El Camino hacia la libertad de Jesse Pinkman

El Camino: Una Película de Breaking Bad

El Camino: Una Película de Breaking Bad

Series: Breaking Bad

4 Stars

Summary

Jesse Pinkman huye en busca de un futuro lejos de Albuquerque y de su pasado.

Coder Credit

En los últimos años parece haberse puesto de moda que el final de una serie no implique el desenlace definitivo de una historia. La nostalgia es sinónimo de éxito seguro y eso parece haber calado hondo en las grandes plataformas. El Camino es una buena película aunque totalmente innecesaria.

Hay vida más allá de la pantalla de créditos de nuestra serie favorita. Sexo en Nueva York inauguró la práctica de los episodios epílogo en forma de película. La fórmula funcionó tan bien que le siguió una segunda película. Desde entonces los fans de Downton Abbey, Deadwood y ahora Breaking Bad han podido ver qué hay más allá de la última imagen de sus protagonistas.

Y eso que en el caso de Breaking Bad la serie como tal acabó mucho antes de su último episodio. Para muchos el final de la serie está en ese maravilloso episodio que es Ozymandias. Si ya el último capítulo de la serie parecía casi un extra para los fans, El Camino es un epílogo que nos deja con la misma sensación con la que nos quedamos después de ver el final de la serie.

La película protagonizada por Jesse Pinkman (Aaron Paul) retoma la historia justo donde la dejamos. Volvemos a esa huida entre lágrimas de Jesse que, tras meses de encierro y trabajo esclavo, tiene ante sí la posibilidad de tomar, por fin, las riendas de su vida. Una imagen de esperanza para los fans de la serie que pedían algún tipo de redención para el joven cuya ingenuidad le llevó a aliarse con el demonio de Heisenberg.

La huida de Jesse en pos de un futuro no va a ser un camino fácil. Eso es lo que trata de contarnos Vince Gilligan en las dos horas que dura la película. En la cinta se intercalan imágenes del presente de Jesse con flashbacks en los que somos testigos del infierno que tuvo que soportar el bueno de Jesse durante su cautiverio a manos del grupo neonazi que lo secuestró para obligarle a cocinar la metanfetamina azul que hizo famoso a Heisenberg. 

Una historia contada a modo de western  contemporáneo en la que vemos a Jesse huyendo como si de un forajido se tratase y aferrándose con uñas y dientes a esa idea de libertad que le permita empezar de cero. Una idea que es casi una ilusión en el caso de este personaje. Su aventura junto a Walter White le ha llevado a los límites en más de una ocasión. No olvidemos que Jesse era la brújula moral de Walter. El viaje hacia la oscuridad de Walter ha dejado un reguero de víctimas por el camino. Tal vez el más perjudicado en toda esta historia haya sido Jesse. Heisenberg dejó tras de sí un muchacho roto, con el alma destrozada. ¿Qué futuro le espera a Jesse sabiendo que siempre tendrá un ojo en el retrovisor mirando a su pasado?

No es esta una historia de redención ni mucho menos. Si acaso una historia ligeramente esperanzada. Aquel Jesse Pinkman alegre e ingenuo de los primeros días hace mucho que abandonó este mundo. Fue fagocitado por la oscuridad de Heisenberg que poco a poco fue manchando su alma. Al pobre solo le queda es recoger los pedazos de su persona y tratar de recomponerlos. Un puzzle que no veremos pero que tampoco necesitamos ver. Es hora de que Jesse se retire en silencio y viva en el más absoluto anonimato. Bastante tiene con lo vivido. Esas imágenes le acompañarán el resto de su vida junto con las cicatrices de esta maldita aventura. Es hora de dejarle en paz de una vez por todas. 

Lo que sí tenemos es el sabor de Breaking Bad. La fotografía es excelente. Una vez más volvemos a las calles de Albuquerque, al desierto y a sus barrios suburbiales. Volvemos a disfrutar de ese sentido del humor tan particular que siempre ha caracterizado a Breaking Bad y que muchos echábamos de menos. Incluso nos reencontramos con algún que otro personaje. Mención especial merecen las apariciones inesperadas y algún que otro easter egg que los fans de la serie sabrán apreciar. 

Lo único que afea esta película es Todd. La imagen del personaje dista mucho de aquella que pudimos ver en la serie. A simple vista queda claro que el actor no goza de la misma condición física de antaño. Un fallo que afea esos flashbacks en los que aparece junto a Jesse. Está claro que el tiempo ha pasado para todos los implicados en la película. El mismo Aaron Paul no luce igual que en los primeros episodios de la serie pero en el caso de Jesse Plemons el cambio físico es drástico y evidente. Lejos queda la cara de ángel que nos hizo simpatizar con el psicópata de Todd, por no hablar de aquel envidiable cuerpo atlético y juvenil. 

El Camino no es una película necesaria. No cuenta nada nuevo. Eso no la hace menos disfrutable. Aquellos que sientan nostalgia por la serie y sus personajes disfrutarán viendo este episodio extra de la historia. No verla no implica ningún cambio con respecto al final que ya disfrutamos en su día. Se trata simplemente de reencontrarnos por un rato con un personaje, un lugar y una historia. Perfecta para aquellos a los que les cueste despedirse de Breaking Bad.

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Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal

About Marta Ramirez

Estudiante de Derecho de día y seriéfila de noche. Un día colgué la bata y el fonendo para probar la segunda carrera que más veces se ha retratado en TV. Aspirante a ser la nueva Ally McBeal