Dolor y gloria, todo sobre Almodóvar

Dolor y gloria

Dolor y gloria

4 Stars

Summary

Salvador Mallo es un reputado director de cine que se ve apartado de su profesión debido a una serie de dolencias que le impiden llevar una vida normal. El aislamiento y los recuerdos le atormentan y decide emprender un camino para mitigar el dolor que incluirá drogas y reencuentros.

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La vida duele y el tiempo nos pasa factura. La juventud que creemos eterna se despide poco a poco de nosotros dejándonos un recordatorio en forma de achaques y dolor. 

Es lo que nos hace darnos cuenta de que no somos eternos y de que hay cosas que escapan a nuestro control. Salvador Mallo (Antonio Banderas) lo sabe bien, pues pese a ser el director más reputado de España se ha retirado forzosamente porque no puede soportarse más.

La muerte es de lo poco justo que hay en este mundo, pues termina por llegar a todos independientemente de la cuenta corriente, ideología o aspecto físico que se tenga. Hay vidas que son un paseo y otras un calvario, la perspectiva hegemónica del hombre blanco privilegiado nos ha mostrado multitud de obras exasperantes sobre la crisis creativa o la espiral de autodestrucción de un hombre en declive. Lo que podría haberse repetido en esta película, para más inri autobiográfica, del director manchego por excelencia se convierte en un generoso regalo desprovisto de ínfula y con una desnudez sin artificios que descubre una vulnerabilidad que da pudor.

Sin ser literal, se expone relatando retales de su vida aquí y allá que van de las luces a las sombras, hasta llegar a la oscuridad de un pozo que funciona como posible redención.

De la luz de las lavanderas que cantan a los peces jaboneros con el rostro de Penélope Cruz o Rosalía, a la oscuridad del caballo como vicio tardío a la desesperada. Una serie de encuentros y reencuentros con las personas que más han marcado su vida le ayudarán en su retiro creativo hasta transformarlo simplemente en un hiato.

Primero con Asier Etxeandia, esa bestia parda que lo mismo canta, que mueve su cuerpo o recita con la pasión y la fuerza de lo último que va a hacer en su vida. Alberto Crespo, el actor al que interpreta y que lleva treinta años sin hablarse con Salvador Mallo, (¿a qué actor o actriz  real representará este personaje? no podemos evitar preguntarnos) recibe con recelo este encuentro pero le llega como agua de mayo pues su carrera en estos momentos también haga aguas. Un poderoso relato sobre el amor al cine en la niñez como vicio que le salvó la vida aunque no le permitiera salvar a la persona amada se convierte en uno de los momentos más emocionantes de la película, quizá algo inconexo del total, pero si el director quiere decirnos algo es en ese momento y en las escenas con Julieta Serrano, su madre.

Aquel monólogo le trae de vuelta a un amor de juventud que se truncó demasiado pronto, y Leonardo Sbaraglia protagoniza la escena posiblemente más ficcionada e incompleta de la película. El propio Almodóvar afirma que él no habría sido tan benevolente en una situación así, que habría rendido cuentas o sentido más rencor, pero el cine es mensaje, y enfrentarte a tu pasado practicando el perdón te liberarán de lastre y te ayudarán a seguir adelante.

Un reparto faculto que completan Nora Navas, que interpreta una persona que ha trabajado para Salvador toda su vida y que forma parte de su familia por encima de la suya y unos debutantes Asier Flores y César Vicente hacen alarde de un talento natural al estrenarse en el cine con sus papeles de Salvador de niño y al albañil con corazón de artista y primer objeto de deseo.

Unos ojos que cambian de color (los de Penélope y Julieta Serrano) dan pista sobre la sorpresa maravillosa que encontraremos al final, pero antes que eso debemos disfrutar de la interpretación de ambas y sufrir a través de una madre y un hijo que no supieron entenderse. Una madre que intuyó a su hijo y lo respetó pero que no esconde que le hubiera preferido diferente, y un hijo que lo sabe y que construyó su vida lejos de ella.

"Dolor y gloria" se corona como una de las mejores películas de Almodóvar, aterrizó en nuestras pantallas con un reguero de elogios y una dilatada inversión publicitaria que ha dado sus merecidos resultados, pues se ha convertido en el mejor estreno viernes de una película española en 2019 formando largas colas en el cine aguardando verla.

La contención y la vulnerabilidad son los dos puntos fuertes de la película, porque sorprenden de un director con tanto color y despiporre (aunque honestamente se echa un poco de menos el humor, aunque lo hay en pequeños destellos) y gran parte de ellos de transmite gracias a la sensacional interpretación de Antonio Banderas. Sin duda la mejor interpretación de su carrera, el actor desaparece completamente en pos de un director al que interpreta pero no imita (tal y como le apuntaba Pedro: haz de mí pero que no se te note), una caída de ojos, tono de voz y andares que le convierten en la encarnación de un genio al que la gloria le sabe lejos porque no puede sentir más que dolor.

Un dolor de dentro y de fuera que le han tentado con rendirse aunque por suerte, sabemos que no.

 
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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

About Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.