Cuando un punto y seguido debería ser punto final

Las series de televisión son todo un negocio. Estos programas generan una gran cantidad de dinero con la publicidad emitida, la venta de las temporadas, merchandising... por lo que cuando una cadena tiene una serie de éxito en sus manos la explota al máximo para obtener todo el beneficio posible. Es algo totalmente normal, pero llega un momento en el que estirar el chicle conlleva la pérdida de calidad y un buen programa pasa a ser algo que no se parece en nada al producto original. Pero... ¿es realmente necesario llegar a esto?

Todos hemos sufrido cuando una de nuestras series llega a su fin y nos toca decirles adiós a esos personajes que han formado parte de nuestra vida durante unos años, peor aún es cuando la serie es cancelada sin llegar a su final lo que crea una enorme frustración en los fans que se quedan con una historia inconclusa. Hoy en día sabemos que lo más difícil para una serie es superar su primera temporada, las cadenas de televisión buscan grandes éxitos, por lo que si en su tanda inicial de episodios el programa no consigue la audiencia que esperaban no se le da una oportunidad. Es más fácil desechar el producto y probar con otra cosa.

Así vemos año tras año como nuevas series inundan la parrilla televisiva y sólo unas pocas logran seguir con vida para un segundo año, y cada vez son más los fans que, cansados, prefieren esperar a ver cómo funciona el programa en su país de origen y si tiene expectativas de futuro entonces empezar a verla, todo por miedo a engancharse a una historia que luego será eliminada pese a que tenga un público fiel, si a la cadena no le parece suficiente la va a cancelar igualmente.

CSI supuso una reinvención de las series de temática policial
CSI supuso una reinvención de las series de temática policial

Por otro lado tenemos esas series que producen beneficios y tienen un futuro más que asegurado, son series que gustan en todo el mundo, con mucha audiencia y las hay de todo tipo y para todos los públicos. Todos hemos acabado volviéndonos adictos a alguna de estas series, pero llega ese punto en el que empezamos a notar un bajón en su calidad, que los personajes ya no pueden evolucionar más o que las tramas se repiten porque ya no hay mucho más que contar.

Una serie no puede sobrevivir con su fórmula original durante demasiado tiempo, hay que ir introduciendo pequeños cambios, algún personaje nuevo, alguna marcha, alguna trama que lo cambie todo. Pero cuando alcanzas ese instante en el que hagas lo que hagas te repites, es cuando la serie ya ha llegado a su techo y o bien se mantiene difícilmente ahí o empieza a decaer. La pérdida de frescura o calidad implica que algunos seguidores abandonen la serie cansados de ver lo mismo una y otra vez, otros se mantienen por el cariño a los personajes aunque son conscientes de que ya no es lo mismo, y otros, los menos, siguen disfrutando como el primer día.

Las televisiones son conscientes si alguno de sus programas pierde calidad, pero si siguen obteniendo beneficio les da igual, van a mantenerla en emisión todo el tiempo posible, y ahora me pregunto: ¿los fans nos merecemos esto? ¿No es mejor llorar por una serie que termina, sabiendo que vas a echarla de menos pero ha sido un viaje épico, a llorar porque tu serie preferida ha acabado siendo un despropósito que ya no tiene ningún sentido?

De cárcel a cárcel y tiro porque me toca...
De cárcel a cárcel y tiro porque me toca...

Si nos paramos a pensar un poco, muchas de las últimas series que han sido un éxito y consideradas las mejores de los últimos años han tenido muy marcados un inicio y un final. Sus responsables tenían claro adónde querían llegar y que ese era su final y no se iban a extender. Así, programas como “Breaking Bad”, “Lost”, “The Wire”, “Los Soprano”, “Fringe”, “Hijos de la Anarquía” o “Mad Men” han llegado como máximo hasta una séptima temporada. Los fans guardan un buen recuerdo, la despedida fue triste pero terminaron cuando estaban en su punto álgido.

Por contra tenemos series que en su momento fueron consideradas de los mejores programas en emisión pero las alargaron innecesariamente durante años y años, hasta que acabaron decepcionando incluso a aquellos fans que eran incondicionales. Claros ejemplos de este caso son “CSI”, “House MD”, “Dexter” que explotaron tanto la fórmula hasta desgastarla. Pero también tenemos algunas series que con menos temporadas emitidas alcanzaron ese techo que ellas mismas se habían impuesto en un principio, por ejemplo “Prison Break”, “Falling Skies”, “La Cúpula”...

