El Ferrocarril Subterráneo 1×01: Georgia

El Ferrocarril Subterráneo 1x01: Georgia

El Ferrocarril Subterráneo 1x01: Georgia

Series: El Ferrocarril Subterráneo

4.5 Stars

Summary

Cora Randall es una esclava que decide huir de la plantación de algodón en la que vive en compañía de Caesar a bordo de un misterioso ferrocarril subterráneo.

Coder Credit

La nueva serie de Amazon Prime Video es un viaje a la miseria humana. El viaje en busca de la libertad de su protagonista es la excusa para retratar uno de los capítulos más oscuros y vergonzosos de la historia estadounidense. 

Creada por Barry Jenkins, ganador del Oscar a Mejor Película y Mejor Guión Original por Moonlight, la serie es la adaptación de la novela homónima de Colson Whitehead, ganadora del prestigioso premio Pulitzer en el año 2017. Jenkins es responsable de la dirección de todos los episodios y firma el guión de la mayoría de ellos. Desde sus primeros compases queda claro que este proyecto tiene un gran componente personal para su creador. El resultado es brillante.

El Ferrocarril Subterráneo cuenta la historia de Cora Randall (Thuso Mbedu), una joven esclava que huye de la plantación en la que nació en el estado de Georgia en busca de la libertad. Cora no estará sola en este viaje. La acompaña Caesar (Aron Pierre), un esclavo procedente de Virginia al que su antiguo amo había prometido la manumisión, sin embargo, al morir éste, es vendido a la familia Randall. 

La escena que abre el primer episodio es toda una declaración de intenciones. Una sucesión de imágenes que a primera vista parecen no tener nada que ver las unas con las otras nos introduce en el viaje hacia el dolor que haremos en compañía de Cora. Esa misma escena termina de manera magistral con Cora, mirando directamente a la cámara y dejando muy claro que esta es, por encima de todo, su historia. Esta mezcla de imágenes es evocadora, hipnótica, mágica y, sobre todo, muy triste. Pase lo que pase al final sabemos que lo que nos espera en este viaje va a ser muy doloroso.

El primer episodio es casi una introducción. Jenkins nos sitúa en la hacienda Randall donde la vida no es fácil. El trabajo es duro. Largas horas bajo el sol recogiendo algodón, cultivando azúcar o limpiando, siempre bajo la atenta mirada de los amos. Hombres blancos del sur que encuentran en la Biblia la justificación para el trato que dan a los hombres y mujeres que son de su propiedad. La vida de Cora y del resto de esclavos está llena de penurias. Los hermanos Randall son crueles, no dudan en castigar duramente cualquier transgresión. La violencia, las violaciones y las vejaciones están a la orden del día. ¿Quién no querría escapar?

Jenkins no duda en mostrar con su cámara la violencia y crueldad desmedida propia de la época. La única concesión que hace hacia el espectador es alejar un poco la cámara para mostrar una perspectiva general en un momento dado, ahorrandonos el tener que ver como cada golpe de látigo descarna la espalda de un niño, por ejemplo. Pero los gritos están ahí, de fondo. Las caras impotentes del resto de los esclavos duelen casi tanto como cada uno de los latigazos, sabiendo que no pueden hacer nada y sintiéndose cómplices de una barbarie que parece no terminar nunca. Más adelante veremos como el amo inflige un nuevo castigo a otro esclavo que intentó escapar al abrigo de la noche. En esta ocasión Jenkins nos lleva en un momento dado a ver lo que sucede a través de los ojos del esclavo, viviendo en primera persona el horror al que le someten, asestando así un nuevo golpe en el estómago del espectador.

La serie es dura, cruel, devastadora y, aún así, sorprende con un mensaje de esperanza en forma de ferrocarril subterráneo. Un tren que no es más que un cuento susurrado en la oscuridad de la noche y que evoca a esa red de casas seguras que se extendía a lo largo de los Estados Unidos para aquellos esclavos que se atreviesen a emprender el viaje hacia la libertad. Pero, ¡ay! el sueño de la libertad está plagado de infortunios. La sociedad estadounidense de la época se cimenta en el infierno de los esclavos y el camino hacia la libertad no estará exento de peligros e infortunios. Sabemos que la huida es solo el principio. El viaje de Cora no ha hecho más que empezar y el tren tiene que realizar muchas paradas antes de llegar a su destino final.

El peso de la historia recae sobre los hombros de su protagonista. El trabajo actoral de Thuso Mbedu es impresionante. La actriz sudafricana está soberbia en un papel exigente y cargado de matices. Cora tiene muchas capas y poco a poco las vamos intuyendo. Las emociones contenidas a duras penas del personaje no son fáciles y el trabajo de Mbedu brilla con luz propia. 

La fotografía corre a cargo de James Laxton, con quien ya trabajó el director tanto en Moonlight como en If Beale Street Could Talk. El director de fotografía juega con la luz y con la imagen para hacer de cada fotograma una obra de arte. Su trabajo evocador y mágico dotan de personalidad a la narración. Sin embargo, no nos engañemos, la belleza de las imágenes no mitigan el horror y el dolor de los protagonistas. 

Tal vez el gran error de la serie haya sido estrenar todos sus episodios a la vez. No es una serie que se beneficie del denominado binge-watching. La dureza de sus imágenes y el horror de su historia necesita ser digerida episodio a episodio. Es necesario que la historia respire. Especialmente si tenemos en cuenta el ritmo elegido para contar la historia de Cora. Un ritmo lento y pausado que se cocina a fuego lento, elegido para que cale en el espectador un relato duro y cruel acerca de la miseria humana. Hubiera sido más inteligente apostar por el formato elegido por otras plataformas en las que se estrena un capítulo de forma semanal.

Aún así, El Ferrocarril Subterráneo es un relato potente acerca de lo peor del ser humano. La huida de Cora es solo el principio de un viaje a bordo de un tren que nos lleva a diseccionar el dolor, la crueldad y la violencia de la que es capaz el ser humano. Una serie cruda y muy dura que no dejará indiferente a nadie. Sin lugar a dudas, está llamada a convertirse en una de las series de las que todo el mundo hablará este año. Una maravilla.

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Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.

About Marta Ramirez

Abogada de día y cinéfila y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en cine y TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal.