Expediente X 11×07: Rm9sbG93ZXJz

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Series: Expediente X

5 Stars

Summary

Mulder y Scully serán víctimas de una tecnología muy avanzada pero que se acerca peligrosamente al mundo en el que vivimos.

Coder Credit

Tras un largo parón regresan nuestros agentes favoritos del FBI con un grandísimo episodio que además de entretener, nos recuerda no solo el peligro que hay en las redes sociales y en compartirlo todo por internet, sino que nos enseña el futuro hacia el que la humanidad avanza y no es precisamente prometedor. Recomiendo encarecidamente ver el episodio incluso para aquellos que no sigan el programa, no hace falta tener conocimientos previos de la serie ni hay spoilers de ningún tipo.

Lo primero de todo es una opinión personal sobre varios comentarios que he visto sobre la similitud del capítulo con “Black Mirror”, he llegado a leer a seguidores hablando de plagio y seamos serios. Primero de todo, ninguna de ellas ha sido la primera ni será la última serie, película o incluso libro que trate el tema del peligro de las nuevas tecnologías, pero para aquellos que solo se refieren a la serie de Netflix, les recomiendo que se vayan a la primera temporada de “Expediente X”, concretamente al episodio séptimo donde ya se trató el tema de las IA, y era el año 1993.

Volviendo al tema que nos toca, no me queda más que alabar el que me parece uno de los capítulos imprescindibles de la serie. Uno en el que además apenas hay diálogo y donde en el 99 % del tiempo solo aparecen los protagonistas sin presencia de otro ser humano. La falta de contacto e interacción entre las personas es otro punto a destacar, pero lo que más llama la atención es ver como muchas de las tecnologías que aparecen ya son un hecho o están muy cerca de serlo.

La tecnología es un arma de doble filo

Para entrar en materia nos hablan de una cuenta de twitter controlada por una IA que entró en funcionamiento en 2016. Era un experimento para ver cómo se relacionaba e interactuaba con los usuarios de esta red social para ir aprendiendo de ellos, y el resultado no pudo ser peor. La cuenta fue eliminada un día después ya que la IA se volvió racista, misógina y homófoba entre otras de las peores cualidades del ser humano. Lo más curioso de todo es que esta historia es completamente real y os dejamos aquí un enlace para que podáis saber más al respecto.

Ahora vamos al episodio donde la tecnología es igual de protagonista que Mulder y Scully. Todo comienza con la pareja cenando en un restaurante asiático, están solos en el local y todo está controlado por robots y máquinas. Vemos que, mientras esperan a que aparezca su pedido, cada uno está pendiente de su teléfono móvil sin prestar atención al otro: desgraciadamente es algo que vemos a diario en cualquier lugar al que vamos. Cuando por fin aparece su cena resulta que a Mulder no le gusta lo que ha pedido y al no tener a nadie a quien reclamar, cuando llega a la hora de pagar decide no dar ninguna propina.

Aquí será cuando las máquinas enloquezcan, primero negándose a devolverle su tarjeta de crédito y luego dificultando que puedan salir del restaurante. Pero los problemas solo acaban de empezar, Scully se marcha a casa en un coche robotizado tipo Ubber que ha venido a recogerla mientras que Mulder tiene su propio vehículo. La mujer se encuentra con que el coche va a toda velocidad y no obedece a sus gritos para que vaya más despacio o se detenga.

Por su parte, Mulder es engañado por su GPS que le hace dar una vuelta y regresar al local. El hombre decide echar mano del “método tradicional” y usa el típico mapa de carretera que antes de internet todos llevábamos en el coche, para así poder llegar a casa.

Coches sin conductor

Pero ni siquiera en sus respectivos hogares están a salvo. Además de haber tenido que valorar el servicio tanto del local, como del trayecto en coche, la casa de Scully está toda controlada por las IA. Primero se encuentra con que la alarma no reconoce la contraseña, pero luego todo se vuelve cada vez más inquietante y perturbador. ¿Cuál sería nuestra reacción si se nos acaba un producto como champú y al momento recibimos un mensaje en el móvil preguntando si queremos pedir más?

Vigilados, sin intimidad alguna y controlados, tal y como se siente la agente sobre todo cuando ensucia el suelo y aparece un dron con un paquete para ella que resulta ser un robot limpiador de los que ya hay en el mercado (de paso recordemos que Amazon quiere hacer entrega de sus paquetes por este sistema, así que no es nada descabellado). El aparato se pone en marcha y no solo limpia el estropicio sino que va haciendo un mapa de la casa, de verdad que no transmite seguridad alguna. Pero no termina ahí la cosa porque empiezan a aparecer avisos en la cocina sobre futuros eventos y visitas que tiene, para terminar con el frigorífico tirándole cubitos de hielo.

Mulder no ha tenido una experiencia mucho mejor, su casa no está robotizada pero sufre la visita de un dron que lo graba mientras está intentando anular, sin éxito alguno, su tarjeta de crédito desde el ordenador. Tras hartarse de ser vigilado coge un bate de béisbol y destroza el dron pero pronto aparecen decenas de ellos que incluso se cuelan en su casa para vigilar sus movimientos. Y todo ello mientras le siguen llegando avisos al teléfono de que aún está a tiempo de dejar propina en el restaurante.

Un mundo controlado por las máquinas no es sinónimo de seguridad

Mulder y Scully se reencuentran en casa de ésta. Se ha quedado atrapada mientras la casa se llenaba de gas y logra huir rompiendo la puerta de cristal antes de que se produzca el incendio. Perseguidos por los drones y otras máquinas, llegan a la conclusión de que los están rastreando y se deshacen de los móviles y todo aquello que pueda indicar su posición, incluido un consolador que el robot aspirador encontró bajo la cama de Scully.

La pareja acabará en un almacén con perros robot como guardianes, rodeados y en peligro hasta que una de las máquinas se planta ante Mulder y le tiende su teléfono móvil, en la pantalla se halla el mensaje de que le quedan segundos para dar una propina y el hombre acaba cediendo, momento en el que toda la persecución acaba. Al comentario de la app de que las IA aprenden de ellos, Mulder comenta que debemos ser mejores profesores: la moraleja real y final del episodio.

Si la tecnología se va a ir desarrollando según interactúa con las personas hay que tener cuidado con lo que se les enseña. En la escena final veremos a los agentes desayunando en una cafetería llena de personas, todas pendientes de sus teléfonos, momento en el que ellos se dan cuenta de que se están ignorando mutuamente y deciden dejar sus teléfonos y prestarse atención. Algo que nos hace abrir los ojos y de lo que muchos deberían aprender.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.