El Ministerio del Tiempo 4×02: El Laberinto del Tiempo

El Ministerio del Tiempo 4x02: El Laberinto del Tiempo

El Ministerio del Tiempo 4x02: El Laberinto del Tiempo

Series: El Ministerio del Tiempo

4.5 Stars

Summary

Irene y Alonso viajan hasta la corte de Felipe IV tras los pasos de Carolina, una viajera del tiempo que procede del siglo XX, Mientras tanto, Pacino y Lola tratan de asegurarse de que Almodóvar conozca a Antonio Banderas en el Madrid de los ochenta.

Coder Credit

El Ministerio del Tiempo abre sus puertas una semana más. En esta ocasión, la aventura de nuestros protagonistas nos lleva a viajar a la corte de Felipe IV para resolver un entuerto de faldas y a la efervescencia de la Movida Madrileña de los ochenta para darnos de bruces con el mismísimo Pedro Almodóvar.

El episodio arranca con la cabecera del “Un, dos, tres”, el mítico programa de Televisión Española creado por Chicho Ibáñez Serrador que cada semana hacía soñar a los españoles con la posibilidad de ganar un apartamento en Torrevieja, el sueño ideal de cualquier veraneante de la época. El programa, dedicado en esta ocasión a la ciencia ficción, tiene como protagonista a un matrimonio que consigue hacerse con el ansiado premio final. Sin embargo, lo que debería ser una historia con final feliz oculta una vida conyugal marcada por las lágrimas, los golpes y las vejaciones. 

Esta es la carta de presentación de Carolina (Manuela Vellés). Ganadora del aclamado concurso de televisión y viajera involuntaria en el tiempo que, “sin querer”, termina poniendo patas arriba la corte de Felipe IV (Edu Soto que en este capítulo hace doblete) y que se convierte en una amenaza para la Historia de España. Y es que el apartamento de Torrevieja terminó convirtiéndose en una especie de refugio al que huir de las palizas de su marido para Carolina. Cuando éste la encuentra, a la pobre mujer no le queda más remedio que encerrarse en el baño, sabiendo que con ello tan solo logra atrasar una nueva tanda de golpes e insultos. Lo que ella no sabía, es que el armarito del baño esconde un secreto. Una puerta al pasado y un viaje hacia su tan ansiada libertad.

La llegada de Carolina pone en peligro el futuro matrimonio de Felipe IV y es el que el Rey se ha encaprichado de Carolina y está más que dispuesto a hacerla su esposa a pesar de que por sus venas no corra ni una gota de sangre real. Qué importan los escándalos si el Rey ha encontrado a alguien capaz de poner patas arriba la corte y de darle algo de vidilla. Tan entusiasmado está el Rey con Carolina que le pide al mismísimo Velázquez un retrato que capture toda la belleza de Carolina. La sorpresa que se lleva nuestro querido pintor es mayúscula cuando de la boca de la mujer y del Rey salen expresiones como “mola mazo” o “alavarse”. Es hora de que el Ministerio del Tiempo intervenga por el bien de España.

Lo primero es reclutar al equipo. Eso supone volver a contactar con Alonso y convencerle, una vez más, de que se reincorpore al Ministerio como agente activo. No cabe dudas de que en el fondo Alonso está deseando volver a sus viajes por el tiempo para proteger la gloria de España. Sin embargo, su conflicto es evidente. Volver a las andadas supondría pasar  menos tiempo con su familia y dejar a un lado el cuidado exclusivo de su hija. Es por ello por lo que Alonso pone condiciones para volver al Ministerio. Es hora de que se implante una guardería que permita la (re)conciliación de la vida familiar. Mientras tanto, será Angustias la que se haga cargo del cuidado de la pequeña, una tarea que no le hace mucha gracia a juzgar por la mirada que le lanza a Alonso antes de marcharse.

Se forman dos equipos. Pacino y Lola viajan a los ochenta para averiguar más datos sobre la extraña desaparición de Carolina. Sus pesquisas pronto les llevan hasta el apartamento de Torrevieja, adonde viajan Alonso e Irene en busca de la puerta del tiempo. Durante su investigación, Pacino se topa con un viejo amigo de la infancia, Ángel (Raúl Prieto) que le desvela que será el protagonista de la nueva película que prepara Pedro Almodóvar (Carlos Santos). Esto enciende las alarmas de nuevo en el Ministerio. Si Ángel protagoniza “Laberinto de Pasiones”, Almodóvar jamás conocerá a Antonio Banderas, su actor fetiche y quién sabe las consecuencias que eso podría acarrear en la historia de nuestro cine y nuestra cultura. Es hora de intervenir. 

