Erkenci kuş (Pájaro soñador): enamorarse en Estambul

Ya es agosto y ¿qué mejor momento del año para recomendar una serie como Erkenci Kuş? Cuando aprieta el calor, a veces lo único que queremos hacer es tirarnos en el sofá y ver una serie que nos distraiga y nos haga reír. ¿Os venís a Estambul?

Este mes nos vamos a Turquía de la mano de una de las series que llegó a Divinity hace unos meses y que anunció hace unos días su final en su país de origen (emitida en Star TV hasta el día 6 de este mismo mes). Prácticamente desde que se estrenó en España se ha convertido en todo un fenómeno en redes sociales cada tarde, e incluso ha llegado a ser tendencia en YouTube cada vez que se sube uno de sus capítulos al canal oficial (aunque la mitad de la gente no entenderá nada de lo que se dice hasta que lleguen los fansubs al rescate).

Sanem y Can en la oficina

La realidad es que Erkenci Kuş es una telenovela fresca y divertida que no es que reinvente el género, pero sí que se inclina más hacia la comedia que el drama, lo cual se agradece y es precisamente eso lo que la hace perfecta para esos momentos en los que necesitamos desconectar más que nunca. Pese a que, como acabo de decir, no es realmente novedosa en sus tramas (que a veces se repiten una y otra vez con total descaro), la serie funciona muy bien principalmente debido a sus protagonistas y a las relaciones de familia entre los personajes.

La historia tiene como protagonista a Sanem Aydin (Demet Özdemir), una joven que sueña con ser escritora y que pronto tendrá que ponerse a trabajar si no quiere acabar casada con un tipo de lo más pesado: Muzaffer (Cihan Ercan). Sanem quiere evitar por todos los medios un matrimonio sin amor (aunque luego veremos que es todo una estratagema de los padres para que se ponga a trabajar), así que aceptará el primer trabajo que se le aparece: un puesto de recadera en Fikri Harika, la empresa de publicidad en la que trabaja su hermana Leyla (Öznur Serçeler).

Hay que ser de piedra para no caer rendido ante Can Divit

Como no podría ser de otra forma, el jefe de la compañía es un joven guapísimo que besará a Sanem por error en la oscuridad de un teatro. La chica se obsesionará por encontrar a su «albatros», pues así llama a Can Divit (Can Yaman), su amor misterioso. Y, a partir de ahí, comienza una carrera a contrarreloj para encontrar al hombre que la besó al tiempo que intenta no caer rendida ante su jefe... lo cual creo se confirmaría imposible para cualquier persona que tuviera pulso.

No todo es de color de rosa en Erkenci Kuş, pues una telenovela siempre ha de tener sus villanos, tanto aquellos que son redimibles como los que no, y ese papel lo cumplen a la perfección Aylin Yüksel (Sevcan Yasar) y Emre Divit (Birand Tunca), este último, hermano de Can. Ambos guardan secretos, cuentan mentiras y traman confabulaciones contra Can, y en medio de todo se encuentra Sanem, que es demasiado inocente como para darse cuenta al principio de que la están utilizando.

Al contrario que muchas series en las que vemos a muchas jóvenes ya independizadas y lejos del hogar, en Erkenci Kus vemos la vida diaria de dos chicas que, aunque mayores de edad e incluso con trabajo, aún viven con sus padres Nihat (Berat Yenilmez) y Mevkibe (Özlem Tokaslan), algo seguramente más normal en la cultura turca que en la americana (o, por lo menos, la que nos venden a través de la televisión) y que ciertamente se acerca a lo que vivimos muchos jóvenes en nuestro país y más si nuestros padres son de los más estrictos (de esos que te preguntan hasta por qué has tardado tanto en comprar el pan).

Leyla y Deren, también guapísimas

En la serie también hay un elemento de diferenciación de clases sociales: la chica pobre de barrio (aunque a veces se duda de esa pobreza viendo la cantidad de ropa nueva que luce en cada ocasión) y el chico rico que vive en una auténtica mansión (con piscina incluida), con la típica matraquilla de «sois de mundos muy diferentes, no va a funcionar». Viendo la química entre los dos actores, es una razón que no se sostiene demasiado la verdad.

Y es que es sin duda la química entre Yaman y Özdemir lo que mantiene la serie durante tantos capítulos (51 de la edición turca, de dos horas y veinte aproximadamente cada uno), así como la maravillosa comicidad que desprende Özdemir en cada una de sus escenas. Es imposible no reírse con ella (y no de ella) cada vez que arma un lío con su torpeza o cada vez que se queda embobada mirando a Can.

Me gustaría destacar también la relación entre Sanem y su hermana Leyla, que al principio parece de rivalidad, pero más adelante queda patente el amor de la una por la otra y la complicidad entre dos hermanas que tienen que ayudarse para ocultar esos típicos pequeños secretos que no quieres que sepan tus padres. ¡Ah! Y no podía faltar tampoco la mejor amiga y confidente de la protagonista, Ayhan (Ceren Tasci), y su guapísimo hermano carnicero Osman (Ali Yagci), al que el amor no lo trata muy bien por el momento, pero cuya carrera profesional dará un giro que otro.

La familia de Sanem y la de Ayhan están muy unidas

El elenco en general es muy sólido y, aunque parte de la gente del barrio de Sanem podría no volver a salir y no pasaría nada, al final acabas cogiéndoles a (casi) todos un poco de cariño. Imaginad el edificio de Aquí no hay quien viva repartido en una calle y tendréis el barrio de los Aydin, pero en un sitio en el que el mínimo chismorreo sobre un posible novio se convierte en la comidilla de todo el lugar durante días y días. Un infierno para una chica como Sanem.

De la parte Fikri Harika, destacar a las tres personas que más importancia tienen en la empresa aparte de los dos hermanos y las dos hermanas protagonistas: Cey Cey (Anil Çelik), un chico muy excéntrico pero que será el primer amigo de Sanem en la empresa y se convertirá en imprescindible, Guliz Yıldırım (Sibel Şişman), la cotilla entrañable de la agencia, y Deren (Tugçe Kumral), la publicista jefa que tiene a la protagonista de un lado para otro y que verá peligrar (en su cabeza) su puesto en la empresa por las habilidades e ideas de Sanem (quien, por cierto, no lo he comentado, pero tiene memoria fotográfica y no se olvida de nada, un poco al estilo de Mike Ross en Suits).

Guliz y Cey Cey son los más cercanos a Sanem en la empresa

Como veis, es un elenco tremendamente grande que funciona en su mayor parte (no lo quería decir, pero lo voy a hacer: Muzaffer tendría que haber desaparecido en los primeros capítulos, o, por lo menos, su obsesión por Sanem) y, pese a que es evidente que el foco de la historia son Sanem y Can, el resto de personajes está bastante bien definido y con su papel claro en la trama.

En definitiva, Erkenci Kuş no os cambiará la vida radicalmente, pero os dejará sin duda una sonrisa de oreja a oreja cada vez que veáis uno de sus capítulos y os preguntaréis cómo saldrá de cada lío Sanem una y otra vez. ¿Triunfará el amor? Ya queda menos para ver el desenlace en Divinity.

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Natalia Méndez

Tenía algo parecido a una vida hasta que arquitectura y las series me la arrebataron. Ahora lo intento en el mundo de la traducción audiovisual. Todo empezó con Xena. Y Urgencias. Y Mujeres Desesperadas. Fan incondicional de Nathan Fillion y Felicia Day.

About Natalia Méndez

Tenía algo parecido a una vida hasta que arquitectura y las series me la arrebataron. Ahora lo intento en el mundo de la traducción audiovisual. Todo empezó con Xena. Y Urgencias. Y Mujeres Desesperadas. Fan incondicional de Nathan Fillion y Felicia Day.