El Ministerio del Tiempo 4×08: Días de Futuro Pasado

El Ministerio del Tiempo 4x08: Días de Futuro Pasado

El Ministerio del Tiempo 4x08: Días de Futuro Pasado

Series: El Ministerio del Tiempo

5 Stars

Summary

Aparece el cadáver de un niño de corta edad junto a la sede del Ministerio. La investigación de la detective Ayala nos llevará a realizar un viaje a través del tiempo que nos llevará hasta el futuro de España.

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El Ministerio del Tiempo pone punto y final a su cuarta temporada con un desenlace que tiene un regusto a despedida definitiva. 

El inicio del episodio nos lleva hasta la noche del 20 de noviembre de 2020. En las inmediaciones del Ministerio del Tiempo aparece el cadáver de un bebé y las pesquisas de la detective Carmen Ayala le llevan a tocar a las puertas del Ministerio del Tiempo y a interrogar a su Subsecretario. Desde el primer momento Salvador confiesa ser el autor de tan horrendo crimen. Con la calma habitual a la que nos tiene acostumbrados, el Subsecretario proporciona a la detective un relato de hechos que nos lleva por un viaje a través del tiempo que incluye no solo el pasado sino, también, el futuro.

Este cara a cara entre Salvador y la detective Ayala es lo que vertebra todo el episodio, dando cohesión a una historia con saltos temporales que nos lleva a cuestionarnos esa máxima que la serie no ha dejado de repetirnos desde sus comienzos: “El tiempo es el que es”. Es a través del relato de Salvador donde encontramos sentido a los últimos acontecimientos sucedidos en el Ministerio. Es él quien nos guía por toda una secuencia cronológica que abarca desde la desaparición de Lola hasta la muerte del niño pasando por el secuestro de Julián.

Como ya intuíamos, el viaje de Lola en la Anacronópete la llevó hasta el futuro. Más concretamente hasta el año 2065. Pronto se nos revela que es ella quien está detrás del secuestro de Julián, que despierta en el año 2070 en compañía de una Lola que ha envejecido irremediablemente como consecuencia de su viaje al futuro. Lola se convierte en la guía de Julián y le muestra el futuro de España, un país distópico que parece haber sucumbido a la tiranía capitalista de un Gobierno y un Ministerio del Tiempo que hace uso de las máquinas del tiempo para traer del pasado todo lo necesario para que, quien pueda permitírselo, sea lo más feliz posible. Sus naves lo mismo traen tomates que niños sanos y hermosos. En esta nueva sociedad distópica las desigualdades se acrecentan y son muchos los que malviven como pueden bajo el yugo de un gobierno que cuenta con su propio Gran Hermano para acabar con cualquier movimiento que pueda oponérsele. Afortunadamente, entre las sombras empieza a surgir un grupo opositor que cobra fuerza a cada día que pasa, apostando por la democracia como forma para acabar con un régimen corrupto. Al frente del mismo se encuentra Iria Martínez, nieta de Julián.

Es entonces cuando Lola le plantea a Julián y al propio espectador esa gran duda que lleva rondándonos por la cabeza casi desde el inicio de la serie. ¿Y si los responsables del movimiento de la mariposa fuesen los propios agentes del Ministerio del Tiempo? En cada una de las misiones a las que hemos acompañado a nuestros protagonistas hemos visto que siempre se produce un daño colateral. Una muerte inesperada, una consecuencia que parece menor pero que no lo es. Tal vez que Julián salvara a Maite no es tan mala idea. Al fin y al cabo, en esta línea temporal en la que la sociedad española necesita más que nunca un líder fuerte y con principios la única persona que se erige como tal es precisamente la nieta de Julián y Maite. 

Julián vuelve a 2020 justo a tiempo. Acaba de saltar la alarma de su desaparición y Salvador ya estaba reuniendo al equipo para averiguar lo sucedido. Les cuenta lo que ha visto en el futuro y no niega haber salvado a su esposa. Al principio, a Salvador le cuesta creer lo que les cuenta Julián. Su historia supone un antes y un después no solo para el Ministerio sino, también, para todo aquello en lo que el Subsecretario ha creído durante todos estos años. Hay un Ministerio del Tiempo más allá de 2020. Ya no se trata de proteger solo el pasado sino también el futuro.

Por fin se revela la identidad del extraño auditor que visitó el Ministerio en el capítulo pasado. Se trata ni más ni menos que de Juan Salcedo, Subsecretario del Ministerio del Tiempo en 2070 y principal responsable del giro corrupto que tomará el Ministerio en el futuro. Es hora de que el Ministerio de 2020 intervenga para garantizar el futuro de España. La única forma de evitarlo es trazar el árbol genealógico de Juan Salcedo e intervenir. Salvador decide acabar con el problema de raíz y envía a Irene y Alonso a 1890, a un orfanato para que recojan a Emilio Salcedo, bisabuelo de Juan. Muerto el perro se acabó la rabia, o eso dicen.

La actuación contenida de Jaime Blanch a lo largo del episodio es quizás uno de los mayores aciertos del mismo. A nadie se le escapa que Salvador Martí está confesando ser el autor de unos hechos terribles y hubiera sido muy fácil dejarse llevar por la situación y haber caído en una actuación mucho más exagerada y dramática. Sin embargo, Salvador mantiene este calma glacial a la que nos tiene acostumbrados. No vacila en ningún momento. Al fin y al cabo, ¿por qué iba a hacerlo? Por terrible que fuese la decisión tomada él se limita, una vez más, a defender la historia de España por encima de todo. Aunque eso le suponga sacrificar una parte de sí mismo. Pero no nos engañemos. Esa calma deja ver entre sus grietas las terribles consecuencias de su decisión. Salvador termina perdiendo una parte de sí mismo. Ha tenido que sacrificar sus principios y cruzar una terrible línea roja por el bien de todos. Y esas cosas siempre terminan pasando factura.

En un nuevo giro de guión la serie vuelve a cuestionarse a sí misma. Ya lo hizo la semana pasada cuando Julián cambió el pasado y logró (por fin) salvar la vida de Maite. En esta ocasión, es la detective Ayala, con la inestimable ayuda de Ernesto, la que rompe nuevamente con esa máxima de que “el tiempo es el que es” y cruza las puertas del tiempo para evitar que Salvador cometa el que probablemente sea el mayor error de su vida. Logran salvar la vida del pequeño Emilio Salcedo reescribiendo así la historia de España.

El episodio termina con Salvador despidiéndose de todos y cada uno de los miembros del Ministerio, lo que nos permite entrever lo que les aguarda el futuro más cercano a sus protagonistas. Ha llegado el momento de que el Subsecretario ceda el testigo. Su guardia por fin ha terminado. Vemos a Ernesto convertirse en el nuevo Subsecretario, a Angustias ganar por fin ese ansiado premio de la lotería, a Alonso poner rumbo a la Haya junto a su familia, a Irene dirigiendo el nuevo departamento de Memoria Histórica de la Mujer, a Julián viviendo feliz junto a Maite con quien espera su primer hijo y a Carolina empezar una nueva vida como madre del pequeño Emilio. Un futuro brillante y cargado de promesas. 

La serie nos guarda una última sorpresa antes de despedirse. Pacino es el único al que parece que la vida le sonríe un poco menos. El episodio termina con Pacino reuniéndose por fin con ella, en el día y el lugar exacto en el que sabe que Lola aterrizará a bordo de la Anacronópete, en 2065. El tiempo ha pasado por ellos pero su amor sigue ahí, tan fuerte como el día en que se despidieron. 

El Ministerio del Tiempo se despide con un episodio que logra resumir lo que ha sido la esencia de la serie hasta ahora, una fusión de géneros y un viaje no solo a través del tiempo sino, sobre todo, a través de las emociones. En este episodio queda muy patente la evolución de sus personajes. A lo largo de estas cuatro temporadas han crecido, al igual que la serie. Solo El Ministerio del Tiempo podía pegarse un tiro en el pie y salir indemne en el proceso, aprovechando la ocasión para cuestionar sus premisas, invitar a la reflexión y terminar con un desenlace que nos deja con una sonrisa en los labios. 

Se ha pasado pronto. Las ochos semanas que ha durado esta temporada han volado, se nos han escapado entre los dedos y no nos hemos dado ni cuenta. Pero, al final, la serie ha sabido cumplir. Nos ha dejado un final redondo en el que cierra con maestría las tramas de sus personajes. Lo único que lamento es que la historia de Amelia haya quedado tan desdibujada a pesar de haber quedado más que resuelta. Entre ella y Julián aún quedan muchas cosas por decirse o eso parecía. Este final parece cerrar definitivamente esa puerta.

Las puertas del tiempo parecen haberse cerrado para siempre. Días de Futuro Pasado funciona a la perfección como un final de serie aunque al término de su emisión eran muchos los ministéricos que pedían a RTVE la renovación de la serie. No sabemos lo que pasará en el futuro. Este episodio parece marcar el fin para muchos de sus personajes pero si algo ha demostrado El Ministerio del Tiempo es su capacidad para reinventarse y dar otra vuelta de tuerca a esto de viajar por el tiempo. Tal vez se haya acabado una etapa pero me da la impresión de que algunas puertas no se cierran nunca del todo. El tiempo dirá.

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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

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