Lola y Pacino terminan dándolo todo en la noche madrileña siguiendo los pasos de Ángel. Tienen que hacer lo que sea para conocer a Almodóvar y persuadirle para que conozca y le dé una oportunidad a Antonio Banderas. Pronto descubren que el cambio de protagonista no es el único problema de Almodóvar. El director manchego necesita financiación para poder rodar su película en forma de crédito y tendrá que ser el Ministerio el que intervenga por el bien de la cultura española. Con el dinero en el bolsillo, es hora de que Pedro y Antonio Banderas se conozcan. Por suerte para Lola y Pacino, parece que el destino quería que director y actor se conocieran. Cuando Lola llega a la cita que ha concertado con Pedro para llevarlo hasta Banderas, se encuentra con que el director manchego está fotografiando a un chico jovencito porque le parece guapo y al que trata de convencer para que se haga actor, sin saber que ese joven es Antonio Banderas. El flechazo entre director y actor ya se ha producido y, en esta ocasión, no ha hecho falta la intervención directa del Ministerio.

Por su parte, Alonso e Irene llegan hasta el siglo XVII siguiendo el rastro de Carolina. Rápidamente se infiltran en la Corte de Felipe IV y descubren con horror que la presencia de Carolina no es lo único anómalo. La mujer ha convertido la corte en una especie de plató de televisión donde cada día tiene lugar una versión adaptada a los tiempos del “Un, dos, tres”. Alonso e Irene deciden dejarse llevar para poder acercarse tanto al Rey como a Carolina. Por desgracia, terminan siendo descubiertos por Carolina y dan son sus huesos en el calabozo real. Tras mucho insistir, logran que Carolina hable con ellos y les cuente su historia. Huyó de los golpes de su marido y de una vida llena de miedo y dolor. En la corte del Rey está a salvo y no está dispuesta a volver a la vida de antes. Esta es la oportunidad para cambiar su historia. Irene y Alonso consiguen convencerla de que la ayudarán. Tal vez no puedan cambiar su pasado pero sí que pueden cambiar su futuro. Carolina se marcha con ellos y de este modo a formar parte del Ministerio del Tiempo.

Mientras tanto, Pacino descubre por casualidad que su amigo está muy enfermo. La vida de Ángel se apaga por culpa de una enfermedad desconocida hasta el momento. Ángel padece SIDA y a juzgar por las manchas de su piel se encuentra muy avanzada. Pacino observa con horror como su amigo se deteriora y decide pasar el tiempo que pueda con él, a su lado, sosteniendo su mano. A pesar de estar ingresado en el hospital le hace prometer a Pedro Almodóvar que rodará la película aunque sea sin él como  protagonista, y que después de esa vendrá otra, y luego otra más y que, finalmente, ganará un Oscar. Pedro se lo promete. Más tarde, con ayuda de Pacino, ayudan a Ángel a levantarse y a vestirse. Es hora de salir por última vez al escenario, ponerse bajo los focos e interpretar por última vez una versión de “Life on Mars” de David Bowie. 

La historia de Julián sigue incardinando la temporada. Aunque no haya tenido protagonismo en este episodio, hemos visto retazos de los recuerdos de Julián. Hemos visto esas imágenes que le atormentan desde que le conocimos por primera vez, en las que se ve a su mujer corriendo minutos antes de su muerte. Y en todos ellos, la presencia de García Lorca que trata de llegar a Julián. 

Una semana más, el Ministerio del Tiempo se confirma como una de las mejores ficciones de la televisión española. Menos mal que solo queda una semana para el siguiente episodio.

The following two tabs change content below.

Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

About Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

4 thoughts on “El Ministerio del Tiempo 4×02: El Laberinto del Tiempo

  1. Voy a sacar una pega: un error de bulto. En 1981, época en la que conocen a Almodóvar y huye Carolina de su marido, Mayra Gómez Kemp no presentaba el “Un, dos, tres”, de hecho el concurso no estuvo en antena. Fue en agosto de 1982 cuando comenzó la etapa de Mayra; por lo tanto, la trama de Carolina debía situarse mínimo en 1982 (aunque ya se había rodado “Laberinto de pasiones” y descuadraría el argumento del episodio).

