El Ministerio del Tiempo 4×07: Pretérito Imperfecto

El Ministerio del Tiempo 4x07: Pretérito Imperfecto

El Ministerio del Tiempo 4x07: Pretérito Imperfecto

Series: El Ministerio del Tiempo

4 Stars

Summary

Fernando VII agoniza en su lecho de muerte antes de tiempo poniendo en peligro la sucesión de su hija, Isabel, si el Ministerio del Tiempo no interviene.

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En el Ministerio del Tiempo hemos visto prácticamente de todo. No hay género que no se haya atrevido a abordar la serie en las cuatro temporadas que lleva en emisión. Hemos tenido episodios dedicados al terror, a la ciencia-ficción, episodios más bélicos y sus responsables hasta se han atrevido con el género de espías. Tan solo quedaba un género en el que probarse: el reality show.

Pretérito Imperfecto es quizás uno de los episodios más originales e hilarantes de El Ministerio del Tiempo. La ficción siempre ha sabido adaptar su historia al género que se proponía mostrar y hasta ahora siempre ha salido victoriosa. El episodio de anoche no iba a ser una excepción. Si bien a priori la cosa podía sonar un poco rara, lo cierto es que los responsables de la serie han sabido llevar muy bien una trama que podía sonar marciana. ¿A quién se le ocurre plantearse una especie de Gran Hermano en plena corte del Rey Fernando VII?

El episodio arranca con Salvador asistiendo a una noche de monólogos en la que Juanjo Cucalón (que se interpreta a sí mismo en esta ocasión), un actor en horas bajas, hace una crítica feroz sobre lo políticamente correcto en nuestros días. La presencia de Salvador no es un capricho del destino ni mucho menos. El Subsecretario del Ministerio está allí por una razón. Necesita contratar los servicios del actor para una misión muy especial.

Y es que ha saltado la alarma en el Ministerio del Tiempo. En 1832, Fernando VII agoniza en su lecho de muerte. Un fatal desenlace que, de no intervenir el Ministerio, se producirá antes de tiempo con terribles consecuencias para la Historia de España. Hay que sacar al Rey de su tiempo y traerlo al presente para que un equipo médico intervenga y salve la vida del monarca. Su lugar será ocupado por el mismísimo Juanjo Cucalón que, sin saberlo, protagonizará el papel de su vida haciéndose pasar por el enfermo.

Comienza aquí una misión que nos deja con una serie de situaciones  a cada cual más surrealista y tronchante. Pacino insiste en volver al trabajo a pesar de su baja. Ante la urgencia de la situación y dado que Julián no responde al teléfono, Salvador termina accediendo a su participación en la misión. La pareja formada por Alonso y Pacino será la encargada de vigilar a Cucalón y se asegurarán de que la misión llegue a buen puerto. El bueno de Juanjo cree que participa en un nuevo género televisivo: el reality histórico. Piensa que aquellos que le acompañan son también actores como él y no duda en mostrar sus habilidades como intérprete improvisando alguna que otra línea a la menor oportunidad que se le presenta para horror de Salvador y Pacino.

Pronto se descubre que tras la extraña enfermedad del Rey se esconde toda una trama de intriga política y traición orquestada por el mismísimo hermano del Rey, Carlos María Isidro, y el Señor Ministro que llevan todo este tiempo envenenando al rey con arsénico. Con la muerte del Rey, su hermano pasaría a ser el monarca, dejando a un lado la sucesión de la pequeña Isabel II, lo que cambiaría y mucho la Historia de España.

Una vez más, la serie apuesta por el dúo de Alonso y Pacino para deleite del telespectador. Desde el principio ha quedado patente la química entre los dos personajes. Se complementan a la perfección y allá donde van son garantía de carcajada asegurada. Un tándem que en el episodio de anoche tampoco falló y que nos dejó con momentos memorables como el de descubrir que Alonso es un gran admirador de Juanjo Cucalón por su trabajo en la serie de Acacias 38, el culebrón de sobremesa que la cadena generalista emite cada tarde. Sin embargo, no todo son risas para estos personajes. Ambos conocen bien el sabor de la pérdida y sus años de amistad y su cercanía permiten que, entre tanta locura y carcajada, se produzcan momentos más sosegados y reflexivos en los que ambos desnudan sus sentimientos al hablar de lo que supone la pérdida de un ser querido. Y es que, aunque a veces lo olvidemos, Pacino y Alonso están curtidos en mil batallas. Sí, son fuertes como un muro pero bajo esa coraza que portan tienen cientos de cicatrices. Alguna aún no ha sanado. Alguna no sanará nunca.

