseguir historias con Castle y me topé con el mundo del cine y las series. Ahora, para mí, las buenas películas y series suelen tener un policía y un caso, o, en su defecto, un escritor sarcástico.

About Andrea Arias

Empecé a perseguir historias con Castle y me topé con el mundo del cine y las series. Ahora, para mí, las buenas películas y series suelen tener un policía y un caso, o, en su defecto, un escritor sarcástico.