    1. Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que desconocía estos datos y no había reparado en ellos. Ya sabes cómo son estas cosas, en el cine y la televisión a menudo se toman ciertas licencias por el bien de la historia que quieren contar. Como tú dices, si no lo hubieran hecho descuadraría la historia. Me cuesta creer que sea un error por parte de los responsables de la serie. Son conocidos por poner mimo hasta en el más mínimo detalle y en este episodio no iba a ser menos. Si te fijas tanto en el vestuario como en el atrezzo se nota que han puesto mucho cuidado en los pequeños detalles. Fíjate, por ejemplo, en las gafas de sol amarillas que lleva Lola que bien podrían ser las que lució Carmen Maura en “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón”, película también de Almodóvar o en los grafittis que se podían ver de fondo en la escena de la cabina con Pacino, reproducciones de aquellos primeros trazos de “Muelle”, nombre con el que se conocía en las calles al artista urbano Carlos Argüello y cuyo arte podía verse llenando las calles de la Movida Madrileña. Y eso solo por poner un par de ejemplos de este episodio. Es por ello por lo que quiero pensar que se trata más bien de un error intencionado más que un error de bulto. Aún así, todos somos humanos y lo mismo, como tú apuntas, se les pasó este pequeño detalle con las fechas. En cualquier caso, muchísimas gracias por tu aporte y por leernos.

      1. Es que estos detalles, desgraciadamente, los sabemos los que estamos entrados en años. Para rizar más el rizo, la expresión “ala vamos” o “alabamos” la patentaron las tacañonas bastante más tarde, allá por 1985 ó 1986.
        Por otra parte, a ver si estás de auerdo conmigo, el Velázquez de 1648 era casi cincuentón (en esa época tener 50 años era sinónimo de viejo, viejo); sin embargo nos lo presentan con un aspecto físico mucho más juvenil. Esto no quita para mí que sea el personaje más divertido y surrealista de la serie, magníficamente interpretado por Julián Villagrán.
        Enhorabuena por tu perspicaz observación de las gafas de Lola, clavaditas a las de Carmen Maura.

        1. Eres toda una fuente de sabiduría. Desconocía exactamente cuándo surgió la expresión de “ala vamos” por eso no me llamó tanto la atención su uso. Como dices estos detalles solo chirrían a aquellos que tuvieron la oportunidad de vivir esa época. Estoy totalmente de acuerdo, e 1648 un cincuentón de la época estaría, por muy Velázquez que se apellidara, probablemente estaría mucho más cascado y su aspecto probablemente sería más parecido al de un anciano. De lo que no cabe duda es que para caracterizar al personaje se han basado en su famoso autorretrato, pintado allá por 1640 si no me falla la memoria. Teniendo esto en cuenta, probablemente es por eso por lo que esta versión del pintor luce tan lozano. En cualquier caso, por suerte o más bien por desgracia, nos hemos acostumbrado a que las decisiones de cásting se permitan alguna que otra licencia. Ya no nos llama la atención tanto estos pequeños detalles si, al final, quien encarna al personaje lo borda y deja una actuación memorable. Como bien dices, de lo que no cabe duda es de que uno de los grandes aciertos en cuanto a reparto de esta serie es precisamente Velázquez, no solo por el personaje en sí sino por el propio Julián Villagrán que lo interpreta de manera excelente. Cierto es que en aras del rigor histórico no estaría mal ver a un Velázquez algo más avejentado. No obstante, también pudiera ser que optaran por esta caracterización del personaje algo más juvenil para que fuera fácilmente reconocible para el gran publico. Su autorretrato y Las Meninas son obras conocidísimas por el gran público y aunque no seas un erudito del arte pictórico la imagen al ver a este Velázquez enseguida te salta a la cabeza sin necesidad de más presentación. Tal vez sea por eso por lo que se decidieron por una caracterización “más joven”.
          He de reconocer que tuve que buscar el título de la película porque no lo recordaba. La ví hace ya unos cuantos años y recordaba claramente al personaje de Carmen Maura pero no exactamente la película. Gracias por leernos y por tus aportes. Siempre dejas algo que no sabía.

Comments are closed.