El Cuento de la Criada (The Handmaid’s Tale) Temporada 2: la actualidad hecha ficción

El Cuento de la Criada (The Handmaid's Tale)

El Cuento de la Criada (The Handmaid's Tale)

4.5 Stars

Summary

June tratará de salir de Gilead con la ayuda de Nick y la Resistencia antes de que nazca su bebé. Emily es enviada a las colonias y Moira tendrá que acostumbrarse a su vida en Canadá.

Coder Credit

La segunda temporada de 'The Handmaid’s Tale' tenía ante sí uno de los retos más complicados en la televisión: argumentar y defender su propia existencia. Con la novela de Margaret Atwood ya desarrollada en la primera temporada, la serie solo tenía dos opciones: o destruía una serie que estaba traspasando las pantallas para convertirse en todo un movimiento social; o consolidaba el que podía ser uno de los mejores dramas actuales.

Ante semejante dualidad, la segunda temporada de ‘The Handmaid’s Tale’ arrancaba llena de incógnitas justo donde lo dejamos, con June (Elisabeth Moss) tratando de escapar de Gilead. La primera mitad de la temporada mantenía el mismo tono al que nos acostumbramos la anterior, eso sí con mucha menos narración de la propia June. Los guionistas optaron por no rellenar los silencios y que las imágenes hablaran por si solas. Todo un acierto si consideramos que en estos primeros episodios había que entender la soledad que estaba sufriendo June por lograr su objetivo.

Otro acierto de la primera mitad de episodios fue ver el desarrollo de Emily (Alexis Bledel) y su vida en las colonias. Era un terrible mundo del que habíamos oído hablar pero que no habíamos visto y nada mejor que hacerlo que con un personaje del que solo nos habían otorgado unas pinceladas en la primera temporada. Conocimos así la dura vida que les espera a las mujeres que iban a las colonias, no todas criadas. También aprendimos sobre el pasado de Emily y la ira que albergaba contra todo el sistema de Gilead. Sin embargo, la falta de criadas hizo que muchas mujeres de las colonias volvieran a la vida doméstica, Emily era una de ellas y con este cambio se produjo la casi desaparición de su personaje hasta el final de la temporada.

The Handmaid’s Tale’ optó entonces por centrar todos sus esfuerzos en contar exactamente lo que su título dice, el cuento de la criada y puso los ojos en la vuelta de June a la vivienda de los Waterford para narrar sus últimos meses de embarazo. Lo que no nos imaginábamos es que no sería June, sino Serena, quien robara todo el protagonismo de la temporada.

Pocas nominaciones a los Emmys me parecen más justas que la lograda el jueves por Yvonne Strahovski. La actriz ha dotado a este personaje de una complejidad poco usual en la ficción estadounidense. Todo gracias a que los guionistas esta vez sí, han dedicado tiempo a desarrollar a su personaje. Nos adentramos así en la mente de una mujer que un día fue más poderosa que su esposo y que renunció a todo por su deseo de ser madre. Strahovski ha sido capaz de dar vida a un personaje oscuro, cuyo deseo roza la obsesión, y aun así crear un vínculo emocional con el espectador que hace que comprendamos hasta sus más terribles actos. Su amor por Nichole se pone de manifiesto cuando en el último capítulo de la temporada ‘The Word’, Serena entiende por fin que la niña no podrá tener una vida feliz, o plena, en Gilead. Su lectura de la Biblia en una sala llena de hombres es una de las escenas más potentes de la temporada. Pero es precisamente gracias a la evolución de la temporada por la que comprendemos sus últimas acciones en este episodio, dejar huir a June y al bebé.

En esta decisión de Serena tuvo mucho que ver uno de los nuevos personajes más interesantes, Eden (Sydney Sweeney). La adolescente, obligada a casarse con Nick, cumple con devoción su papel de esposa y rellena otros huecos en la mitología de Gilead que nos faltaban en la primera temporada. La boda múltiple de niñas con oficiales de Gilead en el quinto capítulo de la temporada “Seeds” es otro de esos momentos aterradores. Eden era casi una gota de alegría e inocencia en la casa de los Waterford, por eso su final desgarra a Serena como lo hace. La niña no solo huyó por amor, sino que fue delatada por su propia familia y encima leía la Biblia con el mero objetivo de entender a Dios. Ese Dios que ahora dominaba la vida de todos. Fue Eden al final la más valiente de todas las mujeres, la que no se declaró una pecadora porque sinceramente no lo era. Lástima que en Gilead las mujeres valientes tengan tan poco recorrido.