Finalmente, la misión es todo un éxito. No solo de audiencia con los miembros del Ministerio enganchados a las aventuras y desventuras de Cucalón como Fernando VII, sobre todo cuando da rienda suelta a su pasión con la reina. Logran estabilizar al Rey y devolverlo a su tiempo asegurándose de que la sucesión de la Corona pase a la pequeña Isabel cuando llegue el momento. Carlos María Isidro es castigado con el exilio a Portugal y la historia vuelve a ser la que era.

Mientras tanto, Julián se cuela en el Ministerio sin que nadie se dé cuenta. Atraviesa una de las puertas del tiempo y aparece, otra vez, en el día de la muerte de Maite. Justo antes de que la atropellen, Julián le toca un hombro y hace que se voltee. Hablan, se abrazan, se besan. Maite no entiende nada. Para ella apenas han pasado un par de horas desde que se vieran en casa y no entiende este arrebato de su marido. Pero para Julián ha pasado mucho más tiempo. Podría decirse que toda una vida de anhelo. Maite retoma su carrera prometiendo que se verán más tarde en casa. Julián se aleja. Tal vez esta vez sí haya cambiado la historia. 

Esto me genera alguna que otra duda. No es la primera vez que Julián intenta salvar a Maite. Este fue el leitmotiv de su personaje durante los primeros compases de la serie. Su obsesión le llevó a intentar quebrar una de las máximas del Ministerio una y otra vez siempre sin éxito. Un recuerdo constante de que "el tiempo es el que es" y que hay ciertas cosas que van a pasar de una u otra forma. La muerte de Maite es uno de estos eventos. Si no sucediera, Julián jamás se habría unido al Ministerio y todo lo que ha pasado hasta ahora no habría sucedido. Este nuevo giro, de tener éxito, supondría pegarse un disparo en el pie ya que de algún modo estarían quebrando el axioma que ha vertebrado la serie hasta ahora. Claro que hasta que no volvamos al presente no sabremos si este nuevo intento de Julián ha tenido éxito.

Por otro lado, puede chocar al principio el volver de nuevo a esta idea de querer cambiar la historia. Volver de nuevo a la muerte de Maite se antoja repetitivo. Ya lo hemos visto, lo hemos vivido. Creíamos que ya lo habíamos superado, que Julián ya lo había superado. Pero volviendo de nuevo sobre sus pasos, Julián vuelve a mostrarnos su lado más humano. Esa cabezonería, ese sentimiento de esperanza, esa fe en creer que esta vez puede ser diferente aunque nuestra cabeza nos diga que estamos cometiendo el mayor error de nuestra vida es tan humano que lo único que podemos hacer es sentir cierta pena por el infierno que vive Julián cada día, lamentando una pérdida de la que se siente responsable. Un vacío que nada podrá llenar por mucho que pase el tiempo. He de reconocer que, en esta ocasión, me gustaría que Salvador se equivocase y que la cosa terminase de manera distinta para Julián. Tal vez es hora de decir que "el tiempo es el que era".

Por si esto fuera poco, el episodio termina dando un triple salto mortal. Nos deja una vez más con la boca abierta y los ojos como platos. No sabemos si Julián ha tenido éxito, ni las consecuencias que puede tener en el presente este último intento de Julián. De pronto, un coche sigue a Julián por un callejón. Sus ocupantes se bajan y le atacan. Logran reducirlo y se lo llevan secuestrado. Un momento, ¿qué está pasando aquí? Que alguien nos lo explique. Necesitamos respuestas.

Solo queda un episodio para poner punto y final a la temporada. A pesar de que el episodio en sí no deja de ser excelente a todos los niveles, no puedo evitar sentir cierta desazón. Quedan demasiados cabos sueltos. No termino de ver cómo van a hilar lo sucedido con Lola y con Julián ni lo que esto supondrá para la propia serie. El hecho de que Lola haya sido reclutada antes de tiempo en el Ministerio y su desaparición ya han provocado un cambio en la propia historia y coherencia de la serie que, hasta ahora, sus responsables han sabido sortear. Pero como espectadores tenemos preguntas. Tal vez demasiadas. Esperemos que baste un episodio para responderlas a todas.

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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

About Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal