El “Punky Power” está de vuelta

Punky Brewster Temporada 1

Punky Brewster Temporada 1

Series: Punky Brewster

2.5 Stars

Summary

Punky Brewster es una madre de tres niños recién divorciada. En su camino se cruza Izzy, una niña huérfana que le recuerda mucho a ella misma.

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La nostalgia televisiva sigue siendo tendencia en la pequeña pantalla. El revival de Punky Brewster es la última muestra de este fenómeno que parece mirar al retrovisor en busca de tiempos mejores.

En 1984 Punky Brewster logró hacerse un hueco entre el público infantil que veían en aquella niña de dos coletas y zapatillas de distintos colores una compañera valiente con la que vivir miles de aventuras. La historia de Punky (Soleil Moon Frye), la huérfana abandonada en un supermercado y su padre de acogida, el cascarrabias y cariñoso Henry (George Gaynes), logró hacerse un hueco en el corazón de toda una generación. A pesar de no contar con el mismo éxito de otras series de la época como Padres Forzosos, la historia de Punky quedó en el recuerdo colectivo como una historia amable que puso en el punto de mira un asunto tan espinoso y complicado como es el sistema de acogida de menores desamparados. Su abrupta cancelación en 1988 después de cuatro temporadas supuso todo un mazazo para una legión de espectadores que crecían al mismo tiempo que su protagonista. 

El revival de Punky Brewster es muy consciente del legado de su predecesora. Sus episodios siguen una estructura de sitcom muy similar a la serie original. En esta ocasión seguimos los pasos de una Punky adulta encarnada de nuevo por Soleil Moon Frye. Punky es ahora fotógrafa y continúa viviendo en el mismo apartamento que compartiera con Henry hace ya tantos años. Es madre de tres niños y está en proceso de divorcio de su ex, Travis, una estrella del rock interpretada por el actor Freddie Prinze Jr. En su camino se cruza Izzy (Quinn Copeland) una niña huérfana que le recuerda mucho a ella misma y con la que conecta rápidamente.

Como ya hiciera Madres Forzosas, el revival de Padres Forzosos en Netflix, la serie sienta sus bases en la idea de la nostalgia que provoca en el espectador la serie original y en un sentido del humor muy de madres, con chistes sobre “podar el jardín” para referirse a la depilación brasileña, por poner solo un ejemplo. Una combinación que funciona pero que no es suficiente como para mantener al espectador enganchado del todo. 

El gran problema de Punky Brewster es, precisamente, apelar a la nostalgia del espectador. El personaje de Punky sigue estando ahí. Sigue siendo un torbellino de energía y su alegría y positividad siguen siendo marca de la casa. Su “Punky Power” sigue estando presente en todo momento. Sin embargo, pronto queda claro que el público objetivo de esta historia no es el espectador adulto y cuarentón. Como ya pasara con la serie original Punky Brewster es un producto infantil y adolescente. 

A pesar del título, los grandes protagonistas de la historia son los niños. La llegada de Izzy a la familia de Punky, las repercusiones del divorcio de Punky y Travis, o los nervios de las primeras citas son solo algunos ejemplos de los temas que se tratan en la primera temporada de la serie. La serie parece estar concebida para verse en familia. Un producto lo suficientemente blanco y entretenido como para lograr sentar al mismo tiempo en el sofá a todos los miembros de la misma familia. 

Tal vez lo que mejor funciona en la serie es la propia Izzy. La llegada de su personaje es lo que realmente justifica la serie y es precisamente el elemento que podemos relacionar más directamente con la historia original. La integración de Izzy en la vida de Punky y su familia recuerda mucho a aquellos primeros episodios en los que la pequeña Punky ponía patas arriba la ordenada vida del huraño Henry. Pero, además, Izzy es divertida, mordaz y atrevida. Siempre tiene algo que decir y su dinámica con el resto de personajes es maravillosa. La jovencita Quinn Copeland se revela como una pequeña cómica que apunta maneras. 

Las tramas protagonizadas por Punky son menos interesantes que las protagonizadas por los niños. Sus historias son más genéricas. No hay nada que no hayamos visto más. Hay infinidad de series que han tratado con anterioridad el divorcio y la vuelta al mundo de las citas de una madre cuarentona. La tensión entre Punky y su ex es patente desde el primer momento y a lo largo de la temporada vemos que entre ellos hay asuntos pendientes y que lo mismo su historia de amor no ha llegado del todo a su final. Ese “sí pero no” marca su dinámica, algo lógico si tenemos en cuenta que entre sus protagonistas hay mucha química. 

A pesar de ello, Freddie Prinze Jr. brilla más cuando comparte escena con los niños. Su dinámica con Izzy es muy divertida y su historia de estrella del rock que intenta encontrar un equilibrio entre su vida familiar y las exigencias de su trabajo es muy interesante y está muy bien llevada a pesar de mantenerse siempre en un segundo plano. 

El resto de personajes que aparecen a lo largo de la temporada no cuentan con tanto desarrollo. Algo normal en las sitcoms clásicas. Esto incluye a la inolvidable Cheri Johnson, la amiga de la infancia de Punky. Su personaje está tan en segundo plano que cuando aparece es casi una anécdota. Para cuando termina la temporada sabemos poco más o menos lo mismo que al principio: prácticamente nada. Probablemente sea porque el foco de la serie está siempre puesto en sus protagonistas más jóvenes y en cómo afrontan los obstáculos que se les presentan.

Al final el conjunto de Punky Brewster funciona. Al ser un producto tan blanco y familiar tal vez no era necesario recurrir a la baza de la nostalgia. La serie parece estar planteada para un público de corta edad, muy lejos de aquellos que crecimos con Punky. Es el producto ideal para disfrutarlo en familia.

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Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.

About Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.