Y, por último, llegamos a esas series que aún siguen en emisión y o bien llevan ya un tiempo con menos calidad o están en plena decadencia, pero sus respectivas cadenas se niegan a dejarlas marchar. Hablemos por ejemplo de “Supernatural”, una serie que va a empezar su duodécima temporada (y tiene casi confirmada otra más) cuando originalmente iba a constar de cinco temporadas, las que la mayoría de fans consideran las mejores de la serie. Pero la CW la continuó y ha tenido altibajos de todo tipo, sí, seguimos viéndola pero no disfrutamos lo mismo. Ha habido temporadas muy malas (la seis por ejemplo) y otras decentes, pero la esencia de lo que nos hizo enamorarnos de Supernatural apenas persiste.

La estancia en la isla iba a ser de 6 temporadas y así fue
La estancia en la isla iba a ser de 6 temporadas y así fue

Podemos hablar de otras muchas, dirigidas a diferentes públicos y con temáticas variadas pero que tienen en común que ya no dan más de sí y han seguido estirándolas haciendo que sus seguidores las abandonen o las vean con la esperanza de que al menos tengan un fin digno. Por ejemplo “Once Upon a Time”, que insiste repetidamente en los mismos patrones año tras año, ¿cuántas veces han caído presa de un hechizo que les roba la memoria? ¿Cuántas veces ha pasado Rumple de ser malo a bueno y viceversa hasta llegar al agotamiento? Otros fans están muy desencantados con Anatomía de Grey, que comenzó siendo todo un boom y ahora ya sin algunos de sus protagonistas continúa a duras penas.

También están aquellas que ya visto que van sin rumbo o bien sus actores protagonistas quieren marcharse han decidido tener una última temporada, algunas son “The Vampire Diaries”, “Teen Wolf” o “Pretty Little Liars”. Las tres tuvieron un buen comienzo, destinadas al público juvenil lograron enganchar a sus fans durante unos años, pero luego sufrieron ese punto de repetición, lo que sumado a la marcha de personajes esenciales (Nina Dobrev en la primera, o Colton Haynes y Tyler Hoechlin en la segunda) hicieron que sus respectivos programas cojearan más de lo normal.

De Pretty Little Liars sigue todo el reparto inicial pero tras el gran Big A- Reveal (aunque en mi opinión personal eso fue una tomadura de pelo total hacia sus seguidores), debería haber llegado a su final. Sin embargo, decidieron darle dos temporadas más y aquí estamos, viendo más de lo mismo.

Si los Winchester hubieran sabido cómo iba a seguir su viaje...
Si los Winchester hubieran sabido cómo iba a seguir su viaje...

¿Por qué les cuesta tanto a las cadenas decir adiós a una serie? He llorado como cualquier otro fan cuando mi serie preferida ha emitido su último episodio, incluso con series que ya habían sufrido este bajón y seguía viéndolas por pura cabezonería. En estos casos una parte de mí estaba contenta de ver que por fin terminaba, y la otra se lamentaba de que una historia que tanto me había cautivado desde el principio hubiera acabado de una forma tan indigna para todo lo que había llegado a ser años atrás.

Hay otras que han superado la barrera de las diez temporadas y siguieron siendo grandes series sin perder la calidad, como ocurrió con “Urgencias” o “Friends”. Y otras que aún tenemos en la actualidad como “Mentes Criminales” o “Ley y Orden” y su spin-off “Unidad de Víctimas Especiales” que llevan veinte y diecisiete temporadas respectivamente, y continúan siendo un referente en la televisión.

La duración del programa no es el inconveniente como podemos comprobar con esos ejemplos, el problema llega cuando ya no hay ideas o tramas nuevas, cuando el producto se ha explotado por completo y no tiene más que ofrecer pero los responsables siguen beneficiándose de que los fans nos resistimos a abandonar a esos personajes a los que ya hemos cogido tanto cariño.

Por eso, opino que cuando se crea una nueva serie deberían marcarse el punto al que quieren llegar y una vez lo alcanzan, darle fin. Yo al menos prefiero una serie que acaba en su mejor momento, cuando disfrutas cada episodio y te deja un gran sabor de boca, a un final cuando el producto ha degenerado tanto que ni siquiera se parece a lo que era un principio. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Qué series opináis que ya alcanzaron su techo y deberían haber terminado antes?

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.