Strahovski ha estado espectacular en la temporada, pero Moss no se queda atrás. Si la actriz merece de nuevo el Emmy en su categoría lo será sin duda por el undécimo capítulo “Holly”. Un parto en medio de la nada, sin apenas diálogo y que sobrecoge con cada plano. Jamás antes una mirada a un lobo había dado tanto miedo. Vivimos con tensión como prepara las provisiones para huir, con ira el ver que la puerta del garaje no se abre y con miedo la llegada de los Waterford. Porque sí, hasta en los capítulos donde solo sale unos minutos Strahovski consigue brillar. Pero son las miradas de Moss, su ceño fruncido y su parto los que nos dejan sin palabras.

La ya famosa escucha de radio de Oprah Winfrey en ese episodio nos recuerda que aún existe en algún lugar otros Estados Unidos. Ese lugar es Canadá, donde los Waterford harán una visita diplomática que no saldrá según lo previsto. El viaje a Canadá sirve para que nosotros, espectadores, recordemos la existencia de Luke o Moira, personajes casi olvidados esta temporada. Sin embargo, es una auténtica pena que ‘The Handmaid’s Tale’ no haya sabido llevar esta trama hacia delante, ¿qué pasó tras la publicación de las cartas de las criadas –más allá de la vuelta de los Waterford a Gilead-?

Ese ha sido el gran problema de la temporada, no saber desarrollar las tramas por igual. No sería un problema muy grave si no nos plantásemos en los últimos episodios con una Emily a la que casi habíamos olvidado en una nueva casa muy extraña, con el “arquitecto de la economía de Gilead”. Es por eso que cuando la tía Lydia aparece y Emily la apuñala, nuestro sentimiento es más de shock que de alegría o de apoyo a la criada. Casi habíamos olvidado la ira contenida por Emily, lo sufrido por culpa de la tía Lydia que fue la que la mutiló, y eso se debe a que la serie había olvidado su personaje gran parte de la temporada. Lo mismo sucede con Moira o la propia tía Lydia. Ann Dowd siempre mejora una escena, pero no podemos comparar lo que hizo la primera temporada con esta. Eso sí, esperemos que la puñalada de Emily no haya sido mortal, porque lo que ‘The Handmaid’s Tale’ no necesita es librarse de Dowd tan fácilmente.

Es así como llegamos a un final que ha enfadado a media audiencia y frustrado a la otra. Hay varias cosas importantes en este capítulo final aparte de las ya mencionadas. Por un lado, lo poco que han conseguido sorprendernos con el giro final de Lawrence, que lleva a Emily hasta un punto seguro para su huida. El hecho de que el hombre no quisiera participar en la ceremonia y su reacción ante el apuñalamiento, nos hacía ver que ese camino en coche con Emily no iba a suponer el fin de la criada. A pesar del gran trabajo de Bledel, la única en conseguir cierta tensión en el momento, la historia era tan obvia que casi nos avergonzaba teniendo en cuenta el nivel de guion de la serie.

Y por otro lado está la huida de June con su bebé. La segunda temporada de ‘The Handmaid’s Tale’ ha tenido varios momentos destacados de sororidad entre sus protagonistas y uno de ellos sucede en este episodio donde las Marthas, esos personajes de los que apenas sabemos nada, se unen para lograr que la criada consiga escapar. Es conmovedor ver a June yendo de un punto a otro ayudada por una Martha a la que ni siquiera conoce, su sonrisa al darse cuenta de la organización de las mujeres es la nuestra.

Es quizás por eso, porque sabemos lo que se han jugado todas esas mujeres (y por qué no decirlo, también Nick que se ha descubierto ante el Comandante Waterford), por lo que nos indigna su decisión final de no montarse en el camión y entregar a su hija a Emily. La decisión de quedarse en Gilead para recuperar a Hannah puede ser moralmente justificable pero trae consigo una grave amenaza para la serie: la repetición de trama.

Si ‘The Handmaid’s Tale’ quiere ser recordada como una de las mejores series de estos últimos años debe tener muy claro cuándo y cómo va a terminar la serie. Lo que no puede ser es que nos llevemos capítulos y capítulos alrededor de Gilead sin sentido alguno, porque entonces esto bien podría no acabar nunca. El refranero español es muy sabio para estos casos, lo bueno, si breve, dos veces bueno.

La segunda temporada de ‘The Handmaid’s Tale’ ha sido una montaña rusa de emociones. Cada capítulo ha estado cargado de una tensión que se podía saborear. Los acontecimientos políticos actuales siguen dando pie a que la serie cale de una forma inesperada en su audiencia. La decisión de la administración Trump de separar a los hijos de inmigrantes de sus padres nos recuerda demasiado a lo que sufre June con su hija Hannah y de poco nos sorprende una historia donde los hombres decidan sobre los úteros de las mujeres, porque eso se lleva haciendo toda la vida. Son estas cosas las que convierten a ‘The Handmaid’s Tale’ en una serie de obligado visionado. Puede que 'Juego de Tronos' vuelva a competir este año en los Emmys pero lo que está claro es que ‘The Handmaid's Tale’ no va a soltar su corona tan fácilmente.

The following two tabs change content below.

Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.

About Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.