Deep State 1×08: Blood in the Sand

Deep State 1x08: Blood in the Sand

Deep State 1x08: Blood in the Sand

Series: Deep State

4 Stars

Summary

Después de asesinar premeditadamente y a sangre fría a seis norteamericanos para vender una guerra contra Irán, Harry, Leyla y Max intentan conseguir pruebas con las que destapar toda la conspiración y detener a Amanda Jones.

Coder Credit

Con todos los ases fuera de las mangas y las cartas sobre la mesa, y después de asesinar a seis norteamericanos en territorio iraní a sangre fría, empieza la verdadera carrera para destapar la conspiración de la Casa Blanca. ¿Conseguirá el gobierno estadounidense vender una guerra... otra vez?

Después del pedazo de capítulo que precede al final de temporada, no esperaba menos de la serie en su último episodio. Ya era hora de que Fox cumpliera con lo prometido: acción, duelos entre espías, persecuciones e investigaciones a contrarreloj para sacar a la luz una trama digna del Watergate. Se han hecho de rogar, eso sí, pero la pregunta es: ¿han conseguido que merezca la pena?

Haciendo un balance de los ocho capítulos, teniendo en cuenta que cinco han sido pura transición... pues no, a nivel general, se podría considerar que no merece la pena darle una oportunidad. Pero no quiero centrarme en lo general en este análisis. Al fin y al cabo, hasta las mejores historias, a veces, tardan en enganchar.

Voy primero con la trama que no me ha convencido en ningún capítulo: la de Anna. Y voy a empezar diciendo que, ahora que he visto el final de temporada, no entiendo qué aporta Noah a la historia. Es más, he tardado en darme cuenta de que ni siquiera le mencionan en las últimas escenas. Simplemente, desaparece. Pero el problema no es que desaparezca de la historia, el problema es que desaparece y no pasa absolutamente nada, y no sabemos cómo termina su historia y ni siquiera nos extraña.

Pero Anna mejora en el último capítulo. También se ha hecho de rogar, como Fox, pero deja de parecer un personaje sobreactuado y lleno de quejas. Cuando llegan a otra casa, y se reconcilia con Max, consigue que los espectadores empaticen con la historia. Que por fin les interese. Y eso se debe, en gran medida, a que mejora muchísimo la actuación de Lyne Renee, la actriz que interpreta a Anna.

Sigo pensando que esta trama debería haber tenido menos protagonismo. Tiene bastante relevancia, demasiada para mi gusto, pero también es verdad que lo veo justificado (al menos, en el octavo episodio), porque la historia de Max y su familia es fundamental para entender el final del capítulo.

Bien, por otro lado, después de presenciar el asesinato de los seis norteamericanos, Leyla y Harry vuelven a Londres para poner fin de una vez a toda la conspiración. Continúan la investigación con Max, que está desesperado por encontrar una solución, y llegan hasta Andrew Jackson, el marine que dirigió el asesinato en Irán. Acaban en medio de un tiroteo con los agentes que envía Amanda, y una de las agentes consigue dar a Leyla.

Por un momento, pensaba que se la iban a cargar. Total, siendo ya el último capítulo de la temporada (y parece, por cómo dejan el final, que una segunda temporada no va a haber), podrían haberlo hecho perfectamente. No ha tenido mucha importancia en la historia (su única finalidad parece que es definir el personaje de Leyla), pero me ha gustado que rompieran la sensación de invulnerabilidad de los personajes. Al fin y al cabo, los únicos protagonistas que han salido heridos en alguna escena han sido ella y Max.

Siguen tirando de la manta y se topan con Martin Collins, un abogado que es más bien el eslabón débil de la cadena y terminan llegando hasta Amanda Jones. Y aquí es cuando la serie da un giro de ciento ochenta grados: cuando Max tiene que decidir qué hacer con las pruebas que han ido consiguiendo.

Amanda (un papel maravilloso de Anastasia Griffith, que al principio parecía que no pintaba nada y que ha ganado relevancia con la muerte de George), en una suma de escenas muy buenas, va perdiendo el control de todo lo que ha ido vigilando durante la temporada. Es que llega un punto en el que se la ve completamente derrotada. Parece que va a tirar la toalla; es más, parece que se la van cargar, y, de repente...

Ahí tiene mucho que ver Max. Lleva toda la temporada persiguiendo la verdad, hablando con Olivia para sacar a la luz todo lo que están descubriendo, intentando averiguar qué tramaban la CIA y el MI6 con Harry y con Leyla, y, cuando por fin lo consigue y tiene las pruebas suficientes, le dice a Amanda que no saldrá la verdad a la luz si deja en paz a su familia. Y Amanda acepta, porque le viene de lujo para escalar hasta la cima jerárquica de la CIA.

El final me ha encantado. Resume a la perfección lo que adelanta el título de la serie: cómo funciona todo lo que hay detrás de un gobierno y que no se ve. Cómo sigue importando más el dinero que el pueblo. Y cómo, cuando alguien lo descubre todo y está a punto de destaparlo, decide retractarse y buscar un beneficio. Sí, el beneficio es la seguridad de su familia, pero es lo que le dice Harry: tenía la oportunidad de levantarse por lo que era correcto, y el espía del año no lo hace. El hombre arrepentido por haber matado a aquel científico, el que participó en esos asuntos del estado profundo, el que ayudó a vender la guerra de Irak y grabó un vídeo porque le remordía la conciencia, termina traicionando sus principios.

Creo que, al final, de una manera excepcional, la serie trata de dejar la crítica que resume el ex-senador Burrell cuando Max va a enseñarle la confesión de Collins: a la gente ya no le interesa la verdad. No busca contar lo que hacen los gobiernos, aunque lo hace en el proceso, busca hacer una crítica social. Y, a pesar de que la cagan en varios capítulos, lo acaban consiguiendo con cierre espectacular.

 
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Andrea Arias

Empecé a perseguir historias con Castle y me topé con el mundo del cine y las series. Ahora, para mí, las buenas películas y series suelen tener un policía y un caso, o, en su defecto, un escritor sarcástico.

About Andrea Arias

Empecé a perseguir historias con Castle y me topé con el mundo del cine y las series. Ahora, para mí, las buenas películas y series suelen tener un policía y un caso, o, en su defecto, un escritor sarcástico.