Érase una vez en…Hollywood: el cuento más personal de Tarantino

Érase una vez en...Hollywood

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4 Stars

Summary

En 1969 el actor Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) trata de hacerse un hueco en la cambiante industria de Hollywood junto a su doble de acción, Cliff Booth (Brad Pitt). Puede que ninguno de los dos tengan mucho éxito pero al menos viven en el lugar indicado... a la casa de al lado acaban de mudarse el director Roman Polanski y su mujer, la actriz Sharon Tate (Margot Robbie).

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Hoy 15 de agosto se estrena la novena película de Quentin Tarantino. Tras su estreno en el festival de Cannes, donde dio lugar a todo tipo de críticas, la película llega rodeada de algunas polémicas pero sobre todo de la expectación que supone ver la que teóricamente será la penúltima película del director.

Entre febrero y el verano de 1969 Hollywood estaba en un momento crucial. Renovarse o morir lo llaman. Entre esos años la estrella de un western televisivo, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) intenta hacerse un hueco en la nueva industria junto a su doble de acción, Cliff Booth (Brad Pitt). Sus vidas transcurren entre audiciones y alcohol, cuando descubren que su nueva vecina es la actriz y modelo Sharon Tate (Margot Robbie) que como todos sabemos acabó siendo víctima de la familia Manson en la matanza de agosto de 1969.

Tarantino nos trae una película totalmente distinta a las que hemos visto hasta ahora en su filmografía. Desde la ambientación de Los Ángeles de los sesenta hasta la música y el ritmo son distintos. La historia se mueve entre Dalton, una vieja gloria que se mantiene a base de explotar los últimos cartuchos clásicos que la industria ofrece, y Tate la nueva promesa del cine que se produjo en los setenta. Mientras tenemos a Booth, que sirve como catalizador de la acción y nos conduce por los entresijos que formaban la ciudad en esa época, rancho de la familia Manson incluida.

La novena película de Tarantino es un homenaje a Hollywood sí, pero a su Hollywood y por ello Érase una vez... está plagada de las referencias que le nutrieron a él durante su juventud: los seriales televisivos, los spaghetti western y las películas de cine B que apenas llenaban las salas. Para esto Tarantino se ha rodeado de dos de sus actores fetiches y lo ha hecho completando un reparto coral de caras conocidas, incluyendo a la reciente celebridad Maya Hawke, hija de otra de las musas por excelencia del director, Uma Thurman.

Quizás ese sea el fallo principal de la película, que el viaje de Tarantino -aunque intenta ser un viaje común por el cine de la época- se queda en una nostalgia intransferible, impidiendo que los espectadores más alejados de la industria acaben por comprender y conectar todos los puntos que el director plantea. Eso y por supuesto las expectativas, que en un director como Tarantino siempre están altas. Esta es la película menos violenta (salvo la gran traca final) y es probable que la que menos acción tenga. No es malo, pero no es lo que muchos esperan del director.

Si conseguimos ignorar esto y adentrarnos en la travesía propuesta nos encontraremos con un filme que a pesar de sus casi tres horas de duración no se hace pesado. Tarantino sabe medir sus ritmos a la perfección y si a eso le sumamos la excelencia técnica que tiene la película y la interpretación magistral de Robbie y DiCaprio, el resultado es que Érase una vez en... Hollywood acaba siendo una película magistral.

Puede que Érase una vez en...Hollywood no vaya a cambiar la forma de hacer cine como ya hizo Reservoir Dogs o Pulp Fiction y por supuesto no es la mejor película de Tarantino, pero da unos cuantos momentos memorables como el momento en el que Dalton se reafirma como actor o cuando Tate es consciente de que se ha convertido en actriz, pero sobre todo la ya polémica lucha entre Booth y Bruce Lee. Las críticas de la hija de Lee hacia Tarantino por la representación de su padre seguirán llenando artículos de opinión y darán mucho que hablar en los próximos meses.

Érase una vez en...Hollywood es la película más personal de Tarantino, es su propio cuento sobre lo que vivió Los Ángeles en un momento muy concreto de la historia. Quizás no haya tanta sangre como en Kill Bill, ni tantas risas como en Malditos Bastardos, pero es la que rezuma más honestidad y la mejor película para ir anunciando el adiós del director.

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Